Vol. 71 - Nº 3 - Septiembre-Diciembre 2005
Editorial
Ariel Sánchez
DESPEDIDA
DEL DIRECTOR
Siempre se tiñe de emoción la despedida de
alguien o de algo entrañablemente querido.
Luego de 5 años al frente de la Revista Médica
de Rosario, y por exigencias estatutarias, dejo la
Dirección de la misma en otras manos, aunque seguramente seguiré colaborando estrechamente con el
nuevo Director. Este quinquenio fue mi segunda
experiencia en el cargo, que ya había ocupado entre
1989 y 1996, cuando el Dr. Alberto Muniagurria, mi
amigo, me llamó para esa función. Eran épocas igualmente difíciles, siempre batallando con las limitaciones financieras... Pero todos los Presidentes del Círculo Médico durante cuyas respectivas gestiones me
tocó actuar –sobre todo Muniagurria durante su
segunda presidencia, y los Dres. Hugo Tanno y Carlos Lovesio– siempre tuvieron a la Revista como una
prioridad, y de ellos ésta recibió todo el estímulo y la
ayuda necesarios.
La tarea del Director es relativamente fácil cuando lo secunda un Comité Editorial consciente de su
responsabilidad y generoso al brindar su tiempo y su
conocimiento. En ese sentido tuve la suerte de contar
con excelentes compañeros de trabajo, constantes en
su tarea de conseguir colaboraciones y de evaluarlas
con imparcialidad.
En su Epístola a los Pisones, Horacio aconsejaba
guardar nueve años los manuscritos antes de publicarlos. Y decía: “Condenad al poema que no esté corregido con escrupuloso detenimiento hasta lograr la
perfección.” ¡Evidentemente, los tiempos clásicos no
eran como los actuales! Con alguna experiencia ya en
la tarea editorial, siempre fui consciente de la urgencia que hoy empuja a los autores de artículos médicos.
Muchos manuscritos son presentados con imperfecciones ortográficas y de sintaxis que es preciso pulir.
El apuro por tener listo el manuscrito para la imprenta conspira con frecuencia contra el deseo de revisar
todo una vez más, para corregir esos pequeños errores
formales que tienen la mala costumbre de eludir los
ojos vigilantes del corrector...
Téngase en cuenta que mi labor de editor no
era de dedicación exclusiva, ni tenía yo un cuerpo
auxiliar estable de secretarias. De modo que el cuatrimestre entre la aparición de un número y la del
siguiente estaba permanentemente marcado por la
correspondencia con autores y revisores, por la
corrección de las nuevas versiones de cada manuscrito, por el reemplazo de algunas figuras para que técnicamente su reproducción fuese lo suficientemente
clara, y luego por la revisión de las pruebas de galera... ¡Todavía no sé cómo encontré el tiempo suficiente para todo esto, aunque algo habrán ayudado
algunas noches de insomnio bien aprovechadas, y
muchos fines de semana pasados frente a la computadora!
En los últimos 5 años la Revista ha publicado
36 artículos originales (los que representan el 25%
del total de títulos), 15 editoriales, 40 actualizaciones
o revisiones, 37 artículos de interés general, 8 informes de casuística, 2 consensos y 3 comentarios de
libros; en 2004 ofreció un suplemento con “Normativas para Diagnóstico en Endocrinología y en Ginecología”. Su calidad editorial ha sido evaluada por
ojos externos, y así hemos conseguido figurar en tres
sistemas de indización internacional: Latindex,
LILACS, y SIIC Data Bases. Al momento de aparecer
este número, la Revista también está siendo evaluada
por EMBASE (la base de datos biomédicos de
Excerpta Medica), y esperamos ser favorablemente
calificados. Como es lógico, los autores pretenden
mostrar sus hallazgos en revistas con cierto impacto y
reconocimiento en la comunidad científica. Por eso,
confío que todos en el Círculo y en la Revista sigamos persiguiendo ese ideal: una publicación seria, respetuosa del sistema de peer review, con excelente
proyección nacional e internacional, que atraiga cada
vez más colaboraciones, no sólo de Rosario sino de
otros centros médicos argentinos y también del exterior. Con ese objetivo en la mira, se ha conformado
una Junta Editorial con destacados especialistas
nacionales y extranjeros.
Un agradecimiento final a la Srta. Marisa Antúnez, eficaz Secretaria de Redacción, al Sr. Roberto
García, de la Biblioteca “Clemente Álvarez” del Cír
culo Médico, incansable verificador de referencias
bibliográficas incompletas o incorrectas en los manuscritos recibidos, a los árbitros, y a todos los lectores
que a lo largo de estos años nos han hecho llegar palabras de aliento y encomio.
ARIEL SÁNCHEZ
Centro de Endocrinología, Rosario.
Dirección postal: San Lorenzo 876, 1er. piso,
(2000) Rosario, SF
Correo electrónico: asanchez@cimero.org.ar
En casos y procesos críticos como el que vivimos se ponen a prueba una
sociedad y sus dirigentes. La “puesta a prueba” significa saber las reservas
morales que sociedad y dirigentes tienen, o son capaces de recuperar frente a
la decadencia, la depresión y la declinación. Resiliency (resiliencia) llaman
los psiquiatras a la capacidad de respuesta procedente de reservas que el
protagonista creía no tener, empleando un concepto, creo, de la física.
Respuesta al desafío, diría Arnold Toynbee. Reivindicación de las “pequeñas
virtudes”, recordarían nuestras abuelas evocando quizás sin saberlo a sabios
sencillos que reclamaban la amistad civil, el sentido positivo de la
tolerancia, la solidaridad y clavar el talón en la arena para no ser
arrastrado por la corriente del pesimismo y la indolencia. Hacer, en fin,
de la espera, esperanza.
Haga click aquí para descargar el material completo
Dos Estratégias en Tabaquismo
EDUARDO LAURA,(1)*CLAUDIA CERELLA,(1) GABRIELA REGUEIRA,(1) NATALIA ARIAS ONDICOL,(1)
PAOLA GUASCH,(1) GABRIELA SERRALUNGA,(2) LORETO YÁÑEZ,(2) SILVINA PISTONESI.(2)
1) Unidad de Investigaciones Biomédicas, Hospital Interzonal “Dr. José Penna”, Bahía Blanca;
2) Departamento de Matemática de la Universidad Nacional del Sur, Área Probabilidad y de Estadística.
Resumen
En el pasado nuestra Asociación organizó Cursos y Talleres breves dirigidos a profesionales de la salud sobre la importancia del consejo al fumador, los que contaron con escasa concurrencia. Esto motivó la búsqueda de nuevas estrategias para llegar a un número mayor de profesionales. El objetivo de esta investigación fue comparar la efectividad
de visitas estructuradas, efectuadas por jóvenes profesionales de la Salud o estudiantes próximos a egresar, con la de
Cursos y Talleres breves. Durante el año 2002 fueron visitados 566 profesionales de la Salud, incluyendo médicos,
bioquímicos y odontólogos; entre los médicos 42 participaron como controles. La visita estructurada duraba unos
20 minutos. En ella se enfatizaba la importancia del daño causado por el uso del tabaco a nivel mundial, nacional y
regional, la trascendencia del rol del profesional de la Salud como modelo y consejero para el paciente, y se hacía
también referencia a exitosos programas de control ya realizados. Al final de la entrevista se completaba un cuestionario. Durante ese mismo año se efectuaron, además, nueve talleres con la misma temática. Mientras que sólo un
tercio de los profesionales inscriptos concurrió a los talleres, las entrevistas tuvieron un alto porcentaje de aceptación.
La evaluación telefónica efectuada pasados tres meses demostró, a diferencia de los controles, un cambio significativo en la conducta de los profesionales visitados, con respecto a aconsejar a sus pacientes acerca del hábito de fumar.
Las respuestas telefónicas fueron validadas a través de una encuesta realizada a los pacientes a la salida de consultorios externos.
Palabras clave: Tabaquismo; Profesionales de la Salud; Consejo Médico
EVALUATION OF TWO STRATEGIES FOR COUNSELING HEALTH CARE PROFESSIONALS IN THE
FIGHT AGAINST TOBACCO USE
Summary
Short workshops organized by our Association in the past about patient counseling on tobacco abuse failed to appeal to
health professionals. This was the reason why we tried to find new strategies to reach more health professionals. The objective
of this one-year trial was to compare structured visits performed by young health professionals with brief workshops. Five
hundred and sixty-six health professionals including physicians, biochemists and dentists were visited during 2002 by
trained young health professionals; 42 physicians participated as controls. The structured visits lasted about 20 minutes and
the importance of tobacco burden in the world and the region was emphasized. Finland and California Tobacco Control
Programs were shown as examples. The role of health professionals as models and the importance of their counsel were
emphasized. The interview finished with the completion of a questionnaire. Nine workshops were also performed during
the year with the same participants. Whereas only 30% of the registered professionals attended the workshops, the interviews
had a high proportion of acceptance. A telephonic evaluation, performed at least after three months, showed significant
positive behavior changes in the study group. The telephonic answers were validated with a poll among patients at the
Outpatient Clinic exit.
Key words: Tobacco use; Health professionals counseling
INTRODUCCIÓN
El tabaquismo es un grave problema de Salud
Pública. La OMS lo ha declarado como “la causa de
enfermedad y muerte más importante que se puede prevenir”.1
En nuestro país se estima que 45.000 personas
mueren cada año por enfermedades atribuibles al tabaco, y los datos disponibles en la Región Sanitaria I han
mostrado una alta prevalencia del hábito.2 Efectivamente, estudios efectuados por la Unidad de Investigaciones
Biomédicas del Hospital Interzonal “Dr. José Penna”
han demostrado una prevalencia cercana al 40% en los
jóvenes de 18 años, en escuelas de la localidad de Ingeniero White (partido de Bahía Blanca), y cifras similares
en los partidos de Gonzales Chaves y Tornquist.2-4
Una investigación efectuada hacia fines de 1997
entre 611 trabajadores del Hospital Interzonal “Dr. José
Penna” mostró una prevalencia global del 38,3%; médicos: 37,8%; enfermeras diplomadas: 32,8%; auxiliares
de enfermería: 47,8%; administrativos: 43,6; técnicos:
42,8%; mantenimiento: 37,2%; y bioquímicos: 19,1%.5
El mismo estudio mostró que tan sólo 39,4% de los
médicos y las enfermeras comentaban con los pacientes
fumadores las ventajas de abandonar el hábito, sólo
10,8% registraba si efectuaba algún tipo de intervención
y 13,4% admitía fumar delante de los pacientes.5
Ya que todo el personal de Salud es visto como un
modelo por el resto de la población, es imprescindible
encarar medidas tendientes a aumentar la conciencia del
mismo acerca de la importancia de su comportamiento.
Si bien la ley provincial 11.241 prohíbe fumar en
todos los ámbitos del Ministerio de Salud, esto no se
cumple acabadamente y los esfuerzos tendientes a una
mayor toma de conciencia podrán dar el marco adecuado para su cumplimiento.
Entrenar a enfermeras y médicos en la denominada “Intervención Mínima Oportunista” o Consejo al
paciente fumador con entrega de material informativo,
será de gran utilidad ya que a la luz de los conocimientos actuales se ha demostrado que este tipo de intervención efectuada por la mayor parte del personal de la
salud, principalmente por los médicos y enfermeros de
Atención Primaria de la Salud, es la modalidad con
mejor costo-beneficio.6
Efectivamente, si bien el porcentaje de los fumadores que dejan el hábito es relativamente pequeño
(entre 5 y 15% según las distintas publicaciones), el consejo realizado por la mayor parte de los médicos y enfermeras y en forma continua es mucho más eficaz y económico que los Grupos de Autoayuda, que están dirigidos a pequeños grupos y que son más costosos por el
mayor tiempo que el profesional actuante debe invertir.
Los objetivos de este estudio fueron: 1) capacitar a
los Profesionales y Técnicos de la Salud para efectuar el
Consejo al Paciente Fumador en forma sistemática; 2)
aportar metodologías superadoras para involucrar a los
Profesionales y Técnicos de la Salud y lograr que afronten el tema del Tabaquismo; 3) detectar el perfil de los
médicos visitados para evaluar en ellos cambios de conducta y conocimiento.
MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se efectuó en la ciudad de Bahía Blanca,
estando la ejecución a cargo de la Unidad de Investigaciones Biomédicas que funciona en el Hospital Interzonal “Dr. José Penna” y es sostenida financieramente por
la Asociación Argentina de Prevención y Educación del
Cáncer (AAPEC) que obtuvo un subsidio del Programa
VIGI+A del Ministerio de Salud de la Nación.
Se trata de una investigación aleatorizada controlada. El Proyecto fue remitido oportunamente al Distrito
X del Colegio Médico, que rige los aspectos éticos en la
Región, y se contó con su aprobación y apoyo.
Todos los formularios que se utilizaron en el estudio fueron diseñados en la Unidad de Investigaciones
Biomédicas.
La selección de los profesionales a visitar fue efectuada por docentes del Área Probabilidad y Estadística
del Departamento de Matemática de la Universidad
Nacional del Sur; se realizó aleatoriamente mediante el
programa SIGESMU. La elección se efectuó de los listados de profesionales proporcionados por los Colegios de
Médicos, Bioquímicos y Odontólogos. Se incluyeron
650 médicos, incluyendo 50 controles, correspondiendo
a las especialidades Clínica Médica, Pediatría, Cirugía
General, Tocoginecología, Medicina General, Neumonología, Cardiología y Alergia. También se seleccionaron
al azar 50 bioquímicos y 50 odontólogos.
Para efectuar las visitas estructuradas y de control
fueron entrenados 6 jóvenes profesionales de la Salud o
próximos a egresar (1 médico residente de 2º año de
Medicina General, 1 enfermero profesional, 2 licenciadas en psicología, 1 bioquímica, 1 estudiante del último
año de Farmacia) para sensibilizarlos con respecto al
impacto del tabaquismo sobre la comunidad.
Las entrevistas de control fueron breves, sólo para
completar un formulario con preguntas acerca de su
conducta respecto a si preguntan, aconsejan o asisten a
sus pacientes fumadores y de sus propios hábitos con respecto al tabaco.
Con respecto a las visitas estructuradas, a cada
entrevistador se le entregó una carpeta, donde se le guiaba acerca de cómo presentarse, cómo conducirse durante la entrevista y cuánto tiempo debía dedicar a cada
tema: Introducción: 2 minutos; Impacto del tabaquismo
en el mundo, en nuestro país y en nuestra región: 5
min.; ¿Qué puede lograr un Programa exitoso de Control
de Tabaquismo en nuestra Región?: 5 min.; En qué consiste la “Intervención Mínima” o Consejo al Paciente
Fumador: 10 min.; finalmente, el llenado de la encuesta:
5 min.
Durante la entrevista se invitaba al profesional a
participar en uno de los nueve Talleres que se efectuaron,
pudiendo anotarse en el horario más conveniente, y a
participar de las actividades de la AAPEC; se les obsequió también 20 ejemplares de la Guía Práctica para
dejar de Fumar.
Se efectuaron siete talleres para médicos, bioquímicos y odontólogos y dos talleres para enfermeras y
auxiliares de enfermería. Los mismos eran breves (de una
mañana o una tarde de duración) poniéndose énfasis en
los mismos temas que en la visita estructurada a los profesionales de la Salud. Sólo en los de enfermeras y auxiliares se dedicaba un tiempo a los daños en la Salud. El
mayor énfasis se ponía en los aspectos comunitarios, los
intereses de la industria del tabaco, la publicidad y la
necesidad de una abogacía muy activa. Al finalizar el
Taller cada participante completaba un formulario de
evaluación del mismo.
Transcurridos por lo menos tres meses desde la
visita estructurada, se evaluó telefónicamente mediante
un cuestionario, cuyo objetivo era determinar si hubo
cambio en la conducta de los profesionales de la Salud
con respecto al problema del tabaquismo. Esta evaluación telefónica se realizó a todos los controles y a una
muestra aleatoria de los que recibieron la visita estructurada. La veracidad de la respuesta telefónica fue validada
mediante un cuestionario efectuado a 102 pacientes a la
salida de los Consultorios Externos del Hospital Interzonal “Dr. José Penna”, a los que se los consultó acerca
de si el médico les preguntaba y aconsejaba sobre su
hábito de fumar y si les entregaba material informativo
(Tablas V y VI).
En el análisis estadístico se utilizó, para comparar
proporciones, el test Chi cuadrado de Pearson de homogeneidad. Se trabajó con nivel de significación del 5%.
RESULTADOS
Una vez aleatorizados, quedaron 720 profesionales
a visitar ya que 30 se repetían por estar inscriptos en más
de una especialidad. La Tabla I muestra las causas por las
que no se pudieron realizar 154 entrevistas.
El Grupo de Estudio quedó constituido por 524
profesionales de la Salud: 355 varones y 166 mujeres. La
evaluación del hábito de fumar de ellos reveló que
25,6% fuman habitualmente, mientras que a la pregunta “si fumó en los últimos 10 años” contestaron afirmativamente 40%, y a la que se refería si había fumado
alguna vez por lo menos durante 6 meses la respuesta
afirmativa fue 65,8% en los varones y 52,8% en las
mujeres.
Las diferencias en el hábito de fumar en el presente y en el pasado en las distintas especialidades se pueden
apreciar en la Figura 1, donde se destaca que los médicos generalistas son los que más fuman, y los alergistas
los que menos lo hacen. Sin embargo, las diferencias
entre especialidades no resultaron estadísticamente significativas (P = 0,33). La misma figura ilustra la tendencia de los profesionales de la Salud a disminuir el hábito
de fumar. Esta tendencia a la franca disminución se ve en
todas las especialidades, y tanto en varones como mujeres.
En las evaluaciones al inicio del estudio resultó que
casi la mitad de los médicos (48,6%) reconoció que
nunca ofrece ayuda a los fumadores que están considerando dejar el hábito; la proporción de odontólogos en
esta situación llega casi al 70%. También el 65,7% de los
médicos reconoció que nunca indican medicación sustitutiva, alcanzando esto casi al 100% de los odontólogos.
Otros datos destacables de los profesionales visitados fueron que un número apreciable de médicos (111:
24,7%) reconoció que sólo a veces advierte sobre los
riesgos de fumar a los pacientes fumadores y 324 reconocieron que nunca entregan material informativo; casi
la mitad (48,6%) reconoció que no ofrece ayuda al
paciente que está tratando de dejar de fumar y más del
65% nunca indica medicación sustitutiva.
No encontramos diferencias entre sexo con respecto a la casi unánime opinión favorable de los profesionales de la Salud sobre la conveniencia de medidas de control de tabaquismo, incluyendo el aumento del precio
del cigarrillo, para financiar Programas de Control a
nivel Salud Pública.
Con respecto a la entrevista en sí, se puede apreciar
en la Tabla III que prácticamente el 77% (403/524) de
los entrevistados consideró que la entrevista fue muy útil
y sólo el 1% consideró que fue inútil. El 99,4% dijo que
los conceptos fueron claramente expuestos. El 68,3%
consideró que agregaron conocimientos a los que ya
tenían, y al 91,4% les resultaron de interés los ejemplos
de Finlandia y California. Por último el 72,3% consideró que estos ejemplos pueden ser tomados en cuenta
para desarrollar Programas de Control de Tabaquismo.
La comparación del grupo control con el grupo de
estudio no detectó diferencias significativas en ninguna
de las variables. Tampoco hubo diferencias significativas
en los controles, comparando las respuestas al comienzo
de la intervención con respecto a la evaluación telefónica. La única pregunta cuyos resultados difieren significativamente es si indica medicación sustituta en los
pacientes que han fracasado varias veces en su intento de
abandonar el cigarrillo.
Las evaluaciones telefónicas fueron difíciles, ya que
fue necesario llamar varias veces a los médicos para
poder ubicarlos. El 11,7% solicitó que la encuesta se le
alcanzara personalmente.
La Tabla IV y la Figura 2 muestran la comparación
de los resultados en el grupo de Estudio antes y después
de la intervención.
Al efectuar el cuestionario inicial, el 9,6% de los
profesionales entrevistados reconoció que nunca preguntaba a sus pacientes si fumaban, porcentaje que disminuyó a 2,6%; no hubo variaciones significativas (P =
0,127) en el porcentaje de los que contestaron “a veces”
(de 28 a 29,9%) o “siempre” (de 65,5% a 67,5%).
Con respecto a si advierte sobre los riesgos de
fumar, antes de la intervención la respuesta “nunca”
correspondió al 8,2%, “a veces” 27% y “siempre”
64,8%. Después de la intervención fueron 0%, 13,2% y
86,8% respectivamente, siendo estas diferencias altamente significativas (P< 0,001).
También hubo diferencias altamente significativas
en la pregunta sobre la entrega de material informativo
(P < 0,001).
Con respecto a los pediatras, en la pregunta “si
alguien en la familia fuma”, si bien hubo cambios, éstos
no son significativos, debido probablemente a que hay
sólo 14 pediatras en la evaluación telefónica.
En cuanto a las preguntas “si ofrece ayuda a los
pacientes que están considerando dejar” y “si indica
medicación sustituta” hubo diferencias altamente significativas a favor de la intervención (P = 0,001). La Tabla
V registra el servicio médico en el que habían sido atendidos los 102 pacientes encuestados. La Tabla VI muestra los resultados de la encuesta de validación.
El 65,7% de los encuestados respondió que efectivamente el médico le preguntó si fumaba, considerando
que de los 67 pacientes que contestaron afirmativamente la pregunta anterior, estimativamente el 40% (27) son
fumadores, los 17 a quienes se les advirtió de los riesgos
y se les aconsejó el abandono representarían el 63%
(17/27) de la muestra de fumadores. Al 7,4% (2/27) de
los supuestamente fumadores se les entregó el material
informativo.
La Tabla VII resume los resultados de la convocatoria a los Talleres. En los dos primeros se los invitaba personalmente y una semana antes se les hacía llegar una tarjeta
personal de invitación para recordarles. De 80 inscriptos
concurrieron tan sólo 15 (18,7 %). Para los siguientes
Talleres se agregó a la invitación personal y a la tarjeta una
llamada telefónica uno o dos días antes del Taller. Entonces se logró mayor asistencia entre los que confirmaron
telefónicamente. La escasísima concurrencia al noveno
Taller dedicado a enfermeras y auxiliares de enfermería (3
asistentes) será tratada posteriormente en el análisis.
Los resultados de las evaluaciones de los Talleres
indican que fueron muy interesantes (97,1%). Los temas
que despertaron más interés fueron: Impacto global del
tabaco en el mundo (30%), cómo ayudar al paciente
fumador (12,9%); 51,4% hallaron interesantes todos los
temas. El 95,7% se sintió cómodo para expresarse. La
mayoría afirmó que tanto la duración como el horario
del Taller fueron adecuados (92,8 y 98,1%, respectivamente).
El 37,1% de los participantes dice preguntar siempre a sus pacientes si fuman, el 44,3% siempre aconseja
a los pacientes fumadores sobre las ventajas de abandonar y advierte de sus riesgos y el 11,4%, siempre entrega
material informativo a los pacientes.

DISCUSIÓN
Las entrevistas estructuradas tuvieron buena aceptación por parte de la mayoría de los profesionales,
negándose a colaborar solamente el 2,9% del total.
Las entrevistas efectuadas durante la época de vacaciones tuvieron un mayor número de fracasos, por la
imposibilidad práctica de ubicar a los profesionales. El
Proyecto original preveía finalizar las entrevistas en
noviembre de 2002. Hubo una sensible demora en remitir una ampliación presupuestaria, originada por el
incremento en los costos de la “Guía Práctica para Dejar
de Fumar” por la devaluación.
Con respecto a la evaluación de la intervención, la
comparación de las condiciones basales entre ambos grupos (estudio y control), mostró que no había diferencias
significativas en ninguna variable, es decir que partimos
de poblaciones perfectamente comparables.
No se encontraron diferencias significativas en el
hábito de fumar de los profesionales comparando ambos
sexos, excepto en lo que se refiere a la pregunta si fumó
alguna vez por lo menos durante seis meses. En ambos
sexos es muy llamativa la marcada tendencia a la disminución del hábito de fumar en todas las especialidades;
los que más fuman actualmente son los médicos genera-
listas, seguidos por los odontólogos, cirujanos generales,
clínicos y pediatras, mientras que los bioquímicos y los
alergistas son los que menos fuman. Sin embargo, estas
diferencias entre las distintas especialidades no fueron
estadísticamente significativas.
De todas formas el promedio de 25,5% de los que
fuman actualmente constituye un punto de preocupación ya que estos Profesionales de la Salud deben ser
modelos a seguir por el resto de la población, como ha
sido señalado por otros autores.7-9
El análisis de los resultados de las entrevistas
estructuradas fue muy satisfactorio, tanto teniendo en
cuenta las evaluaciones efectuadas por los profesionales
de la Salud visitados como la comparación ulterior con
la evaluación telefónica. Con respecto a la entrevista en
sí, las opiniones fueron muy positivas a favor de la
misma y también respecto a la adquisición de nuevos
conocimientos, siendo notable el interés demostrado por
los ejemplos de Finlandia y California.
La buena aceptación de la entrevista estructurada
se reflejó en el hecho de que 111 Profesionales de la
Salud decidieron asociarse a la ONG que llevó adelante
este Proyecto, lo que representa el 21,2% de los invitados a hacerlo. Cabe resaltar la innegable influencia del
sexo del entrevistador en el resultado, ya que con excepción de un caso, todos los demás fueron asociados por
entrevistadores mujeres.
Con respecto al 68,7% de los médicos que afirman
que en la primera visita siempre preguntan a sus pacientes si fuman, este dato merece un análisis más profundo.
Esta misma pregunta a los Profesionales de la Salud que
asistieron a los primeros siete talleres arrojó un resultado
del 53%, siendo esta diferencia no significativa. Sin
embargo, en un estudio que efectuamos en noviembre
de 1997 entre profesionales del Hospital Interzonal “Dr.
José Penna” sólo el 39,4% afirmó que se interesaba por
el hábito de fumar de sus pacientes. Si bien la situación
puede haber cambiado en los seis años transcurridos
entre ambos estudios, también puede haber un sesgo en
las respuestas, inducido por la propia entrevista estructurada que, de por sí, jerarquiza la importancia del problema del tabaquismo y la actitud del profesional. Es
muy posible, en consecuencia, que ante la situación de
visita en su consultorio, algunos médicos hayan respondido más por lo que debieran hacer, que por lo que efectivamente hacen. Puede haber influido el hecho de completar la totalidad del formulario al final de la entrevista,
conteniendo preguntas para evaluar el hábito de fumar
del profesional y su conducta frente al hábito del paciente. Es probable que en futuras intervenciones sea conveniente fraccionar el cuestionario para completar lo actitudinal al comienzo y la evaluación de la entrevista al
final.
Con respecto al hábito de fumar del paciente, se
encontraron diferencias altamente significativas entre las
distintas profesiones en las preguntas: “pregunta si
fuman”, “advierte sobre riesgos”, “ofrece ayuda” e “indica medicación sustitutiva” a favor de los médicos con
respecto a los odontólogos y bioquímicos. No se encontraron diferencias significativas entre las distintas profesiones con respecto a la entrega de material.
Con respecto al hábito de fumar del paciente, la
actitud de los profesionales, discriminados por sexo, no
mostró diferencias significativas en las respuestas a las
preguntas: “pregunta si fuman”, “advierte sobre los riesgos”, “entrega material informativo”, pero sí se detectaron diferencias significativas a favor de los profesionales
varones en la pregunta ”ofrece ayuda” e “indica medicación sustituta”.
La opinión de los Profesionales de la Salud con respecto a la posibilidad de reglamentar una ley que incremente el precio de los cigarrillos y que parte de ese dinero se destine a Programas de Control de Tabaquismo,
tuvo un alto porcentaje de las respuestas favorables,
superando el 90% sin diferencias entre el sexo de los
profesionales o las distintas profesiones consideradas.
Tan alta adhesión a este tipo de iniciativa por parte de un
grupo importante de la sociedad, como el que constituyen los Profesionales de la Salud, permite abrigar expectativas auspiciosas de que estos Programas se puedan
desarrollar en un futuro. A la vez, pueden llamar a la
reflexión a las entidades médicas y otras que agrupan a
los Profesionales de la Salud, de hacer valer estas importantes opiniones ante otros sectores que pueden representar otro tipo de intereses, como los de la industria o
distribución del tabaco, o a la industria de la publicidad.
La comparación entre los datos iniciales de los controles y su evaluación telefónica transcurridos por lo
menos tres meses, debiera no registrar diferencias; si así
fuera, todas las diferencias que se detectan en los que sí
recibieron la intervención sería adjudicable a esta última.
Este estudio detectó diferencias significativas sólo en la
pregunta “indica medicación sustitutiva”, pudiendo
deberse esto a la forma diferente de preguntar en la evaluación telefónica con respecto a la evaluación inicial.
Las evaluaciones telefónicas en sí mismas fueron
difíciles de efectuar, sumándose a la dificultad de encontrar al profesional, que un porcentaje apreciable solicitó
que la encuesta se le alcanzara en forma personal. Esto
puede deberse a la falta de costumbre de los Profesionales de la Salud en recibir encuestas telefónicas con fines
de investigación y también, posiblemente, a la resistencia de los que son fumadores. La comparación, transcurridos por lo menos tres meses desde la intervención,
reveló en general cambios actitudinales altamente significativas de los Profesionales de la Salud a favor de la
intervención. Con respecto a la validación de la encuesta telefónica, los resultados obtenidos directamente por
boca de los pacientes y la obtenida telefónicamente son
muy similares; esto si se asume, en base a datos previos
de la ciudad de Bahía Blanca, que el 40% de los adultos
encuestados son fumadores. Esta estimación fue necesaria, porque el instrumento utilizado en la encuesta de
validación fue insuficiente para detectar específicamente
en ese grupo quiénes eran fumadores. Asumida esta deficiencia, la única respuesta donde se detecta una diferencia marcada, es respecto a si el médico le entregó algún
material informativo. Tal diferencia puede deberse a que
la validación se efectuó solamente en el ámbito público,
mientras que la evaluación telefónica incluye profesionales que actúan tanto en el ámbito público como en el
ámbito privado. Aunque se entregaron igual número de
“Guías Prácticas para dejar de Fumar” a ambos grupos,
transcurridos más de tres meses esa cantidad de ejemplares era escasa en el hospital público.
Con respecto a los Talleres, su convocatoria fue
muy dificultosa, con un porcentaje de concurrencia de
alrededor de sólo un tercio de los inscriptos. Si bien la
concurrencia a diversas actividades científicas del quehacer de la salud es en Bahía Blanca muy escasa, aun en
temas de carácter asistencial, y dentro de la especialidad
de cada uno, en este caso se suma la resistencia que genera el tema, especialmente entre los profesionales que son
fumadores. Por otra parte, la mayoría considera que
saben prácticamente todo acerca del tabaquismo, lo que
es muy cierto con respecto a la fisiopatología, pero no así
con respecto a los aspectos comunitarios o de Salud
Pública. Esto quedó demostrado en el alto porcentaje de
satisfacción de la entrevista estructurada y, específicamente, en el casi 70% de Profesionales de la Salud que
reconocieron haber adquirido nuevos conocimientos.
También influye el hecho de que la prevención no es una
práctica que se puede facturar, restándole estímulos de
índole práctico. Sin embargo, los Talleres fueron muy
satisfactorios para los que concurrieron, como quedó
demostrado en las evaluaciones que fueron completadas
al finalizar los mismos.
Otro inconveniente no menor es que los directores
de los principales hospitales son fumadores, lo que generó serias resistencias, no sólo para concurrir sino también
para invitar a sus profesionales a efectuar los Talleres.
En un Programa de Control de Tabaquismo los
Talleres no debieran ser pues descartados sino, que
debieran ser organizados desde las propias autoridades
políticas y complementados con estímulos a la concurrencia. Por ejemplo, disponer la obligatoriedad para los
niveles Directivos: Jefes y Subjefes de Servicio y Sala,
Directores de Hospitales, Administradores y todos los
funcionarios de los Ministerios de Salud y Secretarías de
Salud. A la vez, para el resto de los profesionales de la
Salud se podría poner un incentivo, como es el caso del
Programa de Cataluña.7 Otra forma de incentivar la participación sería poder hacerlos en horario de trabajo y
otorgar puntaje a la asistencia.

El gran interés despertado se evidenció en algunos
grupos de discusión que se prolongaron mucho más de
lo previsto. Una de las causas de la escasa respuesta al
último Taller de enfermeras y auxiliares pudo deberse a
la molestia que generó el hacer los Talleres por separado.
La idea de que los Talleres fueran por separado
había surgido en el Proyecto original, como consecuencia de la dificultad que encontramos en el año 2001 en
un Programa de Actualización para Profesionales de la
Salud en que programamos, siguiendo el ejemplo del
Programa de Cataluña,7 Talleres para médicos y enfermeras juntos. Nuestra experiencia había sido una muy
buena concurrencia de enfermeras y estudiantes de
enfermería, pero muy escasa de médicos. Al programarse este Proyecto, se hizo hincapié en separar a los profesionales de las enfermeras y en la reunión de preselección, se acordó por extensión separar a enfermeras y
auxiliares, desconociendo que podía ser interpretado
como una medida discriminatoria. Advertidos de esta
situación de molestia por parte de las supervisoras y jefas
de enfermería, decidimos cambiar la estrategia y organizar los Talleres octavo y noveno en forma conjunta. Sin
embargo, su concurrencia fue muy escasa, a diferencia
del año anterior. Este dato de la gran susceptibilidad tanto de las auxiliares como de las enfermeras deberá ser
tenido en cuenta en futuros Proyectos.
Agradecimientos: los autores agradecen al Dr.
Raúl Pitarque y a la Lic. Laura Ciccocioppo del Programa VIGI+A por su valiosa ayuda, así como a José Iturrioz, Jorge Fossat, Hilda Fretín de Barrionuevo, Marta
Caminos de Lucas y Miryam Póveda, de la AAPEC; a
Gustavo Bejar, Marco Fantino, Gabriela Mangano,
Natalia Martinese, Soledad Martínez, María Liria Lucas
Mussini, y a la Prof. Gloria de la Flor.
(Recibido: diciembre de 2004. Aceptado: agosto de 2005)
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REVISTA MÉDICA DE ROSARIO
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Efecto citoprotector gástrico
EFECTO CITOPROTECTOR GÁSTRICO Y ANTIINFLAMATORIO DE LOS
ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES AT1 DE LA ANGIOTENSINA II
OSCAR MIGUEL LAUDANNO,* JOSÉ ALBERTO MIGUEL CESOLARI
Gastroenterología Experimental. Cátedra de Histología y Embriología, Facultad de Ciencias Médicas,
Universidad Nacional de Rosario
Resumen
En grupos aleatorios de ratas Wistar se estudió el efecto antiinflamatorio y citoprotector gástrico de los antagonistas de los receptores AT1 de la angiotensina II como candesartán, losartán y valsartán, en cuatro experimentos ante: I. el etanol 96º, II. la indometacina oral, III. una comida sólida (pellets) durante dos horas e indometacina subcutánea (producción de úlceras del antro gástrico), IV. el edema plantar por carragenina. Los resultados mostraron que los tres antagonistas de los receptores AT1 de la angiotensina II dieron citoprotección gástrica ante el etanol 96º, y protección casi total de la mucosa gastrointestinal ante la indometacina oral, impidieron la producción de úlceras del antro gástrico inducidas por indometacina subcutánea, dando marcada respuesta antiinflamatoria ante el infiltrado de neutrófilos en la mucosa gastrointestinal y tuvieron efecto antiinflamatorio en el modelo del edema plantar por carragenina. Se concluyó que los antagonistas de los receptores
AT1 de la angiotensina II son verdaderos citoprotectores gástricos y que los mismos dan marcado efecto antiinflamatorio.
Palabras clave: angiotensina II; candesartán; losartán; valsartán; antagonistas
ANTI-INFLAMMATORY AND GASTRIC CYTOPROTECTIVE EFFECT OF ANGIOTENSIN II AT1 ANTAGONIST RECEPTOR
Abstract
The anti-inflammatory and gastric cytoprotector effect of angiotensin II AT1 antagonist receptor, such as candesartan,
losartan and valsartan were studied in randomized groups of Wistar rats as follows: I. 96º ethanol, II. oral indomethacin,
III. solid food (pellets) during two hr and subcutaneous indometacin (production of ulcers in the gastric antrum), IV.
Carrageen footpad edema. Results showed that the three AT1 receptor angiotensin antagonists yielded gastric
cytoprotection against 96° ethanol, almost total gastrointestinal protection against oral indomethacin, gastric antrum
ulcer prevention induced by subcutaneous indomethacin, remarkable anti-inflammatory response against neutrophil
infiltration on the gastrointestinal mucosa, and anti-inflammatory effect in carrageen footpad edema. It can be concluded
that the AT1 receptor antagonists of angiotensin II are actual gastric cytoprotectors with a remarkable anti-inflammatory
effect.
Key words: angiotensin II; candesartan; losartan; valsartan; antagonists
INTRODUCCIÓN
En un trabajo anterior se comprobó que los
siguientes antagonistas de la enzima convertidora de la
angiotensina (ECA): captopril, enalapril, lisinopril,
ramipril y cilazapril fueron agresores de la mucosa gástrica ante el etanol al 20% y 96%.1 Asimismo se comprobó que telmisartán, antagonista de los receptores
AT1 de la angiotensina II (AII), también fue agresor de
la mucosa gástrica ante el etanol y el estrés.2 Dichos
hallazgos fueron confirmados con telmisartán en el
shock hemorrágico.3
A estos resultados se los interpretó como paradoja-
les, ya que los antagonistas de la ECA, al aumentar el
flujo sanguíneo gástrico, podrían ser gastroprotectores.
Recientemente se halló que candesartán, un antagonista de los receptores AT1 de la AII, dio en ratas
hipertensas y en estrés 70-80% de prevención de úlceras
agudas gástricas.4 Este hallazgo fue atribuido a un aumento del flujo sanguíneo gástrico, a una disminución del
factor de necrosis tumoral alfa (TNF-), del ICAM-1, del
infiltrado neutrófilo, manteniendo el rol protector de los
glucocorticoides y de la prostaglandina E2 (PGE2).
Posteriormente se encontró que losartán, otro
antagonista de los receptores AT1 de la AII, actuaba
como protector en colitis experimental, y que actuaría
además inhibiendo la interleucina-beta (IL- ) y el inter
ferón gamma (IFN- ).5
El objetivo de nuestro trabajo fue estudiar a candesartán, losartán y valsartán, antagonistas de los receptores AT1 de la AII, como citoprotectores gástricos ante
la agresión del etanol y como antiinflamatorios ante las
lesiones gastrointestinales inducidas por indometacina, y
verificando el efecto antiinflamatorio medido a través
del edema de la pata de la rata inducido por carragenina.
MATERIAL Y MÉTODO
En grupos aleatorios de ratas hembras Wistar (n =
7 en cada grupo), de 200 g, en ayunas de 24 horas,
excepto agua ad-libitum y evitando la coprofagia, se llevaron a cabo los siguientes experimentos:
Experimento I:
1.
1 ml de solución fisiológica por sondaje orogástrico (OG), en bolo y se esperó 60 minutos.
2.
1 ml de etanol al 96% (ETOH), OG, y se esperó
60 minutos.
3.
pretratamiento: candesartán (CA), 1-10 mg/kg, en
forma subcutánea (SC), se esperó 60 minutos,
luego ETOH.
4.
pretratamiento: losartán (LO), 25-50 mg/kg, SC,
y se esperó 60 minutos, luego ETOH.
5.
pretratamiento: valsartán (VA), 25-50 mg/kg, SC,
y se esperó 60 minutos, luego ETOH.
Experimento II:
1.
1 ml de solución fisiológica OG y se esperó 24
horas.
2.
indometacina (INDO), 50 mg/kg , OG, y se esperó 24 horas.
3.
CA, 1-10 mg/kg, SC, se esperó 60 minutos, luego
INDO, OG.
4.
LO, 25-50 mg/kg, SC, y se esperó 60 minutos,
luego INDO, OG.
5.
VA, 25-50 mg/kg, SC, y se esperó 60 minutos,
luego INDO, OG.
Experimento III:
1.
Comida sólida (pellets) (CS) durante 2 horas luego
INDO, SC y se esperó 24 horas (SATOH)6
2.
CS, luego CA 1-10 mg/kg, SC e INDO, SC.
3.
CS, luego LO 25-50 mg/kg SC e INDO, SC.
4.
CS, luego VA, 25-50 mg/kg SC e INDO, SC
Experimento IV:
1.
0,1 ml de solución fisiológica en la planta de la
pata derecha de la rata.
2.
0,1 ml de carragenina al 1%. A las 3 hs. se midió
el edema plantar por pletismografía.
3.
CA 1-10 mg/kg, SC, 60 minutos, luego carragenina.
4.
LO 25-50 mg/kg SC, 60 minutos, luego carragenina.
5.
VA, 25-50 mg/kg SC, 60 minutos, luego carragenina.
Finalizados los experimentos, todas las ratas fueron
sacrificadas con sobredosis de éter, se realizó laparotomía, gastrectomía total y apertura del estómago por la
curvatura mayor y resección de todo el intestino delgado por el borde antimesentérico. Se obtuvieron fotografías macroscópicas de todas las piezas. Se tabuló el porcentaje (%) de área lesional macroscópica de la mucosa
gástrica por planimetría computarizada, se cuantificaron
el total de las erosiones del intestino delgado (en mm2)
y se realizaron cortes histológicos de mucosa gástrica y
del íleon terminal, que fueron fijadas en formol al 10%
y teñidos con hematoxilina-eosina. Se utilizó también
para mieloperoxidasa (MPO) el método inmunohistoquímico,7 con un anticuerpo monoclonal granulocitos
anti-rata (H1548, dilución 1:100; Pharmigen; San
Diego, California).
Las drogas fueron obtenidas de Astra-Zeneca
(candesartán); Merck Sharp y Dohme (losartán);
Novartis (valsartán); y Sigma Chemical Co. (indometacina).
En la evaluación estadística se usó la t de Student y
en el cálculo de la varianza, el método de Kruskal-Wallis.
Se consideró p significativa < 0,05.
Este proyecto fue aprobado por el Comité de Ética
de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR (Resolución Nº 1624/96).
RESULTADOS
En la tabla I se dan los resultados obtenidos por el
pretratamiento con los tres antagonistas de los receptores AT1 de la AII ante la agresión del etanol 96%, donde
se halló una verdadera citoprotección gástrica, tanto
macroscópica como microscópica, y se observó que CA
y VA no provocaron necrosis glandular ante el etanol.
En la tabla II se muestran los hallazgos de INDO
oral con su área lesional porcentual macroscópica gástrica y erosiva intestinal, donde los antagonistas de los
receptores AT1 de la AII, dieron marcada protección gastrointestinal (p < 0,01) y la MPO mostró una disminución marcada del infiltrado de neutrófilos (p < 0,001).
En la tabla III se observan los resultados de la
INDO SC, dos horas después de la ingestión de pellets
como comida sólida en la inducción de úlceras antrales
gástricas y la acción de los antagonistas de los receptores
AT1 de la AII impidiendo la formación de dichas úlceras (p < 0,001).
En la tabla IV se pone de manifiesto que los antagonistas de los receptores AT1 de la AII se comportaron
como antiinflamatorios en el modelo del edema plantar
de la rata por carragenina (p < 0,001)
DISCUSIÓN
A través de nuestras observaciones hemos comprobado que los tres antagonistas de los receptores AT1 de
la AII estudiados, mostraron ser verdaderos citoprotectores gástricos ante la agresión del etanol 96%. Este
hallazgo no sería paradojal ya que provocan un incremento del flujo sanguíneo gástrico de un 50% y tienen
marcado efecto antiinflamatorio. En cambio, los antagonistas de la ECA amplificaron las lesiones del etanol al
20% y 96%, al igual que la infusión de angiotensina I,1
donde la ECA podría interactuar con otros receptores
como los -2 adrenérgicos y otros péptidos vasoactivos.89 De todos modos, está comprobado que el bloqueo de la
ECA provoca un incremento de la resistencia vascular de
la mucosa gástrica.10
En contraste, los antagonistas de los receptores
AT1 de la AII bloquean la respuesta inicial masiva de
noradrenalina y por ende la vasoconstricción,11 activan
prostanoides y mantienen el efecto protector de los glucocorticoides,12, 13 mecanismos que
justificarían la citoprotección gástrica.
Por otro lado, el mecanismo que comprobamos con
los antagonistas AT1 de la AII fue el antiinflamatorio.
La INDO, inhibidora no selectiva de ambas ciclo-
oxigenasas 1 y 2, provoca, dada en forma oral, groseras
lesiones necróticas gástricas y múltiples erosiones en
intestino delgado, con marcada neutrofilia en sangre y
en toda la mucosa gastrointestinal.14
Se halló que los antagonistas evaluados dieron
marcada protección de la mucosa gastrointestinal, con
disminución del infiltrado de neutrófilos. Asimismo,
impidieron la formación de las típicas úlceras antrales
gástrica, en el modelo de comida sólida e INDO subcutánea,
indicando que la AII jugaría un rol importante en
su fisiopatología.
Está demostrado que la AII, que además de su
importante efecto vasoconstrictor, provoca estimulación
de los neutrófilos, con incremento del TNF- , ICAM-1 y
P-selectina.15 En este trabajo, usando el modelo del edema
la pata de rata por carragenina, mostramos que los antagonistas
AT1 de la AII son verdaderos antiinflamatorios.
Estos hallazgos indican que el efecto antiinflama-
torio de los antagonistas evaluados podrían ser relevan-
tes en la protección de la mucosa gástrica ante la agresión
del etanol, AINEs, estrés y otras noxas, incluído el Heli-
cobacter pylori. 16
Recientemente se han conocido nuevos avances en
el conocimiento de los receptores AT1 de la AII, como
en el cerebro y la prevención de accidentes cerebrovas-
culares,17 así como en la mayoría de los efectos de la
ATII, tales como vasoconstricción, reabsorción de sodio,
proliferación celular, formación de matriz extracelular,
respuesta inflamatoria, estrés oxidativo y ahora su clona-
ción. También estamos conociendo los efectos de los
receptores AT2 de la AII, ya que contrabalancea a los
efectos de los receptores AT1, inactiva las MAPK, tiene
un efecto antiproliferativo, promueve la apoptosis, cierra
los canales T de calcio, estimula la regeneración nervio-
sa, abre y rectifica los canales de potasio.18
Futuras investigaciones clínicas con los antagonis-
tas de los receptores AT1 o AT2 de la AII en humanos,
como el proceso de envejecimiento,19 la respuesta al
estrés,20 la hipertensión arterial con insuficiencia cardíaca
y los accidentes cerebrovasculares, nos mostrarán nuevos
caminos en la terapéutica clínica.
En conclusión, los antagonistas de los receptores
AT1 de la AII acá estudiados (candesartán, losartán y
valsartán) son verdaderos citoprotectores gástricos y los
mismos dan marcado efecto antiinflamatorio.
Agradecimiento: Los autores agradecen la valiosa
colaboración de la Dra. Marta Bravo Luna.
(Recibido: julio de 2005. Aceptado: agosto de 2005)
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La ira es la filosofía de los débiles.
PLATÓN
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Factores de riesgo en diarrea infecciosa
FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A LA APARICIÓN Y EVOLUCIÓN
DE LA DIARREA INFECCIOSA
RODOLFO NOTARIO,* NOEMÍ BORDA, TELMA GAMBANDÉ, JOSÉ AITA
Cátedra de Microbiología, Virología y Parasitología. Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad
Nacional de Rosario; Cátedra de Inmunología, Microbiología y Parasitología de la Universidad Abierta
Interamericana; CIBIC, Rosario.
Los factores de riesgo pueden referirse al peligro de
contraer la enfermedad diarreica, o bien, en caso de ya
padecerla, al peligro de tener una forma más grave.
En el caso de la diarrea, hay factores ligados a los
aspectos sociales, económicos o de saneamiento y otros
no. En este último caso cualquier persona, incluso con
alto poder adquisitivo, puede estar expuesta sin saberlo,
como es el caso de la diarrea del viajero.
En los pacientes que no tienen deficiencias nutricionales o inmunológicas, afortunadamente las diarreas
infecciosas tienden a curar espontáneamente sin tratamiento antimicrobiano, siempre que se evite la deshidratación y otras complicaciones. Tales complicaciones
pueden ser a) la llamada enteritis, caracterizada por
edema de la pared, niveles hidroaéreos, que pueden
observarse en la radiología, b) invaginaciones, c) desnutrición, la cual puede ser causa o consecuencia del trastorno diarreico, d) deshidratación, shock, e) distensión
abdominal, megacolon tóxico, f) bacteriemia, focos
extraintestinales, g) diarrea prolongada con o sin excreción prolongada de la bacteria por las heces. Es por ello
que, gracias a la terapia de rehidratación oral propuesta
por la OMS, ha disminuido enormemente el número de
pacientes que deben internarse y por lo tanto, se ha
reducido el costo de atención y se han evitado miles de
muertes. A pesar de ello, los niños más expuestos tienen
3 ó más episodios de diarrea por año,1, 2 y las cifras absolutas en todo el mundo, el número de enfermos e incluso de muertos por diarrea siguen siendo elevadas,3 por lo
que todavía constituyen un problema sanitario. Por eso
es importante trabajar en la prevención, en conocimiento de los factores de riesgo.
FACTORES RELACIONADOS CON EL HUÉSPED
Edad
Los niños menores de dos años, especialmente los
menores de un año, tienen muchísima mayor incidencia
de diarrea.1, 4 Esto se debe a que no han adquirido anti
cuerpos frente a los microorganismos causantes que son
muy numerosos, y por eso pueden padecer episodios
repetidos. En un estudio anterior, en 495 niños diarreicos menores de 5 años, el 94% tenía menos de dos años
y de éstos 90% eran menores de un año.4 Con el aumento de la edad, se adquieren anticuerpos frente a los
microbios propios de la región –tanto séricos como
secretorios–, e inmunidad celular. Al mismo tiempo, se
adquiere la flora intestinal que bloquea los receptores de
adherencia de bacterias patógenas. Los lactantes se deshidratan más rápidamente por no contar con un mecanismo renal maduro de concentración urinaria y por el
abundante volumen relativo del agua de las deposiciones, que en algunos casos llegan a ser 20 por día, respecto de su bajo peso, con la correspondiente pérdida de
agua y electrolitos, lo que se agrava por la pérdida a través de vómitos.
Desnutrición
La desnutrición presenta un déficit proteico que
predispone a todas las infecciones intestinales debido a
una disminución de inmunoglobulina A secretoria. En
particular, existe una asociación entre desnutrición y
Giardia lamblia: la desnutrición predispone a las infecciones por Giardia y ésta provoca mala absorción y por
ende, desnutrición. La desnutrición favorece más las
infecciones diarreicas que las respiratorias. La diarrea
está relacionada con la pérdida de peso y de talla.1
Inmunosupresión
Junto a las barreras naturales como el ácido gástrico, el moco y la motilidad intestinal, las deficiencias
inmunológicas favorecen las enfermedades diarreicas.
Esto se observa respecto de los agentes clásicos, comúnmente causantes de diarrea, como Salmonella, Shigella y
Campylobacter. Mishu y Blaser mencionan que la diarrea
por Campylobacter es 40 veces más frecuente en pacientes con SIDA.5
A su vez, agentes que en individuos inmunocompetentes no infectan o producen cuadros banales autolimitados, pueden afectar gravemente a inmunosuprimidos como
los pacientes con SIDA. Tal el caso de Cryptosporidium parvum, Isospora belli, o microsporidios. Pasivamente a través
de la leche el recién nacido adquiere anticuerpos.6
La inmunidad crece a medida que aumenta la edad
y aumentan los contactos previos con los diferentes
microorganismos. Por ejemplo, cada episodio de diarrea
por rotavirus disminuye el riesgo de contraer nuevos episodios debidos a ese agente.7
En estudios a doble ciego, los niños con diarrea por
rotavirus tratados con inmunoglobulinas orales, presentaron menor duración de los síntomas, menor tiempo de
excreción del virus y menos días de hospitalización.8
FACTORES SOCIALES
Pobreza. Bajos ingresos familiares.
La diarrea está indudablemente asociada a la pobreza.1 La mayor incidencia mundial se produce en los países
pobres de Asia, África y América Latina donde, si bien los
porcentajes de mortalidad disminuyeron en la última década gracias a las terapias de rehidratación oral recomendadas por la OMS, alcanzó 2,5 millones de muertes en esas
áreas, por lo que los valores absolutos son todavía abultados, alcanzando en niños menores de 5 años
4,9/1000.año,9 lo que significa 150.000 muertes en la
Argentina. El número de episodios diarreicos es de
3,2/niño.año, pero en las zonas más pobres como las
comunidades del nordeste de Brasil, alcanza más de 7 episodios/niño.año, y las tasas de ataque son mayores en áreas
rurales de ese país y Perú.10 Según Blake y col. los casos de
diarrea esporádica adquirida en la comunidad están ligados
a los bajos ingresos familiares (cociente de probabilidades:
1,8).11 De hecho, varios de los factores de riesgo mencionados en este trabajo, como la desnutrición, la falta de lactancia materna, la diarrea en contactos familiares, la falta
de agua potable y la mala disposición de las excretas están
indudablemente relacionados con la pobreza. Otros factores que acompañan a la pobreza son el nivel de instrucción,
la falta de acceso a la educación y a la consulta médica por
razones económicas o de distancia. En los países desarrollados predomina la etiología viral, autolimitada y que no
requiere antimicrobianos.12 En los países no desarrollados
predomina la etiología bacteriana y son más los casos que
resquieren hospitalización, antimicrobianos e hidratación
parenteral, lo que aumenta los costos de atención.4
FACTORES RELACIONADOS CON INTERVENCIÓN MÉDICA
Gastrectomía y antisecretorios
Es sabido que para poder producir infección, cada
agente debe alcanzar un inóculo mínimo en el agua o alimentos, que está en relación a su resistencia al ácido gás
trico. Shigella es de los agentes más resistentes al ácido
gástrico y puede infectar con sólo 10 a 100 microorganismos (101-102 UFC).13 En cambio otros como Salmonella requieren un mínimo de 100.000 organismos (105
UFC). La medicación antiácida y la gastrectomía disminuyen el inóculo mínimo necesario para infectar.
Tratamiento antibiótico
El tratamiento antimicrobiano previo puede inducir la infección diarreica o resultar ésta más prolongada,
como ocurre con Salmonella. Un caso particular es la
diarrea y la colitis asociadas a pacientes que recibieron
tratamiento antimicrobiano, debidos a las toxinas de
Clostridium difficile.
Además, se ha sugerido que tratamientos con antibacterianos, particularmente con trimetoprima-sulfametoxazol, pueden aumentar la liberación de toxina por E.
coli productor de verotoxina (ECEV).14
Se sabe que la mayoría de los casos de diarrea no
requieren tratamiento específico y responden a la terapia
de rehidratación oral, pero algunos casos requiere antimicrobianos y en estos casos la terapia con líquidos y
electrolitos y el empleo de antibacterianos puede prevenir las complicaciones invasivas.12
Las bacterias enterovirulentas, con excepción de
Vibrio parahaemolyticus son en general sensibles a fluoroquinolonas y este antimicrobiano no aumenta el tiempo
de excreción de la bacteria. Sin embargo, hemos notado
un aumento alarmante de la resistencia de C. jejuni a estas
drogas en nuestro medio (datos no publicados). Más del
80% de las bacterias causantes de diarrea resultan resistentes a ampicilina y trimetoprima sulfametoxazol,15 al
igual que lo observado por Brooks y col. en los microorganismos causantes de diarrea hemorrágica,16 por lo que
no pueden indicarse como tratamiento empírico inicial
cuando esté indicado. Se ha comunicado que cepas de
Salmonella enterica son portadoras de betalactamasas activas frente a cefalosporinas de tercera generación.17, 18
Internación previa
La hospitalización previa es uno de los factores de
riesgo que han sido señalados para la diarrea aguda.19 La
internación es otro de los factores que favorecen la incorporación intrahospitalaria de C. difficile. En los hospitales y en los sitios cerrados como las guarderías, se han
informado brotes por rotavirus, E. coli enteropatógeno,
ECEV y otros microorganismos.19
FACTORES AMBIENTALES
Agua y deposición de excretas
Las grandes fuentes de agua tienden a eliminar los
microorganismos por efecto de la radiación solar y de
procesos biológicos. Sin embargo pueden estar contaminadas
cuando hay alta densidad de población humana
que vierte sus excretas, como los ríos de llanura o los
arroyos de las serranías. Otras fuentes se contaminan por
defecación de animales o aves.20
Las napas superficiales suelen estar contaminadas
por la proximidad de pozos y letrinas.
Por eso, la provisión de agua de red, debidamente
descontaminada, es muy importante para disminuir el riesgo de infecciones. No olvidemos que el agua es el principal
integrante de la dieta y sirve además para la higiene corporal, la preparación de alimentos y la limpieza del hogar.
El origen del agua debe ser seguro cuando se
emplea para preparar mamaderas o elaborar hielo para
refrescar bebidas.
Es frecuente que donde falta agua potable, tampoco haya cloacas y un buen sistema de eliminación de
excretas,16 lo que provoca la contaminación del ambiente,
de los cultivos agrícolas y de las primeras napas de agua.
Viajes
A medida que el niño crece, va adquiriendo anticuerpos frente a las serovariedades de bacterias que se
encuentran en su región geográfica. En estudios previos,
hemos comprobado que los serotipos de una especie
bacteriana son diferentes en nuestra zona que los serotipos de esa misma especie aislada en otros países, particularmente de E. coli enterotoxigénico.21 Cuando la persona viaja, se expone al contacto con bacterias frente a
las cuales se carece de defensas y por ello es frecuente que
se produzcan episodios diarreicos más o menos graves
que se conocen con el nombre de diarrea del viajero.
Cuando se viaja, es necesario seguir algunas recomendaciones: deben elegirse lugares higiénicos para
comer y no puestos ambulantes; no ingerir pescados o
mariscos, particularmente crudos; ingerir alimentos
cocidos servidos calientes; no ingerir alimentos crudos ni
tampoco mantenidos a temperatura ambiente, como
mayonesa, vitel toné, cremas, helados, ensaladas, ensaladas de fruta, quesos caseros o leche no pasteurizada fría;
se puede beber agua carbonatada y bebidas gaseosas.
Si la persona que viaja es diabética, recibe tratamiento inmunosupresor o antiácido o debe realizar gestiones de mucha importancia, conviene consultar al
médico sobre medicación preventiva.
Diarrea en un contacto familiar
Cuando hay un caso debido a un microorganismo,
en los contactos asintomáticos se encuentra una mayor
proporción de portadores de ese microorganismos que
en la población general sana. Blake y col. demostraron
que los casos de diarrea estaban significativamente asociados a diarrea previa en otro miembro familiar respecto de los contactos (cociente de probabilidades: 4,4).11
FACTORES AMBIENTALES RELACIONADOS CON LA ALIMENTACIÓN
Variación estacional
Es bien conocido que los casos de diarrea aumentan
en verano, si bien en los casos invernales se puede hallar
también microorganismos en los niños con diarrea.22 Los
casos debidos a Salmonella enterica, Shigella spp, Campylobacter jejuni, Escherichia coli enteropatógena clásica y
Vibrio cholerae predominan en verano y en países menos
desarrollados, mientras que los casos debidos a rotavirus
se presentan tanto en verano como en invierno y tanto en
países desarrollados como no desarrollados.10
Falta de lactancia materna
Es sabido que la leche materna es mucho más digerible que la de vaca. Por otra parte contiene células
inmunológicas y anticuerpos. Pasa además del “productor” al “consumidor” sin intermediarios y con mínima
contaminación.
Se ha visto que ratones lactantes que maman de
madres inmunes para Giardia muris, están protegidos
frente a la infección experimental por este parásito.6 En
concordancia con ello, los niños que reciben leche con
mayor tenor de anticuerpos frente a Giardia lamblia,
tienden a presentar infecciones asintomáticas.23 El destete
ha sido señalado como factor de riesgo para la diarrea.1, 11
Alimentos
Para enfermar, no es suficiente con la incorporación de un germen patógeno. Éste tiene que haberse
reproducido y encontrarse en el alimento en poblaciones
numerosas que permiten la ingestión de 100 a
1.000.000 de microorganismos, según el agente, para
poder vencer las barreras físicas e inmunológicas. Es por
ello que las cremas, mayonesas y ensaladas mantenidas a
temperatura ambiente presentan los mayores riesgos.
Para algunos microorganismos como Shigella, Salmonella typhi o Vibrio cholerae el portador es el ser humano. Otros en cambio se encuentran tanto en el hombre
como en los animales, como los otros serovares de Salmonella, Campylobacter, Aeromonas,y Escherichia coli.
Las materias primas pueden estar ya contaminadas,
o pueden contaminarse los alimentos durante su elaboración o comercialización.
Si bien las bacterias resisten bajas temperaturas, la
cadena de frío impide su reproducción evitando que
puedan alcanzar el inóculo necesario para infectar. Sin
embargo, hay bacterias como Campylobacter a las que el
frío beneficia ayudándolas a mantenerse viables en el alimento.
No siempre se altera el gusto del alimento cuando
contiene bacterias peligrosas y, a la inversa, bacterias inofensivas pueden enturbiar bebidas o cambiar el gusto.
Los ejemplos más relevantes son los huevos que frecuentemente contienen Salmonella enteritidis y pueden
desarrollar en alimentos elaborados con huevo crudo,24 los
canales de pollo que pueden contener Campylobacter,25 las
hamburguesas mal cocidas que han sido señaladas como
causantes de brotes debidos a E. coli enterohemorrágica.26
Además, las enfermedades transmitidas por alimentos son
muy numerosas y exceden el objeto de esta nota.
Medidas preventivas
El conocimiento de los factores de riesgo debe servir para implementar medidas preventivas. Se ha visto
que el lavado de manos después de defecar, utilizar una
fuente segura de agua y más letrinas resultó protectivo y
limitó el uso de antibacterianos en Kenia del oeste.16 La
prolongación de la lactancia materna también resultó
protectiva 11 y una dieta rica en calcio disminuyó la colonización por E. coli enterotoxigénica,27 así como la colonización y traslocación característica de Salmonella. La
educación evitando el destete precoz mejora el estado
nutricional.28
Con motivo de la epidemia de cólera que ingresó a
nuestro país en 1992, se estableció un programa de control que incluyó detección y notificación precoz de los
casos, tratamiento precoz y adecuado, análisis de agua y
alimentos y mayor contacto del personal médico y paramédicocon la comunidad lo que disminuyó el número
de casos generales de diarrea esperados en 1995.29
Las medidas que resultan preventivas son: sostener
la lactancia materna, hervir el agua de bebida y/o clorarla si no se trata de una fuente segura, higiene de las
manos, higiene general del lactante, calidad de la alimentación habitual y en ocasión de viajes, inmunizaciones, conservación de la microbiota (microflora) intestinal y la complementación del uso de prebióticos como
los alimentos con Lactobacillus spp.
Las autoridades deben tomar las medidas epidemiológicas, políticas y educacionales tendientes a reducir la incidencia y la mortalidad, así como proveer centros periféricos de puericultura y atención médica.
(Recibido: abril 2005. Aceptado: junio 2005)
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Foto histórica
La foto histórica
EDITOR DE LA SECCIÓN: HÉCTOR HUGO BERRA*
Facultad de Ciencias Médicas, UNR
HOGAR ESCUELA “Dr. LANFRANCO CIAMPI”
Esta imagen fue obtenida el 26 de junio de 1970 a las 10.30 en la entrada del ex Hospital Dr. Enrique Tornú, en
San Martín 5702 de Rosario.
Eladio Vázquez (gobernador de la provincia), el Dr. Jorge Raúl Sandoz (ministro de Bienestar Social), el Dr. Luis
A. Beltramo (intendente municipal), el Dr. Armando Catenatti (secretario de Salud Pública y Asistencia Social) y la primera directora de la Institución, Sra. Gloria Troncoso (parcialmente oculta detrás del gobernador), dejan formalmente
inaugurado el Hogar Escuela para Niñas “Dr. Lanfranco Ciampi”.
A continuación Monseñor Guillermo Bolatti bendijo las instalaciones, en las que se proporcionó inicialmente albergue a 23 niñas.
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Herencia de la miocardiopatía arritmogénica
NUEVA FORMA DE HERENCIA DE LA MIOCARDIOPATÍA ARRITMOGÉNICA
DE VENTRÍCULO DERECHO
Y SU ASOCIACIÓN CON CATARATA POLAR ANTERIOR
RAÚL J. FRANCÉS,(1)*DANIEL R. COHEN(2)*
1) Profesor Adjunto, Cátedra de Medicina Interna I. Universidad Abierta Interamericana, Rosario.
2) Medical Director, Second Medical Opinion Department. American Health National Network,
Washington DC, EUA.
INTRODUCCIÓN
La Miocardiopatía/Displasia Arritmogénica de Ventrículo Derecho (MAVD) es una enfermedad de presentación familiar en aproximadamente 50% de los casos. En
1978, Fontaine y col. la denominaron Displasia Arritmogénica de Ventrículo Derecho,1 siendo actualmente considerada dentro del grupo de las miocardiopatías.
En 1982, Marcus y col. destacaron la presentación
de MAVD en familias.2 Como consecuencia de la agregación familiar observada en numerosos casos descriptos se
postuló la etiología genética.3, 4 En 1988, Nava y col. describieron 9 familias afectadas, sugiriendo la hipótesis de
herencia autosómica dominante, con penetrancia incompleta y expresividad variable.5 A posteriori, los avances
aportados por el Proyecto Genoma Humano identificaron
una mutación génica puntual en los brazos del cromosoma 14 (14q23-24) en los pacientes afectados.6, 7 Desde
entonces, otros loci asociados con MAVD han sido reportados en la literatura.
Sin embargo, un gran número de pacientes afectados
no tienen historia familiar de MAVD, ni antecedentes
familiares de muerte súbita que puedan sugerir la enfermedad. Estos casos se presentan como “aislados” o “únicos”, no siendo posible explicar su ocurrencia a través de la
modalidad autosómica dominante descripta.
Hasta 1977 existía una única forma de la enfermedad con herencia autosómica recesiva asociada con queratosis palmo-plantar llamada Enfermedad de Naxos cuyo
locus fue ubicado en el cromosoma 17q21.8 Su característica fundamental es la coexistencia de MAVD con queratosis palmo-plantar, siendo los individuos afectados provenientes de la isla griega del mismo nombre.
La catarata polar anterior es una rara forma de opacidad del cristalino (afecta a 0,4% de los nacidos vivos) de
carácter hereditario, con locus cuya ubicación se suponía en
posición 14q23-24qter.
Nuestro grupo describió una familia en la que dos
hermanos y muy probablemente un tercero presentaron
una forma severa de MAVD, mostrando dos de ellos taquicardia ventricular recurrente y sostenida, y el restante
muerte súbita a edad muy temprana.9 La presencia de consanguinidad parental, la agregación familiar en la línea de
hermandad y la ausencia de antecedentes de MAVD en las
tres generaciones anteriores, hicieron suponer una modalidad hereditaria diferente de la autosómica dominante des-
cripta en la literatura, no presentando signos compatibles
con Enfermedad de Naxos, lo que condujo a realizar una
investigación genealógica familiar detallada y a evaluar las
implicancias epidemiológicas del hallazgo.
CASOS CLÍNICOS
Caso 1.
En una mujer de 34 años de edad, maratonista, en
aparente estado de salud, se constatan en un examen prequirúrgico extrasístoles ventriculares frecuentes, polimorfas y, ocasionalmente, en duplas. Un año más tarde, estando en tratamiento con nadolol 80 mg por día, presenta
una crisis sincopal, por lo que fue hospitalizada. En ese
momento, se observó la presencia de taquicardia ventricular sostenida con origen en ventrículo derecho. Ocho
meses más tarde, estando en tratamiento con sotalol 160
mg por día, presentó otro episodio de taquicardia ventricular sostenida, monomorfa. Es derivada a nuestro Servicio para evaluación y tratamiento. Se realizó examen clínico, ECG, radiografía de tórax, monitoreo electrocardiográfico continuo, ECG de señal promediada, ecocardiograma-Doppler y resonancia magnética, que certificaron el
diagnóstico de MAVD. Luego de tratamiento infructuoso
de la taquicardia ventricular con drogas antiarrítmicas, se
realizó mapeo electrofisiológico invasivo y ablación por
radiofrecuencia de un foco arritmogénico localizado en la
zona póstero-basal del ventrículo derecho, tras lo cual la
taquicardia ventricular no pudo ser inducida. Un mes después, durante un nuevo estudio electrofisiológico invasivo
de control, se indujo una taquicardia ventricular de morfología, ÂQRS y longitud de ciclo diferente a la observada
espontáneamente con origen también en ventrículo derecho. La paciente fue tratada con sotalol 320 mg/día, permaneciendo sin síntomas durante un año de seguimiento.
Luego de 2 años y mientras practicaba actividad física, presentó un nuevo episodio de taquicardia ventricular, sin
repercusión hemodinámica, por lo que fue hospitalizada.
Se indicó la colocación de desfibrilador automático, el que
no fue aceptado por la paciente. Actualmente continúa en
tratamiento farmacológico, con recurrencia de episodios
de taquicardia ventricular lenta. El examen oftalmológico
demostró la presencia de una inusual opacificación del
cristalino en las zonas subcapsulares anterior y posterior, de
forma lineal y asintomática.
Caso 2.
En el año 1965, un niño de 2 años de edad, hermano de la paciente anterior, fue derivado a otra institución
para evaluación cardiológica por presentar signo-sintomatología compatible con insuficiencia cardíaca. Se le realizó
ECG, radiografía de tórax y estudio hemodinámico. Se
diagnosticó miocardiopatía dilatada idiopática. Once
meses más tarde, el niño falleció súbitamente, luego de un
breve episodio convulsivo. No se logró obtener información documental del caso.
Caso 3.
Un varón de 27 años de edad, hermano de los anteriores, fue derivado a los 10 años de edad para consulta cardiológica luego de un examen físico de rutina anormal. El
ECG y el monitoreo electrocardiográfico continuo de 24
horas demostraron extrasístoles ventriculares frecuentes. Un
ecocardiograma en modo M evidenció cavidades normales.
Se le diagnosticó miocardiopatía idiopática y fue tratado
con amiodarona 200 mg por día durante 12 años. Al realizarse el diagnóstico de probable MAVD en su hermana
(caso 1), fue citado para una evaluación cardiológica en
nuestra institución. Se realizó examen clínico, ECG, radiografía de tórax, prueba ergométrica graduada, ecocardiograma bidimensional, ECG de señal promediada y resonancia
magnética que demostraron la existencia de MAVD, con
dilatación severa de cavidades derechas y moderada de aurícula izquierda y episodios de taquicardia ventricular monomorfa con origen en ventrículo derecho. El examen oftalmológico demostró la presencia de una opacificación bilateral del cristalino, rojiza, con forma de estrella y un diámetro de aproximadamente 2,5 mm compatible con catarata
polar anterior. Un año más tarde, el paciente retorna a control presentando signo-sintomatología de insuficiencia cardíaca y se comprueba la presencia de hemopericardio. Fue
trasladado a una unidad quirúrgica para su evaluación y tratamiento. Se procedió a su evacuación previo estudio eco
cardiográfico. Se corrigió quirúrgicamente su mega-ventrículo derecho y su aurícula derecha por plicatura. Fue dado
de alta y permaneció asintomático hasta cuatro meses más
tarde; falleció por causa no cardíaca.
Estudio de la familia
Se realizó un pormenorizado examen clínico de los
progenitores. La anamnesis fue negativa para historia de
palpitaciones, disnea, mareos o síncope. El examen físico
cardiovascular fue normal. Se solicitaron ECG, radiografía
de tórax y ecocardiograma bidimensional, los que resultaron normales, sin signos compatibles con MAVD.
La confección de la genealogía no detectó antecedentes de muerte súbita o signos de MAVD hasta tres
generaciones previas a los casos descriptos. Se verificó consanguinidad entre los progenitores de los pacientes, con un
coeficiente de relación de 1/16 y un coeficiente de consanguinidad de 1/32.
DISCUSIÓN
Proyección de Resultados
El resultado de nuestra investigación fue publicado
en el American Journal of Medical Genetics, 9 describiendo
una forma recesiva de herencia de la MAVD distinta a la
Enfermedad de Naxos. Dado que la MAVD constituye
una de las causas más importantes de muerte súbita, en
especial en personas jóvenes y sanas, la identificación de
individuos afectados, asintomáticos, es de fundamental
importancia en su prevención. Por ello, el conocimiento
acabado de la etiología y la forma de herencia de esta miocardiopatía adquiere especial relevancia. El hallazgo podría
explicar la existencia de casos “aislados” o “únicos”, es decir,
sin antecedentes familiares de la enfermedad, con importancia fundamentalmente en lo que respecta a prevención
de eventos fatales. Al igual que la Enfermedad de Naxos y
contrastando con las formas autosómico- dominantes de
MAVD, esta forma recesiva presentó en la familia descripta una penetrancia del 100% y un comienzo relativamente temprano de los síntomas.
Asimismo, nuestro artículo describió por primera vez
la asociación de catarata polar anterior con MAVD. Las 3
posibilidades consideradas que explicaron esta ocurrencia
fueron: pleiotropia, síndrome de genes contiguos o mera
coincidencia. Esta última posibilidad se consideró muy
improbable debido a la rara ocurrencia de ambas enfermedades.
El hallazgo surgido de la observación clínica en un
mismo paciente de ambas patologías sugirió la ubicación
de un gene de la catarata polar anterior en posición 14q24qter hasta ese momento sólo supuesta (clasificada como
L-Limbo) y ahora con comprobación clínica a partir de la
mencionada asociación.
La frecuencia de presentación de la asociación de
ambas patologías se desconoce. Algunos investigadores
como Guy Fontaine no han encontrado catarata polar
anterior en un grupo al azar de pacientes examinados
(comunicación personal). Un número mayor de casos y
probablemente un estudio multicéntrico permitirían precisar su frecuencia. La posibilidad de que la catarata polar
anterior actúe como marcador de la existencia de MAVD
en, al menos, un grupo de pacientes asintomáticos genera
comprensibles expectativas en la prevención de muerte
súbita.
A partir de la mencionada publicación, Genetic Testing incluyó el artículo como co-descubridor de la
ubicación del gene de la catarata polar anterior en el cromosoma 14 para el Proyecto Genoma Humano. Publicaciones
internacionales recientes hacen mención al descubrimiento de esta nueva forma hereditaria de MAVD.10-12 Al respecto, algunos autores postulan el rol de la vicentina y
otras proteínas citoesqueléticas en asociación con la
MAVD dado que la sobre-expresión de la misma resulta en
la formación de cataratas en animales de experimentación.
Próximamente uno de nosotros publicará un artículo de revisión sobre MAVD.13
(Recibido: octubre de 2005. Aceptado: noviembre de 2005)
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La psicosomática como valor
ROBERTO CÉSAR FRENQUELLI**
“...no seré pastor ni sepulturero...”
Friedrich Nietzsche
(de Así habló Zaratustra)
Resumen
A su inicio, el trabajo revisa el desarrollo histórico de la Psicosomática, desde la antigua Grecia hasta nuestros días,
caracterizándolo como discontinuo, con momentos de brillantez y otros de detenimiento. Estableciéndose desde el
ángulo de la Psicosomática como un movimiento en Medicina, es decir, en un sentido amplio, revisa el llamado
Fenómeno Psicosomático, tomando como guía el concepto de Pulsión. Entra entonces a lo que se entiende el núcleo
central del escrito: la visión antedicha desde la Clínica Médica. Es cuando desde allí analiza las dificultades de la tarea
cotidiana y el modo de acceso a las mismas. Finaliza con algunas consideraciones sobre la formación desde esta visión.
Palabras clave: Psicosomática; fenómenos psicosomáticos; Clínica Médica; formación.
PSYCHOSOMATICS AS A VALUE
Summary
The paper starts by summarizing the development of Psychosomatics through history –from Ancient Greece to our days–,
characterized as a discontinuum that featured its ups and downs. Considering Psychosomatics as a movement in Medicine,
as a wide standpoint and not in its restricted meaning, the paper reviews the so called Psychosomatic Phenomena, with
Drive as a guiding concept. The author progresses to the core of this paper: Psychosomatics seen from the perspective of
Internal Medicine, and discusses everyday particular difficulties and how to approach them. The paper finishes with some
considerations on certain aspects of specific training this particular vision may require.
Key words: Psychosomatics; psychosomatic phenomena; Internal Medicine; specific training.
PRESENTACIÓN GENERAL
Pienso a la Psicosomática como un conjunto de Hipócrates, de la griega Cos, con su capacidad obserideas cuya evolución a lo largo de la Historia primero, a vacional, sus descripciones, su hábito por el registro, la
lo largo de la Historia de la Ciencia después, ha tenido comparación y su visión contextual del continuo natudiscontinuidades. Como parece ser casi la regla para toda raleza cultura. Sigo con Paracelso, ese errante hermola actividad humana, si bien ha ido delineando una samente loco, como alegoría de la Modernidad, amigo
curva creciente de adquisiciones, dichas discontinuida-de Erasmo, por su visión fuertemente crítica e innova-
des se patentizan en momentos de brillantez y otros de dora. Y, por fin, en una apretada síntesis, que bien
relativa oscuridad, de detenimiento. puede pasar por Sydenham y tantos otros, terminar en
Freud y la Antropología que subtiende todo el Psicoanálisis.
Montado sobre estos carriles es que vengo a hablar
de Psicosomática. En un sentido amplio. Como una
concepción del hombre, antes que nada. Como un proceso de ideas, como un movimiento, que como todos
ellos, tiene su ingerencia en el campo de la política, en
los asuntos públicos.
Rosario no ha estado ajena a esos quiebres y reinicios en este dominio. Nosotros también ostentamos,
orgullosos, figuras insignes. Allí esta la labor de Emilio
Pizarro Crespo, seguramente el primer psicoanalista de
nuestro medio, que en la década del cuarenta nos entregara ese libro tan actual llamado “Clínica Psicosomática”,
junto a otro grande, Lelio Zeno. Por esas cuestiones
afortunadas, un amigo me hizo llegar hace pocos días
una copia de “Psicología y Cirugía”, una producción de
1956, que si fuera leída ahora mismo, en este lugar,
arrancaría vuestros aplausos de admiración. Han sucedido y sucederán baches en el discurrir local. La historia de las últimas cuatro décadas me tienen ya por testigo. Sin haber llegado a las frecuentes querellas cual
Paracelso, en medio de la escalada de las políticas neoliberales que han ido destruyendo incansablemente la
Salud y la Educación, en medio del desorden de ese
postmodernismo “apocaliptizante”, hemos sobrevivido.
Y damos muestras constantes de cierta vitalidad que se
reflejan en lo cotidiano de nuestras diversas actividades,
en las facultades donde hacemos docencia, en nuestras
instituciones, en los Hospitales, en nuestra producción
escrita. Para quien quiera escucharnos en la conciencia
de marchar en búsquedas posibles de transformaciones
deseables.
SOBRE EL FENÓMENO PSICOSOMÁTICO
Sabemos de la existencia del mundo material.
Nuestro Sistema Nervioso Central, desde su mirada
bifronte, nos avisa del palpitar de lo que llamamos
nuestro interior, de lo que llamamos nuestro exterior.
Materialidad, que inicialmente no es otra cosa que un
agregado de partes relacionadas de un modo particular.
Antes ha sucedido el tránsito de lo inorgánico a lo orgánico, en una cascada de complejidad evolutiva creciente, que termina en nuestra especie. Nada de lo existente escapa a la Relación, por eso siempre repetimos que
ella es la Categoría fundamental de lo viviente. Vida
que entendemos como procesos en constante auto eco
organización, concepto donde se funden las ideas de
autonomía y dependencia. Ese existente, del que nos
anoticiamos constantemente, se sustenta en la Energía
ínsita en la Materia Organizada. Se hace entonces facti
ble el Trabajo, fuerza que se extiende a lo largo de las
constantes Espacio y Tiempo. Trabajo que se muestra
ante nuestra permanente sorpresa: el giro de los cuerpos
celestes, la semilla que germina, el canto de los pájaros,
el niño que palpita en las entrañas de su madre. Todo
ante la mirada omnímoda del Sol. El Hombre, ese animal curioso, se pregunta sobre la Existencia. Una manera de preguntarse sobre él mismo.
Lo que llamamos Instinto, que no diferenciaré
para nada de Pulsión, es una Proposición Explicativa,
en términos más simples un conjunto de relaciones llamados Conceptos. Que buscan ligar, moderar nuestra
sorpresa ante aquella movilidad y sus efectos. Por eso
Freud estuvo una vez más genial cuando llamó a su Teoría de los Instintos, “mi mitología”. Por que seguramente entendía, como gran biólogo que era, que estaba llamando así a una serie de fenómenos tratando de entender todo esto alejándose del vitalismo o el animismo. Es
entonces la noción de Instinto el hilo conductor que
serpenteando los bordes de nuestro cuerpo, de entrada
y desde siempre, inentendible sin los otros cuerpos, el
que nos lleva de la mano a lo Psicosomático.
Conocemos desde y con el cuerpo. Cuerpo unitario que en huellas memorizadas de su encuentros, de la
información, adquiere su distintividad. Que emerge
como paradojal desde la interindividualidad. Somos
uno y somos los otros. Somos pasajeros y somos eternos. Somos la parte y somos el todo. En la inmanencia
de nuestra forma – fondo se refleja la trascendencia.
Entendiendo por esta última nuestra inesquivable pertenencia al todo. Cuerpo unitario que, como dije antes,
es de entrada vincular. No podría ser de otra manera.
Y es el derrotero de ese cuerpo relacional donde se
inscribirán las vicisitudes de los encuentros venidos y
por venir. Ya que llegamos al mundo, habiendo recorrido de un plumazo la historia de todos. Esto es, dicho
ahora con menos poesía, las inscripciones que se patentizan en la doble hélice de los ácidos nucleicos. En nuestros genes. Desde allí, desde ese enorme y maravilloso
depósito, trasfondo de aconteceres desde tiempos inmemoriales, nos largamos a caminar, desnudos y anhelantes, por los caminos que con mayor o menor fortuna
nos deparen diversos acontecimientos. Necesarios para
sobrevivir, luego para vivir.
Y es entonces que vamos alojando, si es que la
fortuna nos acompaña, distintas modalidades de tramitación. Desde las tramitaciones rápidas, fugaces, casi
automáticas del Principio de Nirvana, hasta las más
demoradas y trabajosas, ya al final del recorrido, más
útiles, las del Principio de Realidad. Pasando, desde ya,
por ese extenso reino intermedio que es el Principio del
Placer. La Muerte como parte de la Vida. “Vivir de
muerte, morir de vida” es un buen lema para toda esta
lógica. Sí, sostendremos que tal vez convenga penar en
una sola Pulsión. Con sucesivas estilizaciones. Desde
los códigos viscerales, los analógico icónicos al lenguaje. Lenguaje que representa una metáfora de la carne
alguna vez casi innominada. Las palabras son descargas
cualificadas que intentan, casi siempre en vano, recubrir la potencia convocante de la imagen y los afectos
fundantes.
Es ese cuerpo relacional vincular, ese cuerpo topológico, que por medio de la acción se va construyendo
en su singularidad. Va alcanzando su estructuración,
como un edificio que no estaba desde antes, salvo en
aquello atinente al ya citado ácido desoxirribonucleico.
Sabemos que el Sistema Nervioso está preparado para la
Acción. De sus avatares funcionales somos lo que
somos. Sostendremos entonces tres principios entrelazados: Pragmatismo, Constructivismo, Estructuralismo.
Un cuerpo que se constituye como tal mientras actúa.
Un bebé de apenas unas horas descubre su lengua, con
sus improntas sensorio motrices, en un juego imitativo
con su madre. Antes que el lenguaje, ya ha descubierto,
en y por la intersubjetividad, su cuerpo. Con más precisión diríamos que lo ha conocido, conociendo.
El “cuerpo de la anatomía” es una tardía construcción conceptual. Propia de un conjunto axiomático, la
geometría euclidiana. No podría ser otra cosa; el cuerpo
que Leonardo y después Vesalio nos enseñaron es un
derivado del cuerpo relacional, que lo incluye. Lo relacional tiende, como quedó dicho a lo erógeno. Mejor
dicho, lo relacional es siempre erógeno. Hago esta distinción para afirmar que no hay tal cosa que deslinde la
Fisiología del Psicoanálisis. Los conceptos de la Biología
Molecular no están divorciados a las nociones del nivel
psicológico social. Cada uno de los recodos de nuestra
Subjetividad, si quieren decir de nuestro Aparato Psíquico, reposan en la agitación molecular de ese cuerpo
indivisible. Esto para nada implica una operación de
reducción de lo psicológico a lo biológico. Esta es la
lógica de lo viviente, aquella que señalamos con la anotación Bio – Lógica. Sabemos que existen diferentes vías
de abordaje metodológico. Freud, a nuestro entender, es
absolutamente Monista Materialista. Desde el “La Afasia” hasta el “Esquema…”. Para quien quiera escucharlo,
respetando su letra.
Es por eso que a veces pienso que tal vez ha sido
una fortuna que el gran maestro vienés no haya escrito
sobre Psicosomática. Descartando que no haya podido
escribir, desde su humana condición, sobre todo lo existente. No sería justo reclamarle lo reservado a las divinidades. Pero de la exégesis moderada de su texto, uno
puede inferir que Freud asumía perfectamente el pensamiento psicosomático en el sentido que hoy planteo.
Que tal vez le haya parecido innecesario escribir sobre
Psicosomática, toda vez que Psique y Soma están indisolublemente unidas en su obra.
También he pensado, internándome a sabiendas
de que podría ser acusado de irreverente, que no ha
escrito taxativamente sobre Psicosomática para salvarse
de ser apuntado, como de tantas otras cosas que se le
imputaron durante y después de su vida, de que su cáncer haya sido el reservorio de su funcionamiento psicosomático anómalo. Médico interesado por los claro
oscuros de la mente, siempre pensó alumbrarlas para
calmar, dentro de lo posible, el sufrimiento de todos. Es
por eso que creo, más allá de su devoción por la heurística, que no le interesaban demasiado los afanosos corrimientos hacia un “más allá del cero” en la imaginaria
línea de los orígenes. Esos intentos que de la mano del
creacionismo verbal señalan supuestas ansiedades “más
profundas que las profundas”. Freud nos ha legado bastante para pensar lo Psicosomático. Esto no quiere decir
que la investigación deba detenerse. Para nada. Pero no
parece adecuado prenderse a una cierta retórica para
descubrir “el núcleo último” sobre el tema que nos
ocupa.
El instinto, como concepto límite, no separa. Precisamente, une. El instinto – pulsión no es el “arrancador” del aparato psíquico. Es la evidencia del mismo. La
expresión “que impone una exigencia de trabajo a lo
anímico” no es ajustada. El Trabajo, en sus diferentes
aproximaciones conceptuales, es siempre “psíquico” y
“físico”. No hay tal cosa de “esto es todavía lo neurofisiológico”, anunciando, “por fin”, la llegada de lo “psíquico”. Lo Psíquico como propiedad emerge de la materia, en pos de un cierre operacional sobre el medio, es la
diferencia, la puesta en forma que garantiza diferentes
modos de tramitación. El orden de la significación es
una omnipresencia en la organización, en la estructura.
Con diferentes niveles de rendimiento. La violencia de
algunas expresiones del fenómeno psicosomático son
modos de vivir, cortocircuitando nuestro inexorable
camino a la muerte.
Estas consideraciones no son planteos bizantinos.
El discurso dualista, respetable como todos, inunda las
consideraciones de la Psicosomática. Y conducen a posturas epistemológicamente incorrectas con sus
consabidas derivaciones, ostensibles en la práctica. Un cierto
mentalismo, inconsistente, sirve de apoyo para cuestiones parroquianas en pos de ocupar lugares en el concierto político del campo de la salud. De allí que se
escuche que cierto fenómeno somático es producto
directo de alguna “idea”, si más “primitiva” mejor.
Cuando lo que llamamos enfermedad, una forma de la
existencia, es desde el vamos una idea. En diversos grados de inteligibilidad.
Otra cuestión, para concluir –arbitrariamente
como siempre– sobre este apasionante punto, sería pensar en la cuestión de los Universales y la magistral entrada freudiana al problema de los Fantasmas Originarios,
la herencia arcaica. Que exigen algo más que ciertas
capacidades discursivas apoyadas en la fuerza de las creencias, casi omnipotentes. Para acceder a la investigación en Psicosomática, a nuestro criterio, es menester
renunciar al “Todo está en la Palabra”; en el ya mencionado Creacionismo Verbal, pariente cercano de cierto
oscurantismo débilmente soportado por el Idealismo
Extremo. Queda firme entonces, que desde este ángulo
epistémico, la denominación “psicosomático” es prescindible. En tanto todo es psicosomático. Palabra desafortunada, en tanto induce a error, que usamos solamente por motivos estratégicos. Solemos escuchar – casi
como un latiguillo - aquello del “misterioso salto”, que
no tiene tanto de misterioso. Sobre todo cuando hoy
conocemos bastante de las correlaciones psico-neuroendocrino-inmunológicas. Todo es, en el decir de Bate-
son, “Espíritu y Naturaleza. Una unidad necesaria”.
DESDE LA CLÍNICA MÉDICA
Entendemos la Clínica como un conjunto de relaciones, produciendo una abstracción coordinada sobre
los Hechos. Recorte de lo real inaprensible que busca
un cierto logro operacional que se volcará en una Práctica. En la eterna búsqueda de un Equilibrio, que ni
bien llega, desaparece. Eso no es otra cosa que el designio de la encarnadura, de lo viviente. La Clínica tiene
una relación biunívoca con el Pensamiento. Genéricamente habría una sola Clínica. Lo que llamamos Clínicas son ciertas operaciones donde se hacen algunas distinciones. Que pueden ser múltiples. Son un saber
cómo, pero tienen una base común.
Desde la postura que venimos sosteniendo no hay
otra Clínica que no sea Psicosomática. Tanto que, ya lo
he dicho, no haría falta llamarla de esa manera. Pues
podría suponerse que existe alguna otra. Las taxonomías que nos llegan, desde las “Siete de Chicago”, con la
obra pionera de Alexander y Dunbar, hasta el “DSM”
en sus distintas versiones, no soportan esta visión epis
temológica que proponemos. Para nosotros, los Clínicos, un paciente con Angina Roja es una ocasión de
ingresar a un mundo tan singular, atractivo y complicado como el de un portador de una Colitis Ulcerosa. “Lo
interesante” en Medicina es el encuentro. No lo supuestamente a encontrar. Es conveniente pensar el los principios de Policausalidad, Pluralidad Fenoménica, Continuidad Genética y Funcional. Si ustedes quieren,
abreviando, en Disposición y Azar, en las Series Complementarias. Solo que me parece justo recordar a Enrique Pichon Riviere, nuestro pensador más original en el
tema que nos ocupa. Pero que está implícito en la “ecuación etiológica” de Freud.
Cuando digo que un paciente con Angina “es una
ocasión” debería decir, con mayor acierto, “debería ser”.
Es que a veces, al calor de la pluma, olvido que hablo
desde mi mismo. Y de todo un recorrido, como Especialista en Clínica Médica certificado y recertificado a lo
largo de más de treinta años, habiendo padecido los
efectos de diversos tironeamientos desde distintos frentes. La Psicosomática es un pensamiento de fronteras.
Aventurarse a él, implica necesariamente padecerlos. No
se puede ser un Clínico sin padecer los efectos de lo que
intentamos hacer.
Pero lo que pretendo transmitir, buscando no
desviarme del punto que nos ocupa ahora, es que la
misión de la Clínica no debe ser otra que la de producir una Semiosis Expansiva. Es decir una búsqueda,
tecnificada claro, de la ampliación del universo de sentido que se abre cada vez que le damos la mano al
paciente. Hablo de producir, de favorecer, de perturbar
la dinámica de estados de los procesos psicológicos
superiores de quien nos consulta. De transformar la
“Escena Médica” en un activo “Espacio de la Narrativa”. Donde del hilo conductor del que antes hablaba,
el del Instinto, unido a su contracara inseparable, la
Emoción, deriven en pos de nuevas y mejores formas.
Esa es la Psicoterapia No Explícita por el Médico
General.
Con el correr de los años he ido perdiendo el afán
de encontrar “la personalidad psicosomática”, “la enfermedad psicosomática”. Me he ido quedando con esta
idea de una Clínica, amplia y abierta. Donde nuestra
postura, siempre interesada, no se lleve por delante a la
persona. He disfrutado mucho del Psicoanálisis y de la
Psiquiatría, “sin hacer Psicoanálisis ni Psiquiatría”,
como suele decirse. Esto no quiere decir que vengo a
proponer un dogmatismo ateórico disfrazado de relativismo. O de cierta postura “light”, groseramente campechana.
No ignoro que la gran mayoría de nuestros padeceres, me incluyo, asientan en estructuras narcisistas. Lo
que quiero decir es que la Clínica del Clínico debe
apuntar a la síntesis, al favorecimiento de ligaduras, de
nexos entre “grupos psíquicos separados”. Por eso
adhiero, antes que nada, a los operadores plasmados en
un Encuadre que considere los conceptos de Sostenimiento Relacional, de Aclaración, de Señalamiento, de
muy modestas Construcciones. Procedimientos que tienen su técnica apropiada para nuestro quehacer. Yo
nunca “interpreto” en mi consulta. Nunca me he sentido cómodo “jugando al Psicoanalista”. Pero siempre he
tenido la firme impresión de que el Psicoanálisis me
acompaña. Es que la implicación subjetiva es básica,
vuelvo a corregirme ahora, ya sobre la marcha: debería
ser considerada básica en la Práctica Médica. Como
también considero básico, para nosotros los internistas,
tener formación elemental en Psiquiatría y Psicofarmacología.
He sido, soy curioso. Claro que tratando de serlo
en el mejor de los sentidos. Pregunto mucho, aprovecho
cada ocasión. Me gusta escuchar historias, elementales
algunas, más interesantes otras. “Cuerpo a cuerpo” con
el paciente. Y no me refiero al cuerpo del “menos K”,
según una feliz expresión que he escuchado, aludiendo
al cuerpo maquínico de hoy en día. Me refiero al cuerpo, donde la emoción pueda ir monitoreando la vida,
llevándola al mejor puerto posible, en un tránsito a la
palabra que intente recubrir, como siempre, con la eficiencia más lograda, en compañía, los anhelos primarios.
La “alexitimia”, la “sobreadaptación”, “las fantasías específicas”, “las fallas en la simbolización”, en fin,
tantas otras denominaciones, más allá de su innegable
valor teórico, más acá de los cansadores ritornelos, casi
no tienen mayormente para mi otra estirpe que la de
constituir rutinarias contraseñas semánticas. No olvidando también las infaltables modas. O el ya mencionado forzamiento de la teoría en pos de lo más primario, cual la búsqueda del Santo Grial por los Caballeros
de Arturo. Suelo pensar todo eso como inductores mortíferos de lo que alguien ha llamado, para mi gusto con
certeza, “artefactos de técnica”. No ignoro ninguna de
estas postulaciones, las he estudiado y pensado. Me han
ayudado y me ayudan. Pero las veo, en general, como
prescindibles en mi labor de todos los días.
En mi consulta puedo distinguir claramente las
Psicosis, también su siempre desalentadora pariente, la
Hipocondría, las Perversiones, las Demencias. También
las Depresiones Mayores, asociadas o no a la Manía.
Salvo que se presenten asociadas a otras patologías, a
excepción de las Hipocondrías y las Demencias, son
muy poco frecuentes. El resto de los visitantes a mi consultorio, por abrumadora mayoría, son agotados hombres y mujeres inhibidos en la tramitación del eterno
comercio con los otros. Más o menos Neuróticos, más
o menos Caracteropáticos; las defensas que noto predominantemente son las de tipo evitativo, las de tipo
hipomaníaco. Una mirada piadosa, más algo de mi
mejor humor, que antes que nada me incluyen, me ayudan todos los días al empezar a trabajar. Es decir, a pensar lo cotidiano. Allí donde la Cultura constriñe nuestra
instintividad, permanentemente a la espera de su reconocimiento, de su descarga que acerque la brecha entre
nuestros Ideales y la Realidad. El cuerpo, único en lo
fenoménico y en lo epistémico, se gasta. Se consume. Ya
ha dicho con acierto Selye, “más se vive, más stress; más
stress, menos se vive”. El Stress, siempre lo decimos, no
es otra cosa que la descripción en el plano fisiológico del
suceder del vivir. Vivimos como podemos, con las formas que logramos en nuestra travesía. Esas que aceptamos con dolor en el momento de la consulta. Tanto
estando de un lado como del otro del escritorio. Y buscamos, no sin antes dar todos los rodeos posibles para
dar lugar a la insistencia nunca del todo lograda de la
Repetición, conseguir algún alivio que modifique nuestro sufrimiento. Sufrir, ya se sabe, es el resultado de
vivir. Vivir es investir. Investir, vivir, nos pone ante la
paradoja de sufrir.
La Clínica es un desafío a soportar el investimiento, en ida y vuelta, entre nosotros y los pacientes. Esto
es, ni más ni menos, que hacerse cargo del juego que en
toda Relación Médico Paciente, conforma el movimiento Transferencia – Contratransferencia. Del campo
séptico de la Relación Médico Paciente. Campo complejo donde desde el vamos dos tareas son imperativas
para el Clínico: una, básica e impostergable, la de establecer un diagnóstico lo más aproximado posible en lo
atinente a lo anátomo fisio patológico, con su correspondiente valoración pronóstica y terapéutica; otra,
inextricablemente unida a lo anterior, no menos necesaria, el sostenimiento relacional y la conducción de sus
eventuales salidas. La ansiedad ante la muerte es siempre nuestro telón de fondo. En nuestra Clínica es necesario “flotar” entre esas dos líneas, leerlas simultáneamente mientras atendemos a su conexión.
Una vez en sus reales como integrador de la tarea
con su paciente, son otras potestades del Internista,
sobre todo hoy en día, defenderlo de los otros médicos,
sobre todo de los demás especialistas y superespecialistas. También de las corporaciones mercantiles. De la
propaganda. Ayudarle a ponderar la oportunidad de
estudios y tratamientos muchas veces onerosos, muchas
veces agresivos. El manejo de los procedimientos invasivos nos pone de cara a la agresión, incluyendo su uso a
favor de la salud. Alguna vez escuché a Alfredo Lanari
decir que nosotros, los internistas, debemos cumplir el
rol del “abogado del diablo” del paciente. Explorar la
familia, aspirando a convertirnos en el médico de esos
grupos primarios, sabiendo reconocer a sus integrantes,
actuando por presencia. Una presencia que no siempre
es en acto, si no por ese peso que logramos trasuntar
cuando conseguimos instalarnos en el espíritu de todos.
El Clínico actúa, casi fundamentalmente, por presencia,
por lo que irradia, por las identificaciones que debe
saber ofrecer, recibir y metabolizar. Esta es nuestra función, indeclinable. Aconsejar oportunamente derivaciones a otros colegas, como el caso de Psicoterapeutas, ya
sea individuales o grupales. Aspecto que tiene toda una
tramitación, una técnica.
El Clínico debe sostener un Encuadre constantemente, considerando la oportunidad de controles periódicos y otras cuestiones especiales, sobre todo en los
pacientes crónicos. Nosotros debemos estar siempre disponibles; las urgencias, las vacaciones, las internaciones
y otras situaciones corrientes de la Práctica, deben estar
contempladas. Es conveniente visitar a los pacientes en
su domicilio, cuando las circunstancias lo requieren.
Mantener nuestro lugar, como “base segura”, a toda
costa.
El Clínico es, debe ser, lo primero y lo último.
Somos nosotros quienes debemos mantenernos hasta el
final. Habitualmente es así. La honrosa situación de
asistir a nuestro compañero, el paciente, hasta la muerte, es de nuestro alcance. Hoy, en los tiempos que
corren, la parafernalia de la “ingeniería asistencial” está
diseñando otro pequeño monstruito: los llamados especialistas en paliativa.
Ha dicho ese grande llamado Henri Laborit: “…
vivimos en una Medicina de Urgencia”. Nada más cierto
para pintar lo que asoma por nuestros consultorios.
Nuestros grandes problemas no son ni el Asma, la Ulcera Gastro Duodenal, la Psoriasis o la Hipertensión.
Nuestros grandes problemas son el Tabaquismo, el
Alcoholismo, el Sedentarismo, la Obesidad. Y otro tipo
de Adicciones, como las de los psicofármacos y analgésicos. No digamos los Trastornos de la Sexualidad, sería
casi demasiado. Nosotros, los Clínicos, vemos pasearse
ante nuestras narices, día a día, el malestar cultural
encarnado en nuestros pacientes. Cuando nos llega el
paciente ha pasado mucho tiempo. La formación de
una placa ateromatosa lleva años. El fenómeno psicosomático es constante, tanto en la normalidad como en la
patología. Que de hecho forman un continuo indiviso.
Cuando nos llega el paciente siempre es bastante tarde.
Muy tarde a veces. La cascada de eventos que configuran el Síndrome Metabólico, con sus consecuencias
interrelacionadas, Hipertensión Arterial, Arteroesclerosis, Obesidad, Hiperuricemia, Dislipidemia, etc. son la
resultante de factores genéticos sobre los que vienen a
sumarse alteraciones adquiridas al compás del Stress
Patológico. Que es el resultado de la imposibilidad del
sujeto para acceder a una salida imaginativa, creativa.
De arrimarse al Principio de Realidad, ese camino más
largo pero más seguro. Lo mismo sucede con la Disfunción Endotelial y el Riesgo Cardiovascular. O la Apoptosis con los fenómenos de Envejecimiento y el desarrollo de alteraciones cognitivas. Y con la vigilancia inmunológica y el desarrollo del Cáncer, las Infecciones y
Colagenopatías. Se conoce que la injuria por Radicales
Libres, productos de la oxidación tisular exagerada, es
responsable de trastornos subcelulares, a nivel mitocondrial y del retículo endoplásmico, alterando los mecanismos de síntesis proteica que llevan a la falla celular.
Sumándose así a la vulnerabilidad genética de base, permitiendo una más rápida expresión de la patología. Se
dibuja así el nítido enlace de lo que traemos en nuestros
genes con el desarrollo de nuestra vida, entre nuestro
“cuerpo humano natural” y nuestro “cuerpo humano
cultural”. La brutal y sostenida activación del eje Córtico Límbico Hipotálamo Hipófiso Adrenal, entrando en
una regulación a tendencia, es el de la espera en tensión.
La del hombre acorralado, viviendo la experiencia del
Aprendizaje de la Ineficacia de la Acción, que es la cara
fisiopatológica de lo que se describe como Pulsión de
Muerte. La que se pasea, casi impúdicamente autorizada por nuestros lugares.
Sabemos que el inconsciente temido no es aquel
que permanece en el conflicto intrapsíquico, bajo el
imperio de la Represión. El conflicto en Psicosomática
no está en ese dominio. Está fuera. Expulsado, la cuestión es con la Realidad, negada. Nuestro problema, y
aclaro que cuando digo “nuestro” ya hablo del conjunto social, no es meramente la psicopatología del paciente somático. Por más de interesante que tenga. Por más
necesaria que sea su profundización comprensiva. Nuestro problema, de vastos alcances socio económicos, son
de resorte político. Debemos pensar en la Educación.
No en la torpe visión de la dada en llamar “Educación
Médica”, que es en general un reservorio de la alienación. Debemos pensar en la Educación como Sarmiento lo marcó hace más de cien años. En la proyección de
país como lo pensó Alberdi. No podemos seguir
sentados esperando el caso “interesante”. Ni nosotros, ni los
psiquiatras, ni los psicoanalistas. Ni nadie.
El problema de la adhesión a los tratamientos es
un ejemplo claro. Hoy, la endemia hipertensiva, responsable más o menos directa de la primer causa de
muerte en el mundo, puede ser controlada. En esta sala
hay, entre los mayores de cuarenta años, un treinta por
ciento de hipertensos. Solo la mitad lo sabe. De los que
lo saben solo la mitad se trata. De los que se tratan solo
la mitad esta correctamente atendido. Contando con
todo un importante arsenal terapéutico, tenemos muy
malos resultados. Nuestra posición puede ayudar a
revertir esta trágica situación. No desde un asistencialismo, si no desde una visión crítica, partiendo desde
donde partir: desde nosotros mismos.
SOBRE LA FORMACIÓN
A esta altura, tal vez ya cansados, imagino que
estarán preguntándose “¿Es posible este tipo de médico?” He recibido más de una vez esta pregunta, que
como todas, en quien la formula ya hay parte de la respuesta. Me aventuro a decir que muchos sostendrán
que no. Que rotundamente no. Se me dirá que los
médicos ya tienen mucha carga con lo que tienen que
conocer de los fundamentos biológicos básicos, que la
Cultura impone otras visiones, que el “sistema” –esa
palabra que parece cubrirlo todo– no está diseñado
para tal cosa, que al médico le interesan otras cosas.
Más aún, alguien apoyado en ciertas epistemologías
sostendrá que no conviene mezclar “discursos”, defendiendo acaloradamente su visión, cosa frecuente en
cierto tipo de Psicoanalistas. Pero, para no ser injusto,
diré que bien podrán encontrar algún aliado entre los
cientistas de la Medicina Social, que suelen ver nuestra
propuesta como elitista, individualista, defensora de lo
que confusamente entienden como privado. En tanto
suponen que la individualidad, lo personal, se opondría a los intereses del pueblo. Se produce un curioso
encuentro donde posturas formalmente antinómicas,
por debajo de la mesa, se dan alegremente las manos.
Cumpliéndose aquello de que los extremos se tocan
por las puntas. Los más benignos, los amigos de siempre que por suerte nunca faltan, dirán que nuestro
planteo es romántico, en todo caso reservado para unos
pocos. Pero inviable.
Nosotros, en cambio, sostenemos que esta Práctica es posible. Mucho pasará por la firmeza teórica y
una transmisión clara. Desde el pre grado, continuando después con la formación continua. Existen herramientas para ello. Diseñadas desde la base que hemos
tratado de exponer. En nuestra ciudad vivimos una
experiencia inédita, epistemológicamente impecable:
el nuevo plan de estudios de la Carrera de Medicina
en la UNR. Todo un desafío que vive su primera hora
y su primer gran escollo: la implementación. Es posible que no estemos a la altura de poder comprender
los alcances de este movimiento. Nuestro grupo Desarrollo Temprano se ha sumado con una materia que
hemos llamado “Práctica Médica y Campo Vincular”.
Los estudiantes de tercer año observan durante meses
a un niño menor de un año en su ambiente familiar.
Estudian el desarrollo psicomotor al calor de las interacciones primarias. Retrabajan su experiencia en
pequeños grupos –bastante al modo de los grupos
operativos o los clásicos Balint–, coordinados por
docentes mayoritariamente Psicólogos que se han ido
especializando. Son Psicólogos que conocen sobre la
constitución de la subjetividad, pero en sentido
amplio: por eso saben que la evolución de la mano en
los primeros doce meses, con su progresión, refleja el
tránsito del agarrar, del tomar al dar. O como la boca
es el asiento de la alimentación, del tragar o el escupir, después de la palabra, después del beso. Primera
relación que enseñamos en sus rudimentos como prototipo de cualquier otra, incluyendo la del futuro
Médico con su paciente. Primera relación que enseñamos, mientras aprendemos, al compás de la experiencia emocional. Esta Medicina se puede enseñar, se
puede aprender. Hay mucho por recorrer. No es fácil.
Lo sabemos.
CONCLUSIÓN
“Solo la muerte es gratis”, nos dice Freud a poco
de iniciado su trabajo sobre la Escisión del Yo. Ese comportamiento paradojal donde coexisten, a modo de un
mosaico, tramos del psiquismo donde se acepta la castración, donde mora el triángulo edípico, donde se lidia
con la realidad, sin perderla de vista, junto con otros
tramos donde esto no sucede, donde se expulsa afuera el
conflicto, donde mora la desmentida. Fenómeno que
nos alcanza a todos, que está enclavado en el centro del
drama que hoy nos convoca. Renunciar a su constante
revisión en pos de cambios es un anti-valor. Seguir el
camino de aquellas figuras señeras que mencioné al
principio, es tratar de acercarse a aquel enorme Zaratustra cuando nos dice “no seré pastor ni sepulturero”.
Que nos invita a marchar hacia un ideal, que si bien de
antemano parece inalcanzable, contiene la potencia de
no quedarse del lado de Tánatos. Tontamente afincados
a la manada informe que nos arrastra sin prisa y sin
pausa hacia un precoz cortocircuito en la senda de nuestro inexorable final.
(Recibido: junio de 2005. Aceptado: agosto de 2005)
BIBLIOGRAFÍA
1.
Abecasis I: Psicosomática en Gastroenterología. Clase
en Curso de Postgrado, Facultad de Ciencias
Médicas, UNR. Rosario, 2001.
2.
Abecasis I: La perspectiva psicosomática y el desarrollo
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Las enfermedades dermatológicas como estigma
PATRICIA ARRASTÍA, SEBASTIÁN GONZÁLEZ DEL CERRO, CECILIA MOLINÉ
Servicio de Dermatología, Hospital Carrasco*
Resumen
El objetivo de este trabajo es estudiar el estigma del paciente dermatológico y sus connotaciones psicológicas y sociales. El enfoque teórico se fundamenta en el libro Estigma de E. Goffman. El método es el deductivo, o sea la inferencia del estudio del concepto estigma en general, al estudio del estigma en dermatología, en base a ejemplos concretos. Los resultados obtenidos fueron: a) el estigma en dermatología posee cuatro componentes: físico, psíquico,
social y moral; b) el enfermo, al no cumplir con las normas de identidad impuestas por la sociedad, es rechazado; c)
los enfermos de piel pueden formar grupos específicos; d) las enfermedades de la piel son una interferencia en la
comunicación con los demás; e) el estigma es contagioso socialmente; f) la visibilidad es una característica fundamental del estigma del enfermo de piel; g) el enfermo se encubre para manejar la información sobre sí mismo, utilizando técnicas de control de la información, y al ser descubierto intenta manejar la tensión que genera su estigma;
h) el paciente sufre ambivalencia respecto de sí mismo en cuanto a su autoestima y a la actitud de su grupo, que le
brinda apoyo o lo rechaza. En conclusión, este trabajo espera ayudar a encarar integralmente al enfermo pues tiene
en cuenta sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Hay métodos para combatir al estigma.
Palabras clave: enfermedades dermatológicas; estigma.
DERMATOLOGIC DISEASES AS A STIGMA
Summary
This paper aims to study the patients´ stigma and its psychological and social consequences. The theoretical approach is
based on E. Goffman’s book, “Stigma”. The chosen method is the deductive one, that goes from the study of stigma in general, to the study of a stigma in dermatologic matters, based on real examples. The following results were obtained: a) in
dermatology, a stigma has four elements: physical, psychological, social and moral; b) patients are rejected for not meeting
the identity traits required by the community; c) skin patients can join specific groups; d) skin diseases interfere in the communication with other people; e) stigma is socially contagious; f) visibility is a fundamental trait of the stigma of skin
patients; g) patients hide their disease and keep information about it, using several techniques for controlling information;
when unmasked, they attempt to manage the stress that causes stigma; h) patients are ambivalent regarding their self esteem and the attitude of their group, which can give them support or rejection. In conclusion: this paper aims at creating an
integral approach of the patient, taking into account his biological, psychological and social traits. It also emphasizes that
there are different methods that can be used against stigma.
Key words: dermatologic diseases; stigma.
OBJETIVO
El objetivo de este trabajo es estudiar el estigma de
los enfermos de piel y sus connotaciones psicológicas y
sociales.
MATERIAL Y MÉTODO
El marco teórico de esta indagación es el enfoque
de E. Goffman en su libro Estigma,1 que versa sobre el
estudio del estigma en general y la identidad deteriorada
por éste, texto aconsejado por el sociólogo J. E.
Miguens. Además hemos utilizado las conclusiones del
trabajo “Estigma y lepra” de uno de nosotros.2
El método utilizado es el deductivo, yendo del
concepto general de estigma al estudio del estigma de las
enfermedades de la piel. Los ejemplos o casos dermatológicos presentados aquí provienen de nuestra práctica
hospitalaria y privada y de la búsqueda bibliográfica.
CONCEPTO DE ESTIGMA
Los griegos crearon el término estigma para referirse, con una connotación valorativa, a marcas o señales
físicas de ciertos individuos que discriminaban: esclavos,
criminales o traidores. El cristianismo aporta al término
una alusión religiosa: los estigmas de Cristo. La medicina utiliza esta palabra para denominar algunas lesiones
de ciertas enfermedades, por ejemplo las que se presentan en la facies lepromatosa, las de la exposición solar
crónica, las del envejecimiento cutáneo o las de la sífilis
prenatal.
La sociedad exige a los individuos que la componen que cumplan ciertas normas de identidad para ser
totalmente aceptados. Por ejemplo: ser joven, tener
buena presencia, aspecto, peso y estatura adecuados,
tener trabajo, ser honrado y tener una educación y cultura valorada por la misma sociedad. Quien padezca un
estigma, al no cumplir estas normas de identidad, no
reúne las condiciones para una plena aceptación social.
Todos hemos sido, somos o podemos ser estigmatizados, aunque más no sea por el envejecimiento progresivo, lo que hace pensar en la universalidad del estigma.
Hay estigmas permanentes o pasajeros. Ejemplos
de permanentes: algunos tumores, angiomas, quemaduras y cicatrices extensas o queloideanas.
Pueden darse varias combinaciones:
-
Congénitas y permanentes: albinismo
-
Congénitas y pasajeras: mancha mongólica
-
Adquirida y permanente: secuela facial de accidente
-
Adquirida y pasajera: eczema por contacto
Se considera al albinismo una de las dermatosis
más estigmógenas por sus componentes oculocutáneos.3
Los estigmas pueden ser contagiosos y no contagiosos. Ejemplos de contagiosos: 1) enfermedades infectocontagiosas y 2) prejuicio social: el desprestigio de un
enfermo de SIDA es extensivo a su familia. El estigma es
contagioso y su poder de contagio se extiende a partir
del enfermo en oleadas de intensidad decreciente, es
decir, cuanto más alejado esté el allegado menos le afectará el estigma. Esto explica, en parte, por qué hay personas que se apartan del enfermo.2
Las personas que poseen estigmas, aunque éstos
sean diferentes, se encuentran en una situación similar, y
por lo tanto responden de una manera parecida. Llama
la atención que estigmatizados tan disímiles como una
prostituta, un desocupado y un enfermo de piel tengan
características comunes y puedan ser estudiados en conjunto.
Las personas que no son estigmatizadas suelen ser
indiscretas e imprudentes en relación con los estigmatizados. Esta conducta puede manifestarse a través de una
mirada, una pregunta o un gesto. Los estigmatizados,
cansados de esto, suelen tener una respuesta estándar de
tono cortante e irónico que quita todo deseo al interlocutor de seguir indagando. Los niños miran sin pudor
los estigmas e incluso llegan a preguntar o hacer comentarios indiscretos de ellos, o tocarlos, o tener miedo, creando una situación embarazosa.
Estigmatizados vinculables a enfermedades de
la piel
-
prostitutas
- homosexuales o travestis
-
drogadictos
-
alcoholistas
-
delincuentes
-
vagabundos y mendigos
-
personas de clase baja
-
desocupados
- enfermos mentales
- obesos
-
asmáticos
-
enfermos neurológicos
-
discapacitados físicos
-
discapacitados sensoriales
-
desfigurados por accidentes
-
enfermos infectocontagiosos
-
enfermos genéticos
El estigma en las enfermedades de la piel posee cuatro
componentes:
1.
físico: lesiones de piel, sus faneras y mucosas
2.
psíquico: la repercusión emocional de la dermatosis
3.
social: las enfermedades de la piel pueden inhabilitar una plena integración social
4.
moral: en algunas enfermedades dermatológicas es
patente este componente como es el caso de las
enfermedades de transmisión sexual (especialmente el SIDA), lepra y ectoparasitosis.
Las enfermedades de la piel consideradas como
estigma nos dan información social acerca de los individuos que la padecen.
Las dermatosis son estigmatizantes, especialmente
las que afectan las zonas descubiertas, las crónicas, las
contagiosas y las sometidas a prejuicio, por ejemplo “el
acné es una enfermedad muy estigmatizante por la
población que afecta, los adolescentes, y por las cicatrices que puede dejar para toda la vida, si no es tratado o
si es mal tratado”, “por lo tanto, es totalmente incorrecto minusvalorar el acné”.4 También otras patologías cutáneas son particularmente estigmatizantes como el cloasma, colagenopatías, ectoparasitosis, genodermatosis,
lepra, nevus, psoriasis, enfermedades de transmisión
sexual (entre ellas SIDA) y vitiligo.
Se vivencia el estigma diferentemente según el
género, así “en la oncocercosis el estigma fue experimentado diferentemente por hombres y mujeres”, “los hombres estuvieron más preocupados acerca del impacto de
la enfermedad en la performance sexual y en las prospectivas económicas, mientras que las mujeres expresaron
mayor preocupación acerca de la apariencia física y de las
chances de vida, especialmente casarse”.5
Las enfermedades de la piel como estigma crean en
los que las padecen o padecieron numerosos problemas:
-
en relación con el componente moral del estigma
muchos enfermos de piel acusan un sentimiento de
culpabilidad por su dolencia. Así las enfermedades
de transmisión sexual pueden crear un intenso
complejo de culpabilidad al enfermo.
-
el enfermo de piel puede sentir vergüenza de su
enfermedad particularmente cuando está alojada
en zonas expuestas y en zonas pudendas.
-
el enfermo de piel lucha por la aceptación de los
demás y desarrollar una vida lo más normal posible. Por ejemplo el psoriásico que toma sol en la
playa o el enfermo de SIDA que defiende su posibilidad de trabajar.
-
“el contacto a través de la piel es un poderoso
medio de validación social. Los pacientes con
enfermedades de la piel frecuentemente experimentan rechazo social cuando la gente evita tocarlos, posiblemente temiendo contagio o sintiendo
asco”.6
-
el enfermo corre el riesgo de la victimización o sea
caer en el consultorio de médicos inescrupulosos o
de no médicos que prometen la curación de enfermedades en la cuales es muy difícil hacerlo, tales
como “celulitis”, estrías atróficas y ciertas alopecias.
-
el problema del estigma en los enfermos de piel se
da sobre todo en relación con los otros, llamados
“normales”. Las dermatosis, evidentemente son un
obstáculo, interferencia o perturbación en la
comunicación con los demás. Algunos diagnósticos dermatológicos se convierten en palabras tabú,
evitadas por el paciente y el médico, tales como
lepra, cáncer, sarna.
-
por lo tanto sufren sentimientos de inferioridad,
inseguridad, incertidumbre, sentirse en exhibición
(real o imaginada): son rasgos psicosociales en relación con las enfermedades de la piel.
-
sentir celos de los normales, estar prevenidos (es
una persona a la defensiva), autoaborrecimiento,
disminución de la autoestima, ambivalencia respecto de si mismo y retracción social. “Carente de
la saludable retroalimentación del intercambio
social cotidiano, puede volverse desconfiado,
depresivo, hostil, ansioso, aturdido”.1
“La calidad de vida de pacientes estigmatizados por
sus enfermedades de piel puede mejorar cuando el médico tiene en cuenta estos problemas”.7
La enfermedad dermatológica puede ser una somatización de un problema psíquico y el médico que atiende al paciente, al ponerlo de manifiesto o borrar la dermatosis a través del tratamiento, puede ser riesgoso. Por
ejemplo, en una dermatitis artefacta en una mujer añosa,
viuda, solitaria, deprimida, ponerle de manifiesto que
éstos son sus verdaderos problemas puede desequilibrar-
la aún más.
Una dermatitis es una desventaja y “su importancia en la adaptación social y emocional puede abarcar
inconcientemente todo”. “Es el gancho en el cual el
paciente puede colgar todas las frustraciones, postergaciones y deberes desagradables de la vida social y del cual
ha terminado por depender utilizándolo no sólo como
un medio razonable para, en ciertos casos, evadirse de la
competencia, sino como una forma de protegerse de la
responsabilidad social”.1 Esto se denomina beneficio
secundario.
Los iguales: existen enfermos dermatológicos que
constituyen grupos tales como los enfermos de lepra,
enfermos de psoriasis y los enfermos de SIDA. Es decir
enfermos que reconocen o perciben a sus iguales, con los
cuales pueden desarrollar vinculaciones mas o menos
estrechas. Dentro de los enfermos de SIDA hay subgrupos, por ejemplo los homosexuales, los drogadictos y los
enfermos carcelarios.
Los sabios: por otro lado existe otro grupo de personas que Goffman denomina “sabios” y que son “no
enfermas” pero que tienen un contacto estrecho con los
enfermos; son aquéllos que conocen el diagnóstico del
paciente y de distinta manera lo ayudan.
Hay tres tipos:
1.
los profesionales del arte de curar
2.
los familiares y los amigos
3.
Existen en Estados Unidos instituciones específicas
dedicadas a ayudar a quienes padecen ciertas enfermedades y cuyo fin es recabar información y brindarla a quienes la necesiten. Ejemplos de grupos de autoayuda:
National Psoriasis Foundation, Eczema Association, Alopecia Areata Foundation.8 En nuestro país también existen
este tipo de instituciones tales como Asociación Argentina de Neurofibromatosis, la Asociación Rosarina de
Autoayuda Síndrome de Sjögren, entre otras.
La carrera moral o vital, o sea el desarrollo de la
vida del enfermo de piel, varía fundamentalmente según
el momento en que la dermatosis aparece en su vida. Las
genodermatosis con estigmas cutáneos físicos congénitos
le crean problemas muy diferentes de los causados por
enfermedades de la piel aparecidas en el curso de la vida,
es decir, enfermedades adquiridas.
En el momento que adquiere o reconoce la enfermedad, el paciente agudiza su percepción de todo lo
referente a su padecimiento.
Algunos enfermos con genodermatosis. durante los
primeros años de su vida se encuentran protegidos por
su familia, como en una campana de cristal. Pero luego
ciertas circunstancias, como la escolarización, la búsqueda de trabajo o de pareja, pueden crearle serios problemas.
Las enfermedades dermatológicas crónicas o invalidantes como puede ser la lepra, úlceras de pierna,
micosis profundas, linfomas, SIDA, que requieran internación a veces prolongada, crean todos los problemas del
hospitalismo con sus consecuencias psicológicas, sociales
(familiares y laborales) y económicas.
El enfermo de piel puede estar en dos circunstancias diferentes:
-Si la sociedad desconoce la enfermedad que padece el sujeto y éste controla o maneja la información, éste
es el enfermo desacreditable y está ante el dilema de
“exhibir u ocultar, expresar o guardar silencio, mentir o
decir la verdad y en cada caso ante quién, cómo, dónde
y cuándo”.1
-Pero, en caso de que el diagnóstico sea conocido,
el enfermo desacreditado maneja la tensión que crea su
estigma y las restricciones que de éste surgen.
Algunos signos portadores de información social se
denominan símbolos. Estos símbolos pueden ser de
prestigio o de estigma (desprestigio). Un símbolo de prestigio actualmente en nuestra sociedad sería el bronceado,
mientras que anteriormente era de desprestigio, pues
indicaba trabajo manual realizado a la intemperie, propio de la clase social baja..
Enumeraremos algunos símbolos de estigma o de
desprestigio:
-
pinchazos en pliegue de los codos por drogas endovenosas.
-
hematomas en mujer u hombre golpeados dentro
de una pareja, niño o anciano maltratado.
-
el color oscuro o negro de la piel en ciertas circunstancias (discriminación racial).
-
cicatrices en las muñecas fruto de intento de suicidio.
Hay símbolos ambivalentes como los tatuajes. En
ciertos casos son de prestigio: tatuajes eróticos u ornamentales y en otros casos de estigma: los tatuajes de los
presos o de aquellos que estuvieron en un campo de concentración.9, 10
“Entonces, un nombre que debe quedar
en el olvido, un dibujo que recordaba un hecho delictivo o una adicción, una comunidad a la que ya no se pertenece, o la condena y penalización social de algunos
dibujos específicos engendran una sensación de estigmatización angustiosa que obliga a su portador a esconderlo o a la demanda de su eliminación.”
(A. J. Maciá:
comunicación personal).
Existen otros símbolos ambivalentes: la moda perforante (body piercing), por ejemplo: aros en distintas
partes del cuerpo y el cabello largo de gente bohemia:
poetas, músicos y hippies.
La visibilidad es una característica fundamental de
las enfermedades de la piel como estigma, principalmente las localizadas en zonas expuestas.
La autoestima, la retracción y rechazo están principalmente influenciadas por las regiones que afecta la
psoriasis, sean visibles o invisibles (cubiertas por la
ropa).11
En realidad, sería más exacto hablar de perceptibilidad, que es un término más general.1 Algunas dermatosis se hacen más ostensibles por su fetidez: bromhidrosis,
condilomas acuminados gigantes, condilomas planos,
infecciones supurativas a E. coli o piociánico, pénfigo,
pie de atleta y vulvovaginitis.
La visibilidad está en relación con el conocimiento
que tiene el observador de las lesiones de una enfermedad de piel. Así un médico que se encuentra en la calle
con un hombre que presenta alopecia de las cejas, deformidad nasal, lóbulos de orejas péndulos y lesiones en la
piel de la cara, identificará una lepra lepromatosa. Sin
embargo otros observadores legos no verán nada estigmatizante en el individuo.
La pitiriasis seca del cuero cabelludo y su descamación, más aún en el caso del enfermo con psoriasis,
aumentan la perceptibilidad del estigma.
Además, los síntomas subjetivos del prurito,12 ardor
y dolor aumentan de diferente manera la visibilidad: el
prurito, a través del rascado, entorpece la vida social del
paciente y el dolor sobrecarga al enfermo influyendo en
su estado de ánimo.
Por lo visto, las enfermedades de piel pueden tener
una marcada influencia en la identidad personal pesando en el plan de vida del paciente.
Las dermatosis pueden producir una importante
fractura entre el individuo y su mundo anterior, estableciendo un antes y un después en su vida.
Por tal razón el enfermo busca mecanismos de control para no ser descubierto por los demás. Así restringe
los contactos sociales, niega haber estado internado en
una institución estigmatizante, oculta selectivamente
dividiendo el mundo en dos: un reducido mundo que
conoce el diagnóstico y lo ayuda (cónyuge, familiares,
médico) y el resto del mundo a quien no le confiesa su
situación.
Un tipo de encubrimiento es el ocultar su enfermedad (SIDA, lepra, enfermedades de transmisión
sexual).
Otro es el cambiar de nombre o de dirección para
no ser molestado con los controles periódicos necesarios.
Por fin, el enfermo de piel como estigmatizado se
encubre de distintas maneras: cosméticos, ropa, peluca.
El enmascaramiento es un grado menor de encubrimiento como en el caso de la tintura de canas, la depilación y los peinados especiales.
La enfermedad cutánea pude modificar la identidad de la persona.
A veces los enfermos de piel forman un grupo por
ejemplo los pacientes de SIDA, de lepra o de psoriasis.
Los enfermos tienen ambivalencia con respecto a su
grupo de iguales (apoyo-rechazo). No pueden ni aceptar
totalmente a su grupo ni abandonarlo.
El paciente, al sentirse diferente, busca ser aceptado por el resto de las personas y su médico. Se encuentra atraído por dos tendencias opuestas: vivir pendiente
de su enfermedad y hacerla evidente o negarla. Los
médicos suelen aconsejar una política intermedia.
A veces el profesional tiene un “explicatorio” estándar que impide escuchar al paciente, para que éste
exprese sus necesidades, inquietudes, dudas y sentimientos.13
Hay enfermedades como el SIDA y la lepra cuyos
enfermos y familiares pueden adoptar conductas de clan
o grupales, es decir, alineaciones endogrupales. Algunos
de ellos adoptan una actitud militante en defensa de su
grupo o subgrupo (homosexuales, travestis, –orgullo
gay–, enfermos carcelarios).
Las alineaciones exogrupales son normas que la
sociedad impone al enfermo de piel como estigmatizado,
a veces equivocadas o muy demandantes. Por ejemplo,
exigir que cumpla con un tratamiento rígido, indicar
reposo exagerado o que no trabaje cuando puede hacerlo.
Así, la identidad del enfermo se formará de acuerdo con las relaciones que presente tanto con el endo
como el exogrupo.
Algunos enfermos de piel como aquellos con enfermedades de transmisión sexual (SIDA), ectoparasitosis,
lepra y psoriasis, se encuentran en la arena de discusiones y debates pormenorizados respecto a cuál debe ser su
conducta en relación a su enfermedad y su tratamiento.
El estigma en piel es un continuo que va desde el
muy estigmatizado hasta el mínimamente estigmatizado,
pasando por una gama de estigmatizados intermedios.
Ejemplos:
Grandes estigmatizados cutáneos:
-
angiomatosis encéfalotrigeminal o síndrome de
Sturge-Weber
-
genodermatosis como eritrodermia congénita
ictiosiforme
-
acné fulminans
-
eritrodermia psoriásica
Intermedios:
-
vitiligos y psoriasis comunes
Mínimos:
-
pequeños nevus
-
acné grado 1
-
eczematide seborreico
Hay ciertas circunstancias en que la psoriasis es
más estigmatizante por ejemplo: en gimnasios, piletas,
peluquerías y lugares de trabajo. La experiencia del
rechazo puede conducir a sentimientos de estigmatización y aumento del consumo de alcohol.14
El drama “normal” versus estigmatizado se da entre
personas que en un momento dado pueden estar no
estigmatizadas y en otro momento serlo. Los roles estigmatizado y “normal” presentan ciertos paralelos y semejanzas notables; estamos expuestos a vivir este rol bicéfalo en nuestra vida. El estigmatizado y el “normal” son
parte el uno del otro; si uno demuestra ser vulnerable
debe esperar que el otro también lo sea. Lo amenazado
es la situación.
El enfermo de piel sufre una divergencia o desviación social, es decir que no se ajusta a las normas
impuestas por la sociedad a todos los individuos. La
suma de estigmas en dermatología, enfermedades infecto-contagiosas, crónicas, visibles, con connotación
moral, sometidas a prejuicios y discriminación, determinan esta desviación social.
Esta situación lleva en oportunidades a determinar
enfermos sociales como desviados sociales rebeldes: drogadictos, homosexuales, travestis, promiscuos sexuales,
prostitutas, presos. En el SIDA se suman todos estos
atributos de marginalidad con consecuencias psicológicas, sociales y económicas.
El estigma de pobre o clase social baja se suma a los
estigmas anteriores en una serie de enfermedades que
suelen ser atendidas en el hospital principalmente, como
SIDA, lepra y pénfigo, es decir “macrodermatología”, o
sea que en el hospital se ven casos más floridos y avanzados que a nivel privado.
CONCLUSIÓN
Este trabajo pretende ayudar a encarar integral-
mente el diagnóstico y tratamiento del enfermo de piel,
pues tiene en cuenta sus aspectos somáticos, psicológicos
y sociales, humanizando la relación médico-paciente. Es
un trabajo multi- e interdisciplinario de “desespecialización”
que quita las anteojeras de una especialización a
ultranza, empobrecedora (A. Renard: comunicación personal).
Para combatir al estigma hay varios métodos tales
como la educación para la salud, el entrenamiento del
personal médico y el tratamiento masivo de las enfermedades de la piel.15
(Recibido: junio de 2005. Aceptado: agosto de 2005)
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Sustrato ético del consentimiento informado
OSVALDO FÉLIX SÁNCHEZ*
Profesor Adjunto,Cátedra de Filosofía e Historia de la Medicina.
Facultad de Medicina,Universidad Abierta Interamericana, Sede Regional Rosario
Resumen
La ciencia médica, nacida en el regazo de la Physiologia o Ciencia de la Naturaleza, marcó a fuego el vínculo médico-paciente, confiriendo al mismo un carácter paternalista en cabeza del médico, que se mantendrá hasta el siglo XX.
Recién en la centuria indicada comienza a abrirse camino en la relación médico-paciente otro concepto al reconocerse en el enfermo adulto y en su sano juicio el derecho a determinar lo que debe hacerse con su propio cuerpo.
Con la aparición de la Bioética –en 1971– quedan plasmados los principios fundamentales que rigen la práctica
médica: beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia, aún en desarrollo. La concepción paternalista del quehacer médico, incluidas excelencia y beneficencia, cuya vigencia ha sido más de dos veces milenaria, es en la actualidad un antecedente histórico. Más aún, el consentimiento informado cristaliza la última incorporación formalizada en la historia clínica.
Palabras clave: ética; bioética; beneficencia; no maleficencia; justicia; autonomía; deontología; paternalismo; autodeterminación; médico razonable; enfermo razonable
ETHICAL BASES OF THE INFORMED CONSENT
Summary
Medical science sprang from Physiologia or natural science, and put a firebrand on the relation between doctor and patient,
investing the doctor with a paternalistic aura that would persist into the 20th century. Only then a new concept begins to
evolve,which acknowledges the sane adult patient’s right to determine what has to be done with his own body. The
appearance of Bioethics in 1971 marks the establishment of fundamental principles guiding medical practice: beneficence,
non-maledicence,autonomy, and justice. These principles are still evolving. The paternalistic conception of the medical task
is presently just a historical precedent. Moreover, the informed consent is the final expression of the new ethical framework.
Key words: ethics; bioethics; beneficence; non-maledicence; justice; autonomy; deontology; paternalism; selfdetermination; reasonable physician; reasonable patient.
Desarrollar el tema propuesto –el consentimiento
informado– necesariamente significa retroceder en el
tiempo y anclar en los siglos VI, V y IV AC. ¿Por qué?
Porque en esas centurias encontramos la génesis y el posterior e incesante crecimiento de la ciencia nueva que se
llama medicina.
Previamente debemos exponer un concepto que
adelanta el contenido del trabajo presente y que puede
resumirse en los términos siguientes:
“Cuando se analiza una historia clínica desde las
pautas de la efectividad, la misma puede exhibir
un éxito rotundo desde el punto de vista científico-natural. Es decir, el problema de salud del
paciente se resolvió satisfactoriamente.
Pero no obstante el éxito obtenido, el médico
maneja los hechos, diagnóstico, terapéutica, etc.,
teniendo presente la deontología médica tradicional, donde lo principal es el bienestar del enfermo, tal y como es definido por el médico, ello sin
tener en cuenta la visión del paciente.
Surge así un problema que debe indicarse: el
médico tiene una forma particular de vivenciar el
mundo de los valores que lo conduce a la práctica de una medicina con carácter paternalista, perdiendo de vista que el enfermo es una persona
con autonomía moral, lo que no impide afirmar
que dicho profesional ha actuado correctamente
desde la óptica de la deontología médica”.
Tal estado de cosas ha sufrido los embates –en nuestro tiempo– de una manera de pensar y de actuar que
permite perfilar la calidad del enfermo como un sujeto
autónomo, concepto que obliga a obtener del mismo el
consentimiento informado como una obligación primariamente ética. Esto conduce a tratar de establecer las
condiciones que deben cumplimentarse para respetar el
derecho de los enfermos a tomar decisiones respecto de lo
que debe hacerse con su salud y con su cuerpo, lo cual
crea la obligación de informar, pero no sólo esto.
Debemos referirnos, inevitablemente, a la ética
médica tradicional cuyo origen está radicado en la ética
hipocrática, lo que está señalando como fuente primigenia la ética griega clásica. Conforme lo señala Diego
Gracia los caracteres distintivos de la misma son los
siguientes:
A) Es aristocrática: en tanto hace confluir virtud,
moralidad por excelencia, con nobleza de cuna y de
sangre.
B)
Es juvenil: donde la perfección moral está unida a
las edades principales o centrales de la vida, juventud y madurez, en tanto la niñez y la vejez se colocan en un estado de neutralidad moral.
C)
Es saludable: porque la ética de la Hélade reúne
en un solo concepto moralidad y salud. Únicamente los sujetos sanos pueden ser buenos; contrariamente, el enfermo no puede ser bueno por estar
obnubilado su entendimiento, lo que le hace desear lo falso, lo feo, lo malo. Para el griego, el enfermo es un individuo incapacitado física, psíquica y
moralmente.
Va de suyo que la nota fundamental radica en la
ética naturalista promovida a partir de los presocráticos,
pasando por Sócrates, siguiendo por Platón y llegando a
Aristóteles con su filosofía práctica (ética), teniendo
siempre a la vista las ideas de una Physiologia o “ciencia
de la naturaleza” donde la salud consiste en la adecuación física, moral y psíquica al orden natural, siendo la
enfermedad todo lo contrario.
Para dar una idea del nacimiento de la medicina
como ciencia debemos recordar a Alcmeón de Crotona
(último tercio del siglo VI AC), quien afirmó: “La salud
está presidida por el equilibrio de las potencias: lo húmedo y lo seco, lo frío y lo cálido, lo amargo y lo dulce, y
las demás. El predominio de una de ellas (monarkhía) es
causa de enfermedad; pues tal predominio de una de las
dos es pernicioso. En lo tocante a su causa, la enfermedad sobreviene a consecuencia de un exceso de calor o de
frío; y en lo concerniente a su motivo, por exceso o
defecto de alimentación; pero en lo que atañe al dónde,
tiene su sede en la sangre, en la médula (myelós) o en el
encéfalo. A veces se originan las enfermedades por obra
de causas externas: por la peculiaridad del agua de la
comarca, por esfuerzos excesivos, forzosidad (anánke) o
causas análogas. La salud, por el contrario, consiste en la
bien proporcionada mezcla de las “cualidades” (citado
por P. Laín Entralgo).
A través de la práctica médica, el hipocrático
intentaba brindar el mayor bien al paciente. Para ello
buscaba la “excelencia” fundamentada en una idea esencial, básica, conocida como “principio de beneficencia”.
Está claro por otra parte que el contenido de esa excelencia y de esa beneficencia muestra un sesgo específicamente “paternalista”, por cuanto tal beneficencia y tal
excelencia “son impuestas exclusivamente por el médico”, al desentenderse de la opinión de quien recibe
dicho bien, el paciente. En tal sentido –se afirma– una
expresión cabal de esta forma de pensar y sostener la
relación médico-paciente está plasmada en el juramento hipocrático.
En defensa de la grey médica acotemos que este
pensamiento paternalista no es patrimonio de los integrantes de la misma, sino también del gobernante, del
filósofo, ya que la polis justa debe reflejar adecuadamente el orden natural.
Si avanzamos sobre las centurias siguientes puede
verificarse que a la medicina hipocrática le siguen la
medicina galénica y más tarde el galenismo bizantino, el
galenismo islámico y el galenismo europeo-medieval
(escolástico).
UN PENSAMIENTO NUEVO
El lapso histórico denominado Edad Media o
Medioevo comenzó el año 476 cuando un hérulo –Odoacro– depuso al emperador Rómulo Augústulo, para
finalizar en 1453 con la caída de Constantinopla en
manos de los turcos, es decir, la desaparición del Imperio de Oriente o Bizantino. Si bien esta época permite la
verificación de progresos en orden particular, la concepción paternalista del ejercicio médico se mantiene inalterable.
Históricamente, el Renacimiento muestra la crisis
definitiva del mundo medieval. Retrospectivamente, los
motivos, las causas que hicieron eclosión fueron de distinto tipo: la caída del milenario imperio bizantino, con
abandono de los monjes de los cenobios ubicados en ese
territorio y transportando hacia Occidente los escritos
originales de la Antigüedad clásica; el auge y desarrollo
de las ciudades renacentistas, con el agregado de la aparición de la imprenta en Europa y la misma con los tipos
móviles (metálicos) creados por Gutenberg, que facilitó
un conocimiento amplio de los saberes pretéritos; los
viajes en la búsqueda de tierras nuevas, con el descubrimiento de América en 1492, incluido; el contacto con
culturas distintas, etc.
Pero coronando estas situaciones hallamos que el
hombre de este período de la civilización no se limitaba
a aceptar lo anterior sin hesitar; todo lo contrario, el
individuo renacentista diose cuenta de que el ser humano es inteligente, racional, libre y poseedor de una radical dignidad, con aparición contemporánea del ideal
humanista y tolerante que caracterizaría al Renacimiento.
Entramos así en el siglo XVI donde surgen figuras
como Tomás Moro con su Utopía (1516), ejemplo máximo del humanismo anglosajón, constituyendo la anticipación inmediata del Renacimiento; el jesuita Francisco
Suárez (1548-1617) y su defensa apasionada de que el
poder primigenio de soberanía reside en la comunidad
de los hombres asociados libremente y decididos a darse
una forma de gobierno. Si el hombre ha sido creado por
Dios como una persona, esto es, como un ser libre, el
mismo Dios aparece como garante de la libertad de asociación común y de la correlativa decisión de crear una
autoridad política. Dios si bien es la fuente del poder,
dicho poder no pasa al soberano –como en el esquema
medieval– sino a la sociedad de las personas que libremente se asociaron, quienes son los que lo delegan en el
soberano. Se trata de un consentimiento colectivo y no
la suma de los consentimientos individuales.
Dejemos atrás el siglo XVII con los ingleses Thomas Hobbes (1588-1679) y John Locke (1632-1704) y
la centuria XVIII con el francés Juan Jacobo Rousseau
(1712-1778), todos ellos epígonos de una teoría contractualista en materia política, con renacimiento de
derechos básicos o naturales en cabeza de los hombres,
donde éstos estaban en un estado de naturaleza –sin
orden alguno– defendiendo cada uno lo suyo (sus derechos), para más tarde conformar un pacto –el contrato
social– arquitectura que hace nacer la sociedad civil, que
a su vez provoca la aparición de una forma política de
gobierno.
Más tarde, nuevas teorías de carácter político vendrían a dar dimensión a una nueva forma de entender las
relaciones en ese ámbito con introducción de la idea del
consentimiento informado de los ciudadanos como la
fuente de la legitimidad del poder político.
INSERCIÓN DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO
En referencia a la medicina y específicamente
teniendo presente el vínculo médico-paciente, el carácter
paternalista de la prestación sanitaria puede observarse
hasta los inicios del siglo XX, cuando comienza a abrirse camino la teoría sobre el instituto que conocemos
como consentimiento informado para plasmarse definitivamente entre las décadas de los años 60 y 70 de dicha
centuria, hecho que se desarrolló en los Estados Unidos
de América (EUA).
Históricamente, el primer caso judicial conocido
de lo que luego sería acuñado como consentimiento
informado se registró en Gran Bretaña en 1767 (Slater v.
Baker y Stapleton), aunque de escasa o nula influencia
en la jurisprudencia estadounidense; recién en el siglo
XX hará su entrada la noción de un derecho al consentimiento informado en la concepción judicial de las responsabilidades de los médicos.
Los casos primeros registrados por la justicia norteamericana son: “Mohr v. Williams” (1905), “Pratt v.
Davis” (1906), “Rolater v. Strain” (1913) y “Schloendorff v. Society of New York Hospitals” (1914).
En el primer caso, el Dr. Williams obtuvo el consentimiento para operar el oído derecho; en el desarrollo
del acto quirúrgico el cirujano se dio cuenta que el oído
que necesitaba la cirugía era el izquierdo procediendo a
operarlo, en lugar de intervenir el oído derecho.
En el segundo caso, el médico concretó una histerectomía a una paciente sin haber obtenido con anterioridad el consentimiento.
En el tercer caso, el profesional interviniente no respetó el pedido de la paciente de que al operarle el pie para
curarle una infección no le quitara ningún trozo de hueso.
En el cuarto caso, el juzgador –en 14 de abril de
1914–, al emitir la sentencia condenatoria, expresó:
“Todo ser humano de edad adulta y juicio sano tiene el
derecho a determinar lo que debe hacerse con su propio
cuerpo; y un cirujano que realiza una intervención
sin el consentimiento de su paciente comete una
agresión (assault) por la que se le pueden reclamar legalmente daños.” En este caso, el médico extirpó un tumor
fibroide del abdomen de una paciente que había consentido un examen bajo anestesia con éter (una laparatomía exploratoria) pero que expresamente había dicho
–y reiteradamente– que no quería ser operada. En el
posoperatorio, la paciente sufrió una complicación gangrenosa en el brazo izquierdo que obligó a la amputación
de varios dedos de la mano.
Para sintetizar, en el camino recorrido por la justicia norteamericana pueden señalarse tres estadíos:
1.
entre 1905 y 1914, se desarrolla la idea del “derecho de autodeterminación”, esto es, el derecho de
un sujeto de edad adulta y en su sano juicio a
determinar lo que debe hacerse con su cuerpo.
2.
a partir de 1957 y hasta 1972, la jurisprudencia,
sin abandonar el derecho de autodeterminación,
comienza a aplicar el criterio conocido como “criterio del médico razonable”, es decir, la obligación
del médico tratante estaría limitada a poner en
conocimiento del paciente las informaciones “que
un médico razonable en iguales o parecidas circunstancias puede indicar”. Con otras palabras, la
información debería ser suficiente para asegurar un
consentimiento informado. En este caso, el médico estaría motivado únicamente por el mejor interés terapéutico del enfermo. También es conocido
como “estándar de la práctica profesional”.
3.
desde 1972 en adelante, la jurisprudencia enfoca la
atención en la persona del enfermo, con aparición
de otro concepto: “el criterio de la persona responsable”. En este supuesto, el profesional actuante
tendría únicamente la obligación de hacer saber
–informar– todo lo que un hipotético “paciente
razonable” querría o desearía conocer para poder
decidir con libertad.
Pero a poco que analicemos los criterios esgrimidos, observaremos que en todos los casos tiene carácter
objetivo en relación a las necesidades del paciente y en
relación a las consecuencias jurídicas que emerjan para el
médico.
Digamos también que el generador de la ética
médica asistencial norteamericana no es un estadounidense. Es un inglés, Thomas Percival (1740-1804).
Excelente clínico, los médicos del Hospital de Manches-
ter le solicitaron en 1791 que redactara lo que llamó
“esquema de conducta profesional relativa a los hospitales y a otras obligaciones benéficas de los médicos”.
La difusión que tuvo el documento en los hospitales británicos motivó a Percival, quien lo amplió y publicó en 1803 bajo el título de “Ética Médica”. Más tarde,
en 1847, la American Medical Association dictó el primer
código ético basado exclusivamente en los escritos del
británico, en donde puede apreciarse un criterio beneficentista.
Un hito trascendente lo constituye el conocido
como “Informe Belmont” emitido en 1979. Este sesudo
informe adelanta que los códigos de conducta –como el
de Nuremberg– si bien son orientativos y consisten en
un conjunto de reglas específicas, carecen de potencialidad para resolver situaciones complejas. Más adelante
manifiesta que algunos “principios” éticos más amplios
deberían proporcionar los fundamentos sobre los cuales
ciertas “reglas” concretas podrían ser formuladas, al
tiempo que criticadas o interpretadas.
Esta distinción entre principios y reglas, sus diferentes contenidos, ha sido brindada por el campo jurídico y permite algunas disquisiciones:
A) son proposiciones normativas cuyo contenido está
integrado por juicios de valor y de deber.
B)
En uno y otro caso se trata de conceptos que intentan guiar en un determinado camino las acciones
humanas convirtiendo algunas en preferibles frente a otras.
Según Alexy, que ha desarrollado el tema con autoridad, el criterio de distinción entre principio y regla
estriba en que el primero es un “mandato de optimización” en tanto el segundo tiene el carácter de mandato
definitivo. Con otras palabras, en el principio la proposición normativa dispone que algo debe ser realizado en
la mayor medida posible. En la regla, encontramos que
la misma o es cumplida íntegramente o no es cumplida,
a modo de todo o nada.
En este sentido, el ya mencionado informe Belmont, producido por la comisión nacional creada en
1974 por determinación del gobierno norteamericano y
relacionada con la crisis en que estaba sumergida la
investigación médica estadounidense, mencionó tres
principios rectores (en la investigación médica), sin perjuicio de reconocer la existencia de otros. Tales principios son: a) respeto por las personas; b) beneficencia; c)
justicia.
El contenido de cada uno de ellos puede cristalizarse de la siguiente manera:
a) respeto por las personas: una persona autónoma es
un sujeto con capacidad para deliberar sus objeti
vos personales y conducirse bajo la dirección de
dicha deliberación. Cuando se respeta la autonomía se concede valor a las opiniones, elecciones y
decisiones de dichas personas autónomas; en esa
tesitura nadie puede destruir u obstaculizar sus
acciones, excepto en el supuesto que las mismas
produzcan un perjuicio a otros. Es decir, deben
tener la chance u oportunidad de elegir qué sucederá con ellos.
b)
principio de beneficencia: las personas deben ser
tratadas de una manera ética que consiste no sólo
en respetar sus decisiones y protegerlas del daño,
sino que además debe hacerse un esfuerzo por y
para asegurar su bienestar. Lo que no debe interpretarse incorrectamente es el vocablo “beneficencia”, ya que el informe en cuestión le da una acepción más profunda adjudicándole el carácter de
una obligación. El principio comprende: 1) no
hacer daño; 2) extremar o ensanchar los posibles
beneficios; 3) disminuir o minimizar los riesgos
posibles.
c)
principio de justicia: en este orden, sin perjuicio de
las distintas concepciones que se tengan sobre los
criterios materiales, en la realidad están presentes
dos deberes genéricos integrativos del principio de
justicia: uno, brindar a las personas los beneficios y
ventajas que les correspondan; otro, no se debe
imponer a las personas aquellas cargas que no le
correspondan.
En 1979 dos autores –Tom L. Beauchamp y James
F. Childress–, además de sostener que el sistema de principios podía aplicarse tanto a la investigación como a la
biomedicina, expusieron su pensamiento afirmando que
los problemas éticos que pueden plantearse en la biomedicina pueden explicarse, clarificarse, y en ocasiones
resolverse a condición de ser objeto de análisis teniendo
a la vista cuatro elementos o proposiciones normativas
(principios y reglas consecuentes). Dichos grupos consisten en: respeto por la autonomía, no-maleficencia,
beneficencia, justicia. Es a todas luces una teoría principialista.
Pero lo singular, o más bien peculiar, es que a través de los años el fundamento del consentimiento informado estuvo en manos de los juristas. En 1975, fue
publicado por Benjamín Freedman un artículo cuyo
contenido estudia el consentimiento informado desde la
bioética. En ese sentido, con palabras claras, precisó que
se necesita una doctrina moral unificada de lo que sea el
consentimiento informado, con señalamiento de los
principios morales básicos que sustentan el instituto,
además de indicarse o determinarse cuales son los elementos que lo componen. Por otra parte señaló que el
instituto que nos ocupa posee singularidades específicas
en el campo de la investigación y en el campo de la asistencia sanitaria. En el pensamiento de Freedman campea
la idea de que el consentimiento informado es un derecho del enfermo generador a su vez del deber de respeto
en cabeza del médico y del investigador. Para este autor,
el derecho tiene nacimiento en el derecho que todo sujeto tiene derecho a ser tratado “como persona y no como
objeto”. Con otras palabras, se trata de respetar a los
seres humanos en tanto que tales y por ser tales. Para más
adelante agregar las directrices que entiende deben fundamentar una teoría moral del consentimiento informado:
1º) obligación de proporcionar información;
2º) el análisis de lo que debe entenderse por decisión
responsable;
3º) la voluntariedad.
Avanzando en el tema debemos indicar los principios –desde la bioética y en la ética clínica– que pueden
o deben tenerse en cuenta como fundamentación ética
del consentimiento informado. Tema arduo que ha provocado posiciones intelectuales disímiles.
Una primera posición (la de Diego Gracia) apunta
que el sistema de los cuatro principios –autonomía, nomaleficencia, beneficencia, justicia– es el más adecuado
para la bioética, con una derivación en lo que respecta a
la jerarquía interna de los mismos y así tenemos:
NIVEL I
A) Principio de no-maleficencia
a)
debes tratar a todas las personas con la misma con
sideración y respeto en el orden biológico;
b) debes no hacer daño;
c) no seas ignorante, imperito, imprudente o negli
gente.
B) Principio de justicia
a)
debes tratar a todas las personas con la misma consideración y respeto en el orden social;
b)
no discrimines a las personas por razón de raza,
etnia, sexo, profesión, opinión, religión, procedencia, orientación sexual, poder económico, etc.
NIVEL II
C) Principio de autonomía
a)
debes respetar la capacidad de las personas de realizar actos con conocimiento de causa y sin coacción;
b) no debes coartar la libertad moral de los indivi
duos;
c) debes realizar tu vida de un modo responsable y
responder ante tu propia conciencia de tu particu
lar proyecto de vida.
D) Principio de beneficencia
a) haz el bien al otro;
b) procura la mayor felicidad posible al otro;
c) procura que los otros realicen su propio proyecto
de vida;
d) compórtate excelentemente.
El principio de no-maleficencia junto al de justicia
tienen como fundamento la idea de que todos los seres
humanos, básicamente, son iguales y merecen igual consideración y respeto. Una discriminación en el orden
social –falta de consideración y falta de respeto– violenta el principio de justicia; una discriminación o daño en
el orden de la vida biológica hiere el principio de nomaleficencia. En estos supuestos encontramos la presencia de mínimos morales, mínimos morales exigidos a la
totalidad de los integrantes de una sociedad.
Los principios enunciados en el Nivel II –los máximos morales– están vinculados estrechamente con los
proyectos de felicidad y autorrealización de los seres
humanos.
El concepto de autonomía corporiza la capacidad
de un sujeto de realizar actos con conocimiento de causa
y sin coacción, al que se une fuertemente el principio de
beneficencia, si tenemos presente que lo beneficioso es
siempre para uno.
Ampliando el análisis puede visualizarse otro escenario: el contenido del Nivel I definiría el ámbito de lo
público; el Nivel II el de lo privado. El Nivel I acota los
deberes de obligación perfecta (que hacen surgir un
derecho correlativo en el otro sujeto); el Nivel II limita
los deberes de obligación imperfecta (no generan derechos correlativos).
A todo esto si se repasa la historia del consentimiento informado podemos verificar que el instituto
trata de consolidar dos ideas trascendentes. Una, al destacar que el enfermo es un sujeto moralmente autónomo
y consecuentemente posee capacidad para tomar decisiones propias que deben ser respetadas in totum. Con
un agregado: dicho respeto y la evitación de actitudes
paternalistas coaccionadoras integran el cúmulo de las
obligaciones profesionales del médico. Otra, que por
intermedio del consentimiento informado se busca que
el paciente vea facilitada al máximo su participación en
el proceso de toma de decisiones, permitiéndole expresar
no solo su pensamiento sino además lo que él entiende
como mejor para él, es decir, lo que producirá mayor
bienestar en su persona y en su vida.
Esto no impide que tanto la directriz jurídica
como la directriz ética puedan –desde el modelo bioético– complementarse. Cuando se mencionaron los niveles que la doctrina reconoce como integrativos del consentimiento informado la comprensión de los mismos
conduce a afirmar que el consentimiento informado del
Nivel I cristaliza una obligación perfecta, ético-jurídica,
correlato del derecho del paciente a exigir el respeto
irrestricto a su autonomía. El basamento o fundamento
ético primigenio está dado por el principio de no-maleficencia, coincidiendo en líneas generales con los definidos por la teoría legal.
A su vez el Nivel II busca la concreción de un
modelo de relación médico-paciente donde la participación asignada al sufriente sea mucho más activa en el
análisis y decisiones a adoptarse. Es decir, un contacto
fluido que permita al mismo expresar sus temores,
inquietudes y deseos, todo lo cual ocasionará que el
enfermo elija lo que considere y entienda como más adecuado a su escala de valores y proyecto de vida sana. Se
trata de una obligación aprehendida por los máximos
morales.
Un interrogante legítimo se plantea a continuación: ¿Cuáles son los elementos que conforman el consentimiento informado?
Según Faden y Beauchamp para la emisión de una
decisión autónoma deben darse las condiciones siguientes: a) actuar intencionadamente; b) comprender lo que
hace; c) estar libre de influencias controladoras. Según
estos autores, el consentimiento informado –para ser
tenido moralmente en cuenta– no exige una decisión
totalmente autónoma, bastando que sea una decisión
sustancialmente autónoma. Corresponde al Nivel I. En
referencia al Nivel II, lo que se pretende es que dicho
consentimiento informado –en la medida de lo posible–
sea una decisión plenamente autónoma.
Si se tiene presente que el consentimiento informado está diagramado en dos niveles –I y II–, puede
seguirse el hilo de pensamiento de varios tratadistas
que señalan una serie de reglas y mandatos donde está
jerarquizado el instituto de que se trata cubriendo además del sesgo legal el fundamento ético que tiñe al
mismo.
En función de los principios de no-maleficencia y
de justicia se marca la existencia de reglas que deben asegurar:
1) la voluntariedad
2) la información
3) la competencia y capacidad
4) el respeto a las decisiones
5) el registro del consentimiento informado.
Al incursionar en el Nivel II, esto es, el principio
de beneficencia, encontramos mandatos que además de
optimizar la voluntariedad, incrementan la jerarquía de
la información, además del de la competencia o capacidad (excelencia), del de la deliberación y del correspondiente al registro del consentimiento informado en uno
y otro nivel.
Lo expuesto indica que tras 2500 años de vigencia
absoluta del carácter paternalista de la actividad médica,
tal idea ha sido conmovida por un concepto esgrimido
hace menos de una centuria: el reconocimiento por
parte de la medicina de la persona como un ser autónomo moralmente, portador de valores y capaz de decidir
respecto de lo que debe hacerse con su salud y su cuerpo, esto es, su proyecto de vida. Tal decisión –consentimiento informado– es la expresión concreta del principio de autonomía ya mencionado. Por otra parte, es
también el último agregado a la historia clínica (cfr.: OF
Sánchez, 1993).
(Recibido: mayo de 2005. Aceptado: agosto de 2005)
BIBLIOGRAFÍA:
1.
Alexy R: A theory of constitutional rights. Oxford
University Press; Oxford, 2002.
2.
Beauchamp TL, Childress JF: Principios de Ética
Biomédica. Masson; Barcelona, 1999.
3.
Código Civil Argentino. Abeledo-Perrot; Buenos
Aires, 1982.
4.
Comisión Nacional para la Protección de Sujetos
Humanos de Investigación Biomédica y de
Comportamiento de los Estados Unidos: Informe
Belmont, 18-IV-1979.
5.
Freedman B: Hastings Center Report, 1975.
6.
Gracia D: Fundamentos de Bioética. Eudema;
Madrid, 1989.
7.
Laín Entralgo P: Historia Universal de la Medicina.
Salvat; Barcelona, 1972.
8.
Sánchez OF: Proyección de la Historia Clínica. Rev
Méd Rosario 61:43-6, 1993.
En una sala insólita de espera
frente a un reloj inconmovible y negro,
yo pensé que la vida era muy larga,
enfática, no sólo larga, a veces;
que en la nomenclatura de los males
existe el placer técnico y profano,
que las enfermedades con sus títulos
como las flores cuando tienen nombre
halagan fatuamente al que las lleva,
porque nos gusta, es lo que más nos gusta,
siempre saber el nombre de las cosas.
SILVINA OCAMPO
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Primera Parte: Seminario sobre Receptores de Andrógenos
COORDINADOR: DR. FERNANDO PREMOLI.
PARTICIPANTES: DRES. OLGA PROVENZAL, OSCAR BOTTASSO, ARIEL SÁNCHEZ, LUCIANO MICHELETTI, JULIO BRAGAGNOLO, JAIME GRIN, ALDO MOTTINO, NORBERTO GARIMALDI, CARLOS TONI,
EDGARDO DOMÍNGUEZ, ANÍBAL RODRÍGUEZ PECORA, CARLOS SOSA, ADRIANA JAVKIN, CLAUDIA
WIEDER, ERNESTO DELGADO, PATRICIO CASIELLO, JUAN TINNARELLI, GUILLERMO MAXIMINO,
DANIEL LIZZI, CLAUDIO HERRERA, JOSÉ L. FADIL ITURRALDE, ENTRE OTROS, Y ESTUDIANTES.
FP: Agradezco la presencia de todos Uds., y quiero comenzar por una justificación del Seminario. Éste
surge de la necesidad de mejorar los conocimientos sobre
biología molecular por parte de profesionales relacionados con la medicina para comprender los cambios producidos en los últimos años y acercar las ciencias biológicas y básicas a la clínica. Estos cambios, dada su velocidad y profundidad, hacen imprescindibles nociones
actualizadas para entender los procesos fisiológicos y
patológicos de los seres vivos y adecuar racionalmente las
técnicas diagnósticas y los procedimientos terapéuticos.
El Seminario está dirigido a los receptores de andrógenos
(RA) en base a dos trabajos referidos a los RA en el cáncer de próstata (CaP) 1,2 que –junto con otros que se
entregaron previamente a todos los concurrentes–
demuestran en síntesis que, pese a todos los intentos de
bloqueo, los RA continúan expresándose y que la administración de tratamientos hormonales al CaP de baja
malignidad puede acelerar el camino hacia la resistencia
hormonal.
Para desarrollar el tema se convocó a un grupo de
profesionales de las ciencias médicas de distintas disciplinas, para que expongan sus ideas y conocimientos.
Dr. Jaime Grin**
Mi trabajo sobre receptores se ha dirigido fundamentalmente a los relacionados con canales iónicos.
Sobre RA mi conocimiento es tangencial y basado en la
bibliografía disponible.
La farmacología reconoce cuatro o cinco tipos fundamentales de receptores. Uno de ellos es el ligado a los
canales iónicos. Tomando por ejemplo el canal de sodio
de la placa motora que tiene un receptor nicotínico para
la acetilcolina, necesita de dos moléculas de acetilcolina
que al unirse a una escotadura del receptor hace que uno
de los aminoácidos cambie su conformación y abra el
canal permitiendo la entrada de sodio y calcio generando
en la placa motora un potencial en miniatura. La suma
de estos potenciales en miniatura produce un potencial
de placa, que es un potencial electrotónico, generando en
el músculo un potencial de acción de tipo todo o nada.
Son numerosos los receptores de este tipo, con
acción excitadora o inhibidora según el caso, encontrándose entre otros los del GABA, glicina y aspartato. Se
caracterizan por su rapidez de acción, del orden de milisegundos; en los tejidos neuronales producen las señales
químicas entre las sinapsis.
Existe otro tipo de receptores acoplados a proteínas
G llamadas así por estar regulados por el Guanosin-di y
trifosfato. Este receptor ubicado en la membrana activa
la proteína G compuesta por tres unidades: alfa, beta y
gama que, variando según los receptores y subtipos de
proteínas, activan o reprimen distintas enzimas produciendo cambios metabólicos, de conductividad y de
potencial en las membranas celulares, abriendo y cerrando canales iónicos.
Existen decenas de proteínas G: Gi, Go, Gq, etc.,
así denominadas según el tipo de proteína alfa, que cumplen funciones distintas determinando cascadas enzimáticas que finalmente producen efectos determinados
(contracción o relajación muscular, liberación o inhibición de mediadores, etc.) dependiendo del receptor estimulado (alfa o beta adrenérgicos, colinérgicos, muscarínicos, algunos serotoninérgicos o histaminérgicos, etc.).
Otro tipo de receptores, como el de la insulina, están
formados por tres porciones ubicadas en el exterior, en el
espesor y en el interior de la membrana celular. La insulina se une a la porción exterior y activa la enzima tirosinquinasa que fosforila la porción interior del receptor. Este
receptor se dimeriza y origina una cascada metabólica en
distintas localizaciones celulares produciendo cambios
metabólicos en el núcleo a través de la DNA y RNA polimerasa que direcciona el metabolismo a través de la síntesis o inhibición enzimática (efecto tardío) y otros más rápidos como la activación de ciertos transportadores de glucosa en algunas células del organismo y cambios en la concentración intracelular de calcio mediante la activación del
inositol trifosfato y el diacilglicerol.
Los receptores descriptos hasta ahora se ubican en
la membrana celular, a diferencia de los receptores de las
hormonas esteroides que se encuentran en el citoplasma
o en el núcleo de la célula. Al no estar el receptor en la
membrana, la hormona estimulante para atravesarla
necesita ser liposoluble. Estos receptores están unidos a
proteínas de shock térmico (heat shock proteins), así llamadas porque se pueden separar con calor y tienen tres
porciones bien separadas. Una, unida a la hormona estimulante para lo que se separa de las proteínas del shock
térmico y migra hacia el núcleo, o si está en él actúa
sobre el DNA. La porción media en dedos de zinc, dispuesta entre dos cadenas de polipéptidos entre átomos
de zinc, le permite separar las hebras de DNA para que
la RNA polimerasa las copie. La porción terminal determina la potencia de la actividad de la hormona sobre el
receptor a través de proteínas nucleares llamadas promotores o inhibidores, que promueven o inhiben la copia
de parte del genoma en RNAm que se expresa por síntesis proteíca en los ribosomas. Estos cambios en la síntesis de proteínas, muchas de ellas enzimas, direccionan el
metabolismo celular.
Pasando ahora a la relación entre los receptores de
andrógenos y el cáncer de próstata. ¿Qué evidencias
científicas hay para decir que el RA es importante en el
CaP? Las primeras comienzan en 1941 cuando se estableció que las personas con CaP mejoraban con la
orquiectomía y comenzó su práctica, todavía vigente,
como tratamiento. También se conocía por trabajos
experimentales que los animales prepúberes castrados no
desarrollaban CaP ni mostraban atipías in situ que algunos consideran el primer paso para el desarrollo del CaP
(esto último aún en discusión, porque no todas las lesiones in situ terminan en CaP).
Otro hecho fundamental fue la administración de
estrógenos. Se pudo demostrar que el uso de estrógenos
sintéticos, fundamentalmente el etilestilbestrol y el fosfostilben, hacía retroceder el CaP, explicándose este efecto por dos mecanismos: 1) inhibición por parte de los
estrógenos de la hormona luteinizante y disminución del
estímulo para la formación de andrógenos, y 2) inducción por los estrógenos de síntesis de proteínas transportadoras de hormonas sexuales y como consecuencia disminución de los andrógenos libres.
La teoría androgénica estaba bien fundamentada y
se acrecentó al demostrar que las ratas Noble que espontáneamente desarrollan CaP en alrededor del 15% al
administrárseles andrógenos, elevan esa cifra al 100%,
tasa que disminuye con la administración de antiandrógenos o la castración prepuberal.
Al estudiar el problema desde el punto de vista
poblacional se observaron claras diferencias raciales en el
desarrollo del CaP. Un ejemplo es que los norteamericanos y los japoneses tienen niveles de andrógenos similares, y sin embargo estos últimos tienen la mitad de CaP.
Por otra parte se estableció que la población norteamericana tiene mayor actividad de 5-alfa reductasa,
enzima que metaboliza el paso de testosterona a dihidrotestosterona, que es mucho más activa sobre el receptor de andrógenos. Situación que se repite dentro de los
Estados Unidos, donde los negros tienen el doble de
CaP que los blancos y también más actividad de 5-alfa
reductasa.
En los últimos años, al mejorarse la técnica de clonación de receptores, pudo establecerse que en la parte
final del receptor es donde existe mayor polimorfismo
entre las poblaciones; de los ocho exones que codifican
el receptor androgénico, el exón uno, donde está codificada la parte terminal del receptor, es el que se relaciona
con el mayor polimorfismo poblacional.
En el exón uno hay muchas repeticiones de CAG
(citosina-adenina-guanina). A mayor número de repeticiones menor actividad androgénica del receptor. Los
individuos con menos de 18 repeticiones tienen mayor
posibilidad de tener CaP y tienen mayor intensidad de
caracteres sexuales secundarios masculinos. Los que tienen más de 22 repeticiones tienen menos posibilidad de
manifestar cáncer, además de menor actividad androgénica. Sin embargo si el número de repeticiones es muy
alto pueden tener otras enfermedades, por ejemplo cardiopatías congénitas.
En base a la teoría androgénica del CaP se han
desarrollado y utilizan drogas que bloquean en distintos
puntos la producción de andrógenos o a los receptores
androgénicos. La mayoría son agonistas parciales de distintos receptores (dosis bajas al inicio los estimulan,
dosis mayores por más tiempo los bloquean.) Así actúan
con la hormona luteinizante el leuprolide y el goserelin
y con los receptores androgénicos la flutamida, la ciproterona y la bicalutamida.
No está establecido que los bloqueantes de la actividad androgénica curen el CaP y se ve que con el tiempo,
y pese a la utilización de drogas más activas, se hacen
resistentes. Es posible que sean varias las causas de esa
resistencia. Un mecanismo muy probable es que el bloqueo de receptores o la disminución de los mediadores
genere una up-regulation de los receptores, aumentado
su número y sensibilidad. Por otra parte, en trabajos
experimentales con receptores incorporados a membranas artificiales se ha detectado estimulación de los receptores y transducción de esta estimulación en ausencia del
mediador estimulante. En este caso los receptores androgénicos resultan estimulados en ausencia de andrógenos.
Este efecto puede inhibirse con polinucleótidos no-sense
que bloquean el ARNm y no permiten la síntesis proteica en los ribosomas. Así se ha logrado tratar en ratas
tumores resistentes a los antiandrógenos.
Por último, existe la posibilidad de que la aparición
de mutaciones en el tumor genere líneas clonales que se
desarrollen fuera de la influencia de receptores androgénicos, por lo que los nucleótidos no-sense podrían servir
para tratar algunos tumores refractarios pero no aquéllos
independientes del receptor androgénico.
Una situación muy interesante que puede parecer
disparatada, aunque no lo es, es el uso de andrógenos en
los CaP refractarios. En los modelos de CaP en ratas hay
muchos tumores que se vuelven refractarios y sin embargo responden a los andrógenos. Esta situación motivó
una serie de teorías, que no desarrollaremos ahora, pero
que en la actualidad pueden explicarse a través de los
receptores androgénicos descubiertos en las membranas
de las células.
Hasta aquí nos habíamos referido al receptor
androgénico tradicional ubicado en el núcleo. Ahora
agregaremos receptores androgénicos en las membranas
celulares acoplados a proteínas G que no tienen nada
que ver con los receptores nucleares. Como los activado-
res de estos receptores no tienen que atravesar la membrana celular, pueden ser andrógenos hidrosolubles que
unidos a la proteína G activan una proteinquinasa que
libera calcio en el citoplasma por activación del inositol
trifosfato y el diacilglicerol. Este aumento de calcio
intracelular activa una serie de caspasas y produce apoptosis. Este hallazgo ha permitido desarrollar andrógenos
hidrosolubles que no cruzan la membrana celular y que
podrían utilizarse en clínica para estimular estos receptores, mientras que los intracelulares son bloqueados por
los antiandrógenos tradicionales.
Finalmente podemos decir que los andrógenos no
son tan peligrosos o perjudiciales como se pensaba. El
estímulo de los receptores de membrana acoplados a
proteína G que estimulan la apoptosis podrían tener un
importante papel en el tratamiento de algunos tumores.
La combinación de nucleótidos no-sense para bloquear
totalmente la expresión de los receptores nucleares
androgénicos con los estimulantes hidrosolubles de los
receptores de membrana que estimulan la apoptosis
podría ser la estrategia futura para ciertos tumores resistentes.
Seguidamente he de referirme al rol de los estrógenos en el CaP, que en el inicio resultó fácil de entender
conociendo su acción inhibidora sobre la hormona luteinizante seguida de freno a la liberación de andrógenos y
su capacidad para inducir síntesis de proteínas transportadoras de andrógenos seguida de disminución de
andrógenos libres. Al ampliar el estudio del receptor de
estrógenos mediante la clonación se halló que en la próstata había dos tipos, el alfa y beta con efectos diferentes.
Se podía suponer que habría efectos directos de los estrógenos en la próstata. Se ha comprobado su presencia en
la rata y en el hombre aunque todavía no están bien estudiados. A su vez existen estrógenos que estimulan selectivamente a los receptores alfa o beta y el efecto de los
alfa en el CaP no está todavía bien definido. De todas
formas ambos tienen efecto estimulante e inhibitorio
sobre la próstata pero el estímulo de los beta estrogénicos produce una cascada de apoptosis similar a la explicada sobre la acción del receptor androgénico de membrana. Sin embargo, todos estos efectos aparentemente
tan favorables produjeron un efecto paradojal en ratas
Noble, ya que la administración de estrógenos aumentaba notablemente la aparición de tumores de próstata.
¿Cuál puede ser el vínculo entre los estrógenos y la
aparición de cáncer? Esto se estableció en ratas y estudios
humanos poblacionales. El metabolismo de los estrógenos se realiza por distintos mecanismos y en el hombre
su producción se origina principalmente a partir de los
andrógenos. Los andrógenos testiculares son la mayor
fuente de estrógenos contribuyendo también los andrógenos suprarrenales que se metabolizan a estrona. En
parte estos estrógenos se producen por metabolización
de los andrógenos en el hígado a través de la P450, que
forma parte de una serie muy importante de enzimas
para el metabolismo de esteroides y de otras drogas, con
gran polimorfismo entre distintas poblaciones.
Un producto de este metabolismo es un compuesto
llamado catecol-estrógeno, altamente genotóxico y vinculado a la producción de cáncer. Se encuentra así un vínculo entre la toxicidad de los estrógenos sobre los genes de
las células prostáticas y la aparición de tumores, vinculado
además a la actividad de la enzima P450 que es diferente
en distintos grupos raciales y tipos poblacionales.
El metabolismo de los andrógenos produce además
un metabolito, el androstanediol, que estimula los receptores estrogénicos beta que llevan a la apoptosis. Asimismo, al igual que en la mujer menopáusica, los estrógenos
se producen en la grasa por medio de una aromatasa que
transforma andrógenos en estrógenos.
Hay trabajos en CaP con bloqueadores de la aromatasa como el arimidex, que en ratas ha producido
efectos favorables no reproducidos en forma categórica
en humanos. Asimismo, y siempre en relación con la
posibilidad que los estrógenos produzcan CaP, hay trabajos con bloqueadores de receptores estrogénicos como
el tamoxifeno para el tratamiento del CaP, todavía sin
resultados importantes.
Existen trabajos que utilizan el androstanediol
como estímulo de los receptores beta estrogénicos por su
efecto sobre la apoptosia, aunque sin resultados significativos en el CaP refractario.
En ratas privadas de receptores beta estrogénicos se
encuentra un número mayor de CaP, efecto que resulta
revertido al transfectarles estos receptores.
Como conclusión podemos decir que en el CaP los
estrógenos no son tan buenos como se creía.
Como puede verse, estos problemas, al ser estudiados en profundidad, no son tan simples como parecen.
Es muy probable que gracias a las nuevas técnicas de biología molecular muchas de estas incógnitas sean resueltas en un futuro próximo, pero en la actualidad no permiten establecer reglas seguras para manejarse en un
tema tan complejo. De todas maneras resulta factible
explicar algunos efectos aparentemente paradojales
como la resistencia de los tumores o las respuestas favorables a la administración de andrógenos y efectos diferentes con distintos tipos o vías de administración de
estrógenos y la administración pulsátil de andrógenos y
estrógenos.
Quedo a disposición para las preguntas que quieran hacerme.
LM: ¿Cómo es eso de los inhibidores de la aromatasa?
JG: Los inhibidores de la aromatasa impiden que
los andrógenos se metabolicen en la grasa a estrógenos.
En ratas Noble la administración de arimidex disminuyó la tasa de tumores.
LM: Pero, ¿si el estrógeno beta produce apoptosis?
JG: Eso es correcto, pero este es un modelo primitivo y cuando estas ratas fueron tratadas con androstanediol en vez de inhibirles todos los estrógenos también
bajó el número de cánceres. A esas ratas que por no tener
receptores beta estrogénicos desarrollaron cáncer se les
tranfectaron esos receptores se produjo apoptosis y disminución de tumores. Esto muestra un efecto dual de
los estrógenos, por un lado tumorígeno por acción del
catecol estrógeno y antitumoral por estímulo de los
receptores beta estrogénicos generando apoptosis.
FP: Una carta al editor en el NEJM en diciembre
de 2004 se refiere al trabajo sobre acción preventiva del
finasteride sobre el CaP, en el que después de 7 años de
recibir la droga se repitió a los voluntarios una biopsia
hallándose menos cánceres entre los que lo tomaron que
entre los que no lo tomaron, aunque sorprendentemente, pese a ser menos las neoplasias eran más graves (Gleason más alto).3 Los autores, pertenecientes al Instituto
Karolinska, sugieren que este último evento sería consecuencia de la acción del finasteride, que al bloquear la 5alfa reductasa inhibe la producción de 5-DHT, lo que
disminuye la producción de androstanediol –al que proponen como el ligando del receptor estrógenico beta 2–,
que suprime la apoptosis al estar inhibido.
JG: Exacto. La mayor parte del androstenediol
normal proviene de la dihidrotestosterona, de manera
que si se bloquea su producción disminuye el androstenediol y esto sería perjudicial. Pero esto se contradice
con estudios poblacionales que correlacionan positivamente los niveles de 5-alfa reductasa con el CaP. Si fuera
atribuible a la cantidad de androstenediol, esas poblaciones deberían tener menos tumores, pero no se ha medido en ellas los niveles de androstenediol. Éste es uno más
de los resultados sin explicación.
Es evidente que se necesitan herramientas más específicas que seguirán a los estudios actuales, como ser transfección de animales con receptores beta estrogénicos que
producen apoptosis, o drogas que estimulan específicamente el receptor beta hacia la apoptosis, o drogas que bloqueen la formación de catecol-estrógeno que es mutagénico.
Puede decirse que tanto con andrógenos como con
estrógenos hay efectos muy interesantes, algunos peligrosos y otros favorables.
Asimismo la idea de que el bloqueo de todos los
andrógenos es algo muy bueno contrasta con el reciente
hallazgo de receptores androgénicos en la superficie de la
célula que inhiben el desarrollo tumoral produciendo
apoptosis. Es evidente que ignoramos muchos de los efectos hormonales. Es muy probable que en el 99% de los
casos los andrógenos sean perjudiciales para el CaP, pero
cuando se hace refractario se puede pensar que el estímulo
de los receptores de membrana y los nucleótidos no-sense
podrían ser la solución. Por otra parte el efecto tan favorable de los estrógenos no resulta siempre válido por la producción de mutagénesis a través de los catecol-estrógenos.
OB: Desde el punto de vista de la biología tumoral es bueno saber cuán estable es un tumor experimental o una línea de células tumorales.
JG: El 15% de las ratas Noble hacen tumores
espontáneos que revierten con bloqueadores androgénicos,
un número bajo hace resistencia a los bloqueadores
androgénicos que revierten con nucleótidos no-sense o
administración de andrógenos solubles, otros hacen
mutaciones no dependientes de andrógenos.
OB: En líneas generales las células tumorales tienen alterado el mecanismo de inducción de apoptosis.
JG: En tumores experimentales la ausencia de
receptores androgénicos y estrogénicos de superficie
impiden la apoptosis que revierten por transfección de
esos receptores.
OB: La otra pregunta, en el dominio del receptor
del andrógeno ¿es un solo gen el que controla el receptor o es poligénico?
JG: Es poligénico. Hay ocho exones.
OB: Y de las formas del dominio en que había
polimorfismos, ¿es eso polialélico?
JG: Exactamente, también es polialélico.
OB: Con lo que habría distintas frecuencias alélicas en la población, ¿verdad?
JG: Sí, se han encontrado más o menos nueve
mutaciones espontáneas y en los exones se han encontrado también muchas. Los estudios poblacionales más
importantes se han realizado en las repeticiones CAG.
OB: Con una PCR...
JG: Sí, con la PCR se puede estudiar el polimorfismo de los genes que regulan los receptores y yo quiero destacar que hay muchísimas mutaciones poblacionales que determinan un polimorfismo del metabolismo
de los estrógenos y de los andrógenos, tanto en la aromatasa como en las isoenzimas de las P450. Por lo tanto
los metabolitos que se formen dependerán de la vía de
administración (según que pase primero por la grasa o
por el hígado) y del tipo de estrógeno o andrógeno utilizado. Estos metabolitos tendrán distinta selectividad
sobre los distintos tipos de receptores androgénicos y
estrogénicos.
OB: Que los estudios no sean reproducibles de un
país a otro depende de estos polimorfismos...
JG: De los polimorfismos y de causas ambientales.
El hecho concreto es que si se pudiera sintetizar una
cadena de polinucleótidos no-sense para bloquear total
mente el receptor androgénico en el humano con tumores resistentes se podrían diferenciar las resistencias del
receptor de las resistencias por mutaciones tumorales
independientes del receptor.
OB: Nosotros bloqueamos los factores del receptor
de corticoides a saturación, porque teníamos apoptosis
de timocitos, y los timocitos sobrevivieron todos, pero
cuando le bloqueamos esa saturación al receptor los animales se murieron antes de cualquier cosa... ¡Es complicado!
AS: Una pregunta epidemiológica, sobre todo para
los urólogos que conocen más del tema quizás que lo que
podemos conocer nosotros: ¿Los gordos están protegidos
del cáncer de próstata?
NN: No, son peores.
AS: Porque teóricamente deberían tener más estrógeno...
JG: Sí... porque la aromatasa tiene más actividad y
se podría forma más catecol-estrógeno.
AS: Entonces sería por el mecanismo de la genotoxicidad...
ED: Al comenzar usted habló sobre el índice
menor de cáncer de próstata que tienen los japoneses
pero, hay estudios que muestran que los japoneses cuando van a vivir a los Estados Unidos tienen la misma proporción de cáncer. ¿Será que los factores ambientales
influyen sobre lo genético?
JG: Con seguridad que lo ambiental es importante además de lo genético. Como ejemplo es conocido
que la inflamación crónica de la próstata es un factor que
podría aumentar la incidencia de cáncer de próstata a
través de la estimulación de interleuquinas. También se
está estudiando en poblaciones asiáticas el efecto de los
fitoestrógenos de la soja.
ARP: En el efecto de la autoestimulación, está el
cuadro de la testotoxicosis...
JG: Ése es un ejemplo. Ahora, tomando un receptor, por ejemplo el del GABA: cuando el GABA se une
al receptor A abre un canal de cloruro, el cloro es negativo e hiperpolariza la célula haciéndola menos excitable.
Este tipo de canales es muy común en el sistema nervioso central y permite explicar muchas cosas desde sus
efectos en la epilepsia, la sedación, el sueño etc. La picrotoxina
bloquea el receptor del GABA. Las benzodiacepinas estimulan un sitio alostérico (alejado del receptor) y
producen efectos similares al GABA. El flumazenil bloquea los receptores de las benzodiacepinas y antagoniza
sus efectos. Sin embargo la cabergolina produce un efecto inverso al del GABA. Es decir agitación, insomnio,
miedo, convulsiones. Esto podría explicarse pensando
que hay cierto nivel de GABA en las sinapsis. Sin embargo, en células cultivadas con receptores GABA ubicadas
en un medio sin GABA se puede observar que estos
receptores se estimulan solos con un nivel de actividad
basal (sin el GABA).
En referencia a los receptores tumorales de andrógenos se podría así explicar la actividad androgénica en
ausencia de andrógenos, y esto justificaría la ineficacia de
los antiandrógenos frente a la resistencia tumoral. Para
bloquear esa actividad androgénica se podrían emplear
nucleótidos no-sense que impedirían la transducción del
receptor en la síntesis proteica, aunque si la mutación es
independiente del receptor androgénico la táctica no
dará resultado.

Segunda Parte: Seminario sobre Receptores de Andrógenos
Dr. Aldo Mottino***
Lo que sigue es una descripción de la estructura y
mecanismo de activación de los receptores de andrógenos (Androgen Receptors, AR) desde el punto de vista bioquímico y molecular, con un agregado muy elemental de
cuál es su participación en la refractariedad del CaP al
tratamiento con antiandrógenos.
El AR tiene particular importancia como un
mediador indispensable en la expresión de los efectos de
los andrógenos y eso se nota particularmente en el desarrollo fenotípico durante la vida intrauterina en el caso
del varón, y también con la llegada a la pubertad en el
crecimiento y maduración de los caracteres sexuales primarios y aparición de los secundarios. Curiosamente,
este receptor es codificado por un gen que está en el cromosoma X, con lo cual, para que un varón evolucione a
fenotipo masculino y sea fértil, no le basta con tener el
cromosoma Y, sino que debe tener al menos un cromo-
soma X. Una expresión apropiada de AR es también
necesaria para que los caracteres sexuales secundarios se
manifiesten: el timbre de la voz, distribución de la grasa
corporal, del vello pubiano y del cabello, textura de la
piel y masa muscular, etc. Interesantemente, con el advenimiento de la pubertad, gracias a ese pico importante
de secreción de andrógenos y buena presencia de AR, los
genitales y conductos internos y glándulas anexas crecen
en tamaño hasta un máximo de alrededor de diez veces
respecto de la infancia. Aunque los andrógenos tienen
que estar presentes para que esto ocurra, por más que la
concentración sea muy elevada, hay un tope para el crecimiento de estos órganos, y curiosamente esto no ocurre con la próstata. En efecto, en el hombre y en el perro,
se ha probado que la próstata puede crecer desproporcionada e independientemente de esa limitación que
existe en los restantes órganos, y quizás por eso se convierte en un órgano tan sensible al crecimiento exagerado, a la diferenciación hacia cáncer.
La Fig. 1 representa al AR como una proteína estirada. La mayor parte de las proteínas no se presentan de
esta manera en la naturaleza, sino como una estructura
tridimensional, generalmente voluminosa, y cuya estructura cuaternaria cumple una función particular. La Fig. 1
es entonces un esquema estirado de los aminoácidos que
constituyen la estructura del AR, que en la especie humana son en total 917. Esta proteína presenta tres dominios
fundamentales, que son: a la izquierda el dominio aminoterminal ¿Porqué se llama amino-terminal? Porque el
último de los aminoácidos tiene libre el grupo amino. Y
en la extrema derecha se encuentra el sitio con el cual la
proteína reconoce al ligando, en este caso sería el andrógeno, y que es el extremo carboxilo-terminal, y obviamente por contraposición es el que tiene el carboxilo
libre. En el medio está el dominio de unión al ADN, que
es el dominio con el que AR reconoce una secuencia
específica de ADN perteneciente a un gen determinado.
Recordemos que AR tiene como principal función
aumentar la expresión de otros genes, por ejemplo el
antígeno prostático usado como marcador de crecimiento de la glándula y conocido como PSA. Cada uno de
esos tres dominios tiene una función bien diferenciada.
El sitio que reconoce a la hormona es el sitio que le confiere especificidad y por el cual AR tiene poca afinidad
por un glucocorticoide, o por cualquier otro tipo de esteroide distinto del andrógeno. El dominio intermedio,
que reconoce una secuencia determinada de nucleótidos
en el ADN, es el que hace que se una a determinados
genes blanco, por ejemplo el de PSA, y no a otros. A la
izquierda de la Fig. 1, se presenta el dominio amino-terminal, donde se da un cierto polimorfismo. En la población humana hay un polimorfismo bastante importante.
Los tres casilleros negros representan aminoácidos particulares dentro de esa estructura proteica. Esos casilleros
en realidad no son un solo aminoácido, sino una serie de
aminoácidos iguales, que se repiten, y que se llaman polidominios o repeticiones. Para el caso de la glutamina,
habría en condiciones normales 20. Prolina es otro aminoácido que tiene un número menor (ocho), y glicina, a
la derecha, 23. Este extremo amino-terminal tiene la
característica de que, según la extensión o el número de
repeticiones de esos aminoácidos, se generan polimorfismos entre las distintas poblaciones, y aunque como se
discutió, no está definitivamente demostrado que el polimorfismo puede generar una mayor susceptibilidad al
CaP, algunos autores afirman que cuanto más corto el
número de glutaminas, o sea el casillero de la izquierda,
mayor es la actividad del receptor. Esto significa que para
la misma concentración de andrógenos, mayor probabilidad tiene ese AR de expresar los efectos del andrógeno.
Curiosamente, la población afroamericana en los Estados
Unidos tiene un dominio de glutamina más corto que la
población blanca y que los asiáticos, y por lo tanto,
mayor actividad de AR, y lo que es más importante,
mayor riesgo de contraer CaP. No debe olvidarse, sin
embargo, la importancia del factor ambiental como un
aditamento importante.
Las mutaciones que ocurren en AR, en general no
se dan en el dominio amino-terminal sino en el dominio
de unión al ADN y en el dominio de reconocimiento del
ligando. Hay unas cuatrocientas mutaciones que se han
registrado por lo menos en la enfermedad refractaria a
los andrógenos, que cursa con incapacidad de desarrollar
apropiadamente los genitales y por supuesto los caracteres sexuales secundarios. Esta anomalía funcional se descubrió cuando intentando solucionar el problema se
administraban andrógenos y se vio que no había una
reversión de la situación, lo que obviamente indicaba
que no era el nivel de los andrógenos el problema, sino
la mediación de sus efectos. Las mutaciones parecen
tener un papel importante en la refractariedad al tratamiento del CaP pos-ablación de andrógenos. Algunas
metástasis presentan también mutaciones en estos mis
mos dominios, es decir carboxilo-terminal y de unión al
ADN. Sin embargo, hay casos muy puntuales en mutaciones en el dominio amino-terminal, donde las mutaciones son menos frecuentes, que llevan a la conversión
del gen AR en un oncogén muy potente, es decir, en un
gen cancerígeno. Por ejemplo, eso se probó en biopsias
de pacientes con resistencia al tratamiento de ablación.
Se vio que había una mutación muy puntual en el dominio amino-terminal con alta capacidad de diferenciación
a cáncer. Esto se demostró por biología molecular en
células de cultivo donde la expresión forzada del mismo
oncogén provocó una rápida diferenciación de las células, que luego de implantadas en animales de experimentación, reprodujeron un foco con alta diferenciación. Esto representa una evidencia directa de la importancia de mutaciones en este dominio, que como se dijo
no es un dominio muy susceptible a las mutaciones.
En la Fig. 2A se muestra la estructura del ARN que
codifica el AR y que se divide en 8 exones bien diferenciables que asignan distintas funciones a la proteína AR.
El exón 1 dará origen al dominio amino-terminal del AR
y participa en la regulación de la transcripción del gen
AR; los exones 2 y 3 darán origen al fragmento de proteína del AR que reconocerá el ADN de un gen particular, por ejemplo el del PSA. Finalmente los exones 4-8
constituirán la parte del AR que reconocerá específica-
mente la hormona ligando, es decir los andrógenos. En
la Fig. 2B se muestra la proteína formada a partir del
RNA, es decir la estructura proteica del AR, donde se
distinguen los dos bolsillos asociados al catión zinc (Zn)
y que en definitiva son los sitios que reconocen selectivamente el ADN. En la imagen inferior de la misma Fig.
2B puede verse la molécula de AR unida a dihidrotestosterona (DHT) en su sitio carboxilo-terminal. Al activarse el AR por su unión a ligando se produce la habilitación para que AR se una al ADN de un gen particular,
fenómeno que ocurre a través de los bolsillos asociados a
Zn. Como resultado de este proceso, se producirá la estimulación de la transcripción del gen.

¿Porqué es tan importante aprender sobre los exones y el ADN, y no tanto sobre la proteína del AR? Porque lo que uno puede estudiar en un paciente, en un
animal de experimentación, en una célula en cultivo, no
es la proteína. Estudiar la proteína es prácticamente
imposible por limitaciones técnicas. Lo que se puede
hacer, sin embargo, es estudiar la secuencia del ADN.
¿Cómo puede comprobarse si se altera la secuencia del
ADN? Con una herramienta de la biología molecular y
usando lo que se llama primer, se puede seleccionar un
fragmento determinado del ADN, de toda esa maquinaria interminable del ADN del genoma total, y luego se
puede secuenciar el fragmento y conocer la constitución
de sus nucleótidos. Así es como hoy sabemos que hay
400 mutaciones detectadas, que existe polimorfismo,
que en un mismo individuo puede generarse una mutación después de haber hecho una castración para el tratamiento del CaP, etc. Como se dijo, la mayor parte de
las mutaciones están ubicadas en los últimos 5 exones, es
decir, básicamente en el dominio que va a codificar la
relación con el ligando, y no así en el dominio aminoterminal. A pesar de esta evidencia de mutaciones frecuentes que conducen a la producción del síndrome de
refractariedad a andrógenos en el domino carboxilo-terminal, el dominio opuesto, es decir el amino-terminal,
es bastante sospechado de generar la conversión del AR
en un oncogén potente y de relevancia en el CaP.
La Fig. 3 muestra esquemáticamente un fragmento de la estructura proteica, no ya estirada, del AR,
donde se destacan los bolsillos asociados a Zn y en particular su interacción con secuencias de bases específicas
del gen cuya transcripción es estimulada por AR, por
ejemplo el PSA. Nótese que el AR, tras su activación por
unión a andrógenos y dimerización de por medio, interacciona con dos sitios diferentes del ADN, los cuales en
general están constituidos por 6 nucleótidos cada uno.
¿Cuál es el mecanismo de activación del AR? El
mecanismo mejor conocido de los receptores nucleares
es por unión a un ligando específico, p. ej. testosterona
o DHT, aunque hoy se sabe que un receptor nuclear
como AR puede activarse en forma independiente de la
unión a ligando. El hecho de que DHT sea más efectiva
como andrógeno es simplemente porque tiene mayor
afinidad de unión al ligando. Testosterona y DHT compiten por su unión al AR. ¿Qué hace que en un tejido
sea más importante un andrógeno o el otro? Simplemente que esté la enzima que convierte testosterona en
DHT. Si está la enzima, ante la competencia, siempre
gana el ligando que tiene más afinidad por el receptor.
Por eso, en el CaP, en la estimulación de la diferenciación de sus células normales a células cancerígenas, se
apunta más al ligando que es más activo, a inhibir su síntesis o bloquear su unión al AR.
A continuación se hará mención a la activación
ligando-dependiente, y después se mencionará algo muy
breve respecto de la independiente. En la activación
dependiente del ligando es muy importante la dimerización. La dimerización hace que esas dos moléculas, que
son iguales y que han sufrido un cambio estructural tras
la unión al ligando, se unan según una distancia determinada. Como se mencionó anteriormente, la Fig. 3
muestra en forma muy simplificada la estructura de los
bolsillos de Zn donde hay sitios que se llaman P-box, que
miran, justamente, hacia las secuencias de nucleótidos
del ADN. Supongamos que ese ADN es el gen del PSA.
La interacción es tan específica y precisa, que la distancia de separación entre las secuencias de ADN que se
enfrentan a los bolsillos de Zn es muy estricta y en general varía entre 2 y 4 bases nucleotídicas. Estos aspectos
contribuyen a que el dímero reconozca un gen y no otro,
y que las mutaciones puedan alterar la interacción con
un mismo gen. Así, esta interacción podría aumentarse
conduciendo a una mayor actividad del AR, para una
misma concentración de ligando, provocando una
mayor transcripción del gen sobre el que actúa.
¿En qué consiste la activación? La secuencia es: primero unión al ligando y dimerización de AR. Esto conduce a reconocimiento de los sitios en ADN e interacción con los mismos. Luego de esto se convocan coactivadores, tales como los HAT (histone acetyl transferases),
enzimas cuya función es acetilar los restos histonas que
tienen que ver con la asociación con el ADN. Consisten
en una gran familia de proteínas similares, entre las que
se cuentan las p160, p300, etc., y que reciben ese nombre por su peso molecular. Las histonas son proteínas
que están en el núcleo y representan el núcleo de un ovillo alrededor del cual se enrolla el ADN. Éste no puede
ser utilizado en la transcripción del gen sino se desenrrolla. La interacción entre el ADN y las proteínas histonas es básicamente electrostática, de manera que las
acetilaciones producidas por las HAT cambian las cargas
de las histonas para que en vez de atraer al ADN lo repelan, y eso conduce a la apertura del ovillo. Al abrirse el
ovillo, lo que sucede es que se exponen sitios del ADN
del gen que se va a expresar, conocidos como sitios
TATA-box, es decir secuencias típicas de nucleótidos
donde se inicia rutinariamente la transcripción. Luego la
enzima que se encarga de transformar el ADN en ARN, la ARN polimerasa, se hace cargo del copiado. En resumen, la clave de la activación de la transcripción del gen
por AR consiste en abrir ese ovillo de histonas y ADN
para que actúe la ARN polimerasa. Otras enzimas contribuyen, consumiendo incluso ATP, para producir el
desovillado final y apertura de la doble hebra. Cuando se
requiere copiar, inexorablemente se trabaja sobre una
hebra sola y se sintetiza nucleótido por nucleótido la
complementaria. Entre estos factores dependientes de
ATP se cuentan los complejos Swi y Snf. Finalmente, el
proceso de transcripción se completa con la puesta en
funcionamiento de los factores generales de transcripción, o GTF (General Transcription Factors), que colaboran con la ARN polimerasa. Esta descripción se refleja
esquemáticamente en la Fig. 4. Un correpresor, en cambio, promueve la activación de histona deacetilasas, que
llevan a bloquear la apertura del ovillo de ADN y por
consiguiente inhiben la transcripción (ver Fig. 4, esquema de la izquierda).

En la Fig. 5 (ver parte superior) se muestra el cambio tridimensional que sufre un receptor nuclear en
general al unírsele el ligando. Cuando se une el ligando
se produce un cierre de la estructura alfa-hélice del
receptor que representa un bolsillo hidrofóbico, de
manera que el ligando queda atrapado dentro de él. Este
cambio conformacional es sinónimo de activación. Lo
que sucede para que se active un receptor nuclear, fundamentalmente, es que interaccionan el extremo aminoterminal con el carboxilo-terminal de la molécula del
receptor en ese mismo bolsillo hidrofóbico, y ambos a su
vez con el ligando. Si se tiene que plegar la molécula, y
tienen que interactuar las dos puntas de la estructura
proteica extendida que mostramos al principio, entonces
se visualiza la importancia del extremo amino-terminal
en la regulación de la actividad del receptor, a pesar de
no ser el sitio directamente involucrado en el reconocimiento del ligando. Se puede entender entonces la
importancia de mutaciones en lugares que aparentemente no tendrían una interacción directa con el ligando, en
modificar la afinidad por el mismo. Esto se ha comprobado en situaciones en que bajo tratamiento con antagonistas de andrógenos, AR muta y el antagonista se
convierte en agonista débil. Esto representa una de las
posibilidades por las que fracasa el tratamiento convencional del CaP con antiandrogénicos y se dispara el
aumento de PSA.
En la misma figura (parte inferior) se visualiza la
acción de un correpresor del receptor nuclear, entendiéndose que los receptores nucleares tienen también
inhibidores naturales, los que son a veces importantes en
la generación de cáncer. ¿Por qué? Porque si por algún
mecanismo se los inhibe, se dispara la activación del
receptor, aun en ausencia del ligando, y en definitiva,
lleva a la activación del oncogén. Uno de los modos de
acción de los inhibidores es bloquear la unión del ligando al bolsillo hidrofóbico. Así, el inhibidor o correpresor
puede eventualmente insertarse en el mismo lugar de
reconocimiento del ligando, pero a diferencia de éste,
estéricamente impide el cierre de ese bolsillo hidrofóbico, y por consiguiente la activación de AR. Curiosamente, aunque esto parezca irreversible, podrían coexistir
ligando y correpresor al mismo tiempo, y como resultado
prevalece la acción del ligando, de manera que aun
cuando la molécula siga unida a un correpresor, el AR
puede estar activado.

Se ha visto que en muchas metástasis o primarios
de próstata que son refractarios a la castración, la expresión de estos receptores ha aumentado, lo que sugiere
que a pesar de haber disminuido la concentración de
andrógenos, el aumento en el número de AR contrarresta lo anterior. En fisiología, una de las formas de regular
la acción de hormonas es modificar el número de receptores. Normalmente cuando se estimula reiteradamente
con una hormona, una tendencia del organismo para
protegerse es disminuir el número de receptores. Así
pasa con la insulina. En el caso particular del tratamiento con antiandrógenos se disminuye exageradamente el
nivel de andrógeno, pero de alguna manera las células se
van a defender aumentando el número de receptores.
Esto ocurre comúnmente con la próstata, de la que dijimos al principio, prioriza el crecimiento incontrolado y
para lograr ese fin recurre a mecanismos compensatorios
que neutralizan las estrategias terapéuticas. En muchos
casos, las mutaciones que ocurren en AR conllevan a que
otros esteroides, que normalmente no son ligandos tradicionales, actúen como tales, por ejemplo los glucocor
ticoides endógenos, o los mismos antagonistas que se
dan en el tratamiento de este tipo de problemas. Esto
puede explicar, al menos en parte, el porqué de las estrategias de tratamiento con antiandrógenos seguidos de
períodos de interrupción, y eventualmente con aplicación de cambios en los antagonistas utilizados, y todo
ello monitoreado con el seguimiento semiológico, y
detección precisa de marcadores como el PSA.
Finalmente, respecto de la activación independiente del ligando, sabemos que hay vías de señalización que
hacen que ciertos ligandos se reconozcan en la membrana de las células, no ya dentro de las células, como es el
caso tradicional de los AR. Por ejemplo, los receptores de
citoquinas, o los receptores tirosin-quinasas, que reconocen ligandos que son estimuladores del crecimiento, la
diferenciación celular y mitosis, pueden estar involucrados en iniciar la activación independiente. Estos receptores reconocen ligandos como las interleuquinas, etc.,
que disparan desde la superficie celular la activación de
quinasas intracelulares. Estas quinasas son enzimas que
estimulan la fosforilación de otras proteínas. Como
siempre, hay secuencias de fosforilaciones sucesivas,
generando una respuesta en cascada, de manera que el
efecto final se multiplica. Como ejemplo mejor asociado
a la activación de AR independiente de ligando se
encuentran las quinasas MAP. Estas quinasas lo que
hacen es fosforilar a los receptores de andrógenos en sí
mismos o a los activadores, eventualmente a los correpresores también. La fosforilación o hiperfosforilación
hace que los receptores de andrógenos cambien estructuralmente y de alguna manera imiten el cambio estructural que ocurriría si se hubiese unido al ligando. Esto en
definitiva lleva a que los bolsillos asociados a Zn puedan
unirse al ADN de un gen, por ejemplo del PSA, y activar su transcripción. Se sabe de pacientes refractarios, en
los que se ha detectado aumento en los niveles de interleuquina 6, como una explicación posible de activación
de AR, alternativa a la tradicional mediada por ligando.

OB: Si uno enfrenta una célula inflamatoria (por
ejemplo macrófagos) con LPS (el LPS está en todas las
bacterias GRAM (-), interacciona con un receptor llamado TLR (Toll-like Receptor) se gatilla la producción de
mediadores proinflamatorios, por ejemplo IL-6. Podría
pensarse que el contacto con bacterias Gram (-) y las
endotoxinas de estas bacterias le hacen un flaco favor. A
raíz de ello me pregunto si las personas que han padecido de prostatitis crónica, tienen mayor incidencia de
cáncer.
FP: El tema de la inflamación crónica es una de las
cosas que más se está investigando. En muchos pacientes
con PSA elevado no se encuentra cáncer en la biopsia
pero sí inflamación. Por otra parte se sabe que el 50% de
los hombres de 50 años han tenido un episodio de prostatitis la mayoría de las veces asintomático. Ahora, si
pensamos que en el 40-50% de los hombres de 50 años
hay células neoplásicas en la próstata como se ha encontrado en necropsias de gente muerta por otras causas,
donde entre 20 y 30 años, 9% tienen células cancerosas,
entre 30 y 40 años 30%, entre 40 y 50 años 40% y alrededor de los 60 un 50-60%, y además focos de prostatitis crónica, se establece una incógnita pero, por ahora,
no conozco otra información.
AS: Una de las adenitis crónica más prevalente es
la tiroiditis crónica autoinmune. Ahí hay una glándula
que se inflama, es una patologíabastante frecuente. Pero
no genera más cáncer de tiroides.
ARP: Pienso en algunas variantes, a raíz de lo que
estaban hablando, que se conectan extraordinariamente
bien. Por ejemplo en el conocido síndrome de poliquistosis ovárica, una de las teorías, el exceso de grasa, trae
una resistencia insulínica, pero habría un factor genético
que altera la fosforilación en el receptor y ahí aparecen
las MAP de las que se hablaba. Eso desencadenaría una
serie de alteraciones metabólicas a nivel del ovario, por
ejemplo en la producción de andrógenos y demás. Todo
esto permite razonar y tratar de explicar por qué a veces
las cosas no son tan sencillas, y los mecanismos pueden
ser diversos. Además como pueden interferir factores
ambientales y de otro tipo. Por ejemplo, en este momento el tejido graso es considerado como un tejido glandular con numerosas sustancias que interfieren, en forma
directa o indirecta, en el metabolismo celular y en los
receptores. Me parecen muy interesante todas las explicaciones, por lo menos a los que hacemos clínica, todas
estas cosas nos brindan por lo menos alguna ventanita de
conocimiento, así que se los agradezco.
LM: Yo como urólogo había leído muy superficialmente estos temas, sobre todo para el tratamiento del
CaP y las influencias hormonales. Ahora estamos hojeando las primeras páginas del libro sobre la parte celular
y molecular y noto, y supongo que los otros urólogos
también, que el lenguaje habitual que para algunos de
ustedes es comprensible para nosotros no lo es. Ignoro
que se está diciendo y sería cuestión que nos pongamos
a estudiar la base de la teoría molecular, mecanismos,
funciones de las células, de los ácidos ribonucleicos y de
todo lo demás, para poder entender algo del fundamento de los tratamientos que haremos o que no deberíamos
hacer y no es nada fácil. No alcancé a leer todo el material que el coordinador nos hizo llegar, porque hay que
ponerse a estudiar un idioma prácticamente distinto.
Casi todo es sigla nueva y pese al glosario incluido entre
los trabajos no resulta nada fácil. Sumado a que por
razones de trabajo asistencial estamos abocados a otra
serie de problemas, y no hay mucho tiempo para estudiar ciencias básicas. Para los investigadores como ustedes esto resulta más o menos simple pero para nosotros
es un problema que nos hace sentir bien por tratar de
hacerlo y mal por no saberlo, pero... bueno, es un estímulo que esperemos dé resultados.
JG: Yo quería resaltar que cuando estudié fisiología
los conocimientos de genética y biología molecular eran
muy limitados y para poder entender los mecanismos de
las drogas tuve que realizar cursos de genética y biología
molecular y además estudiar un montón de cosas por mi
cuenta. Sin esa formación básica mínima no sólo es
imposible investigar sino entender la bibliografía actual
sobre cualquier tema porque estos conceptos están
incorporados al lenguaje coloquial de la biología. Y
llamo la atención sobre un concepto: la Decana de la
Facultad de Ciencias Médicas de la UNR dice, y lo repite públicamente (salió en el diario La Capital), que hay
que “desbiologizar” la medicina. Yo le pregunto: ¿Qué
quiere decir desbiologizar? ¿En qué se diferencia un
médico desbiologizado de un curandero? Asistimos,
como en el libro de Pauwels, al retorno de los brujos. ¿Por
qué no enseñamos a realizar los diagnósticos médicos a
través del horóscopo de los pacientes? ¿Qué van a poder
leer los futuros médicos de Rosario si no entienden el
idioma de la medicina actual?
LM: Ayer yo decía en un curso que la facultad no
exigía ni a los docentes ni a los alumnos lo que se debía
exigir. Y preguntaba: ¿Por qué el médico tiene que tener
un nivel mínimo muy bueno? El médico con nivel mínimo dará atención a las personas más carenciadas ya sea
en el hospital o en la mutual porque la persona rica se
atenderá en los mejores lugares o en Buenos Aires o en
el extranjero... Por tanto, no podemos permitir que sea
un analfabeto porque estamos arrojando al pueblo pobre
a manos de los analfabetos. Se debe exigir que no haya
médicos analfabetos demandándoles más y mejor conocimiento. En la comisión de la especialidad del Colegio
de Médicos luchamos para lograrlo, lamentablemente
sin respuesta.
JG: Yo comentaba en el intervalo que un profesor
que es sociólogo le puede tomar el examen final de fisiología a un alumno de medicina y aprobarlo o reprobarlo
con temas exclusivamente de sociología. Yo no me opongo a la humanización de la medicina, a la actividad cultural o deportiva en la universidad. Pero a lo que estamos
asistiendo es a un absoluto desconocimiento de la formación básica y científica, que es reemplazada por
comentarios banales sin fundamentos, del más vulgar
panfletismo de comité político, disfrazando con palabras
inventadas como “cientificismo” la más absoluta ignorancia de contenidos específicos.
Todo esto se hace con total conocimiento del
claustro de profesores que por cobardía, por indiferencia
o por dádivas del poder de turno prefieren callar toda
crítica al sistema.
Este sistema también se aplica en los concursos
docentes donde los antecedentes, trabajos publicados y
concursos ganados contribuyen con sólo el 30% del
puntaje. El 70% restante lo forman los proyectos futuros y una clase de exposición que tiene que responder a
las formas y contenidos del nuevo plan. El plan de la
desbiologización de la Medicina...

CT: Mi especialidad es clínica médica y mi acercamiento a esta reunión lo tengo específicamente en el
cáncer de próstata al que tengo que detectar en pacientes de distinto tipo y después tengo entender el seguimiento para ver la evolución de los tratamientos que
generalmente no los doy yo sino el urólogo o el oncólogo. Yo tengo en claro que hay síntomas que requieren
tacto rectal y PSA y cuando no hay síntomas hay una
edad donde tengo que hacer el screening, que es más temprano si hay algún antecedente familiar y después de los
cincuenta años en el resto, que es seguido por ecografía,
biopsia de próstata y puedo contribuir a la estadiación
con métodos complementarios. Esta charla de hoy ha
sido tremendamente útil para mí porque también hay
que saber qué ocurre a nivel molecular y lo de los futuros tratamientos con terapia génica. Obviamente necesitamos conocimientos, porque no es lo mismo estar recitando cosas que no se entienden que cosas que sí se
entienden. Estos elementos son con los que en general
nos manejamos para la detección. Para el seguimiento
nos valemos de la clínica y el PSA y sería importante
conocer si alguna de las cosas que hoy hemos visto pueden
ser marcadores de progresión o que indiquen que el
cáncer se ha malignizado aún más o se ha hecho refractario. ¿Hay en este momento algunas otras cosas prácticas vinculadas a esto?
FP: Discrepo en algunos aspectos respecto al
screening y en la Revista del Círculo Médico publiqué
hace poco un editorial sobre el tema.4 De lo visto hoy,
la detección de las repeticiones CAG permitiría, en los
cánceres de pronóstico medianamente bueno, ubicar
los que van a andar mal. El término medio es 21 repeticiones, en la enfermedad de Kennedy hay entre 40 y
70, y los que tienen menos de 21 serían mas malignos
aunque con un rango muy amplio. En los casos con
Gleason bajo y bajo número de repeticiones se podría
distinguir entre los que evolucionarán mal y los que
evolucionarán bien, pero por ahora no es de uso
corriente por lo que su utilidad es relativa.
LM: El futuro es éste...
FP: Y sí, el futuro y la actualidad, porque ha
habido cambios muy importantes. Me adelanto a decir
que en algunos casos yo he usado andrógenos. En ese
sentido Howard Scherr, autor principal del trabajo
Targeting ..., 1 jefe de Urología/Oncología del Memorial Sloan Kettering en Nueva York, en un encuentro
personal durante un congreso de la American Urology
Association en 1999 me comentó que la posibilidad de
utilizar andrógenos en el CaP cuando ya no responde
a otras hormonas era una opción válida y que merecía
continuar las investigaciones al respecto. Seis meses
más tarde el MSK lanzó un estudio fase II sobre uso de
testosterona en CaP hormonorrefractarios. Asimismo,
el tratamiento con supresión androgénica intermitente es otra forma de administrar andrógenos naturales
en los pacientes no castrados quirúrgicamente. A raíz
de algo que dijo el Dr. Grin me parece muy útil que el
Dr. Mottino comente algo sobre el trabajo de Prehn y
el uso de andrógenos.5
AM: La mayor parte de los procesos regulatorios
en Fisiología, en los que están involucrados un ligando y un receptor, se manejan en función de oscilaciones. Por ejemplo la hormona luteinizante, la hormona
del crecimiento, nunca se secretan como un continuo,
sino como oscilaciones de determinada amplitud y frecuencia. Un ejemplo clásico lo constituye la hormona
de crecimiento que tiene un patrón específico asociado al sexo, según el cual el hombre presenta variaciones menos frecuentes y de mayor amplitud que la
mujer, y esto a su vez genera algunas características
diferenciales fenotípicas entre el hombre y la mujer.
Esto se ha asociado con un mecanismo evolutivo,
según el cual las oscilaciones evitan que los procesos de
reconocimiento se saturen o generen respuestas adaptatorias, por ejemplo cambiando el número de receptores, y que neutralicen así las acciones hormonales. Se
habla por ejemplo de la posibilidad de usar andrógenos en el tratamiento del cáncer de próstata, en determinado momento de su evolución y ante el fracaso de
la terapia tradicional.5 Como argumento se dice en
primer lugar que cuando la próstata comienza a degenerar y a crecer en tamaño, es precisamente cuando en
el hombre hay menores niveles de andrógenos, al revés
de lo que uno supone, y es ahí donde normalmente se
dispara la diferenciación de alguna célula, que posiblemente permanezca en estado de latencia por algún
tiempo. Hay experiencias también en líneas celulares
que se generaron a partir de punciones de nódulos linfáticos en pacientes refractarios, según las cuales tras la
imposibilidad de frenar el crecimiento y diferenciación
celular con antiandrógenos, se demostró que el agregado de andrógenos al medio de cultivo indujo un
estado de latencia en las células. Paralelamente, el
autor sugiere que cada vez que uno discontinúa la aplicación de los antagonistas de los andrógenos lo que
está haciendo es liberar andrógenos endógenos, y coincidentemente puede lograrse una remisión, al menos
pasajera en el aumento del PSA. El autor sugiere la
posibilidad de usar andrógenos cuando las restantes
estrategias han fracasado, y siempre a un nivel de hormona no mayor a la que se esperaría fisiológicamente
en el hombre. Obviamente, este tratamiento poco
convencional carece de seguidores por cuestiones éticas, ya que se contrapone a lo actualmente recomendado. La lectura de su artículo vale la pena, aunque el
autor presente una propuesta audaz, sobre todo por
tratarse de un autor reconocido.
JB: ¿Por qué, habiendo T inyectable, se preparaba un gel para uso transdérmico?
FP: La T inyectable disponible es depot. La acción
del gel transdérmico preparado a dosis de 5 mg desaparece en 24 horas y evita dosis supranormales. En los tres
pacientes en que se utilizó fue un tardío intento ya que
se encontraban en un estadio terminal final y no se pudo
observar ningún resultado (ni beneficioso ni nocivo) ya
que fallecieron a las pocas horas.
OB: Cuando usted tiene que hacer desarrollo
farmacológico fase I, que la dosis máxima tolerada o
cuando hay alguna cosa tóxica, se hacen en pacientes
con cánceres que no tienen chances, en inicio de fase I,
no para farmacocinética que es en población sana,
pero para dosis máxima tolerada o una cosa así, generalmente es fase I, hay algunos ejemplos que yo conozco de interferón gama, la dosis máxima tolerada se
ensayó en un Instituto en París en pacientes terminales de cáncer, y ahí se vio que en dosis altas daba un
bloqueo aurículo-ventricular completo.
NN: En pacientes de cáncer terminal, esto es una
especie de avance, porque la opinión del Dr. Grin hace
un rato fue riquísima. ¿Qué tiene que ver con la formación de los medios? No quiero entrar en eso, porque creo que ya le puso broche, punto, todo, puso el
botón como cuando éramos estudiantes.
ARP: Pensaba en algunas variantes a raíz de lo
que se estaba hablando que se conectan extraordinariamente bien. Por ejemplo: en el conocido Síndrome
de Poliquistosis ovárica una de las teorías, el exceso de
grasa, trae una resistencia insulínica, pero, existe un
factor genético que altera la fosforilación en el receptor y ahí aparecen las MAP que recién se citaban. Eso
desenadenaría una serie de alteraciones metabólicas a
nivel del ovario, por ejemplo en la producción de
andrógenos y demás. Todo esto permite razonar y tratar de explicar porque a veces las cosas no son tan sencillas ya que los mecanismos pueden ser diversos. Además como pueden interferir factores ambientales y de
otro tipo. Por ejemplo, en este momento el tejido
graso es considerado como un tejido glandular con
numerosas sustancias que interfieren en forma directa
o indirecta en el metabolismo celular y los receptores.
Me parecen muy interesantes todas las explicaciones,
por lo menos a los que hacemos clínica, todas estas
cosas nos brindan por lo menos alguna ventanita de
conocimiento, así que se los agradezco.
ARP: dos cosas más. Una es un fenómeno descubierto en República Dominicana que se llama “Pene a
los 12 años”. Es una patología muy rara; en los Estados Unidos un residente de origen dominicano contó
que había un grupo de chicos de una tribu, que vivían
en zonas aisladas, los que nacían con intersexo, pero
que sus familiares no se preocupaban porque sabían
que cuando llegaban a los doce años se transformaban
en varones normales. Las que nacían niñas eran normales. Así se conoció la importancia de la 5-alfa
reductasa, la que faltaba en estos casos. Siempre se dijo
que se normalizaban al llegar a los 12 años porque
había mucho más estímulo (mayores niveles de testosterona). Hoy me planteo dudas: ¿se necesitará más
cantidad para provocar el cambio? ¿Habrá otros elementos? Creo que debe haber más cosas. No he leído
sobre eso, pero es un tema muy interesante para actua
lizar y analizar. Lo traigo como una variante, porque
esa investigación fue la que lo descubrió. Mientras en
otros problemas de receptor cuando se da el inconveniente es fijo y no cambia, en éste hay un cambio.
La otra es que al recibir la invitación me motivaron a venir dos cosas, una porque dije “voy a aprender”
y se dio; y la otra porque el cáncer de próstata es familiar. Entonces, uno tiene otras expectativas con este
tema que resulta muy importante. Yo desearía que además de buscar estas soluciones tratemos que se busque
(y me gustaría que me inviten) pelear contra algo más
de los genes pero que no pase por la castración. Los
que hemos trabajado en sexualidad sabemos que el
tema de la castración es espantoso. De cualquier
manera insisto que estos deben ser temas transitorios
en el tratamiento, que hay que profundizar e ir más
allá. La próstata, hasta donde conozco, no viene del
conducto de Wolf sino que nace de la uretra. Aunque
tiene una respuesta androgénica especial debe haber
un gen muy específico que dé lugar al crecimiento de
la próstata, y debe investigarse por ese lado para que
no tengamos que llegar a lo tremendo de la castración.
Todo lo que hemos visto me ha enseñado mucho y me
alegra, ya que hay mucha gente a las que podríamos
ofrecerles otro tipo de cosas que no sean la castración.
Trabajando en sexualidad con Fernando hemos compartido y visto muchas cosas, el sufrimiento del varón,
en aspectos físicos y emocionales de gran importancia
que tampoco se van a enseñar en la facultad pero que
deben ser analizados ante un hecho como éste. Yo que
he analizado muy de cerca el tema me lo he replanteado muchísimas veces.
LM: El tema es la deprivación androgénica, ya
que con cualquier método utilizado, castración quirúrgica, análogos o estrógenos, con resultado definitivo en unos y reversible en otros, se provocan efectos
secundarios y psicológicos mayores o menores que
impactan fuertemente.
FP: Comparto con ARP totalmente su inquietud, pero creo que tenemos una opción muy interesante que personalmente estoy aplicando desde hace
tiempo, y que es la intermitencia. Además no hay
necesidad de llevar la T a niveles tan bajos y no es lo
mismo utilizar un análogo que utilizar estrógenos. Los
análogos destruyen al individuo, lo postran. Y si se
agrega acetato de ciproterona, lo aniquilan, esa persona así bloqueada está realmente hecha un desastre. Yo
estoy usando desde hace 10 años –como algunos de
ustedes conocen– estrógenos transdérmicos, y hay
mucha gente relativamente joven, de alrededor de 6065 años, que conserva sus erecciones. Por otra parte
hacer tratamiento intermitente con fase on de 9 meses
de duración le da al hombre una respuesta, ve cómo
mejora, cómo baja su PSA, que es por lo que se guía,
y tienen la idea, y es cierto, que después de determinado tiempo vuelve a recuperar su estado inicial. Después de 4, 5, 6 ó 7 meses de estrógenos, al suspenderlos la testosterona pica increíblemente a las pocas
horas. Entonces, esto más o menos como el plato preferido de los gordos anónimos, aunque acá pasan alrededor de 9 meses pensando “después puedo volver y
me recupero”. Es una cosa muy interesante, además no
creo necesario tener totalmente bloqueada la testosterona; es más, yo creo que hay exceso de tratamiento.
Repito: el bloqueo con análogos más ciproterona aniquila al individuo.
AS: Aprovechando que hay tantos urólogos interesados y otros especialistas acá, y que hay básicos, podrían hacer un grupo cooperativo: una de las cuestiones a
determinar es el tema de la calidad de vida, al que hoy
día se le está dando una enorme importancia en un
montón de tratamientos crónicos, y que es un endpoint
muy fácil de objetivar con cuestionarios muy específica-
mente armados, que ya están hechos; es decir, no hay
más que traducirlos, y en muy poco tiempo podrían
tener una cosa publicada, comparando un tratamiento
clásico como el de los estrógenos, con otro heterodoxo y
que no todo el mundo acepta, pero que es lógico, como
el de los andrógenos intermitentes...
LM: Hace pocos días en la Asociación de Medicina Interna hablé de CaP. Me referí a tres aspectos:
1º) todavía tenemos muchísimas dudas sobre el CaP,
2º) no existe cáncer sino cánceres, ya que hay algunos
que librados a su evolución espontánea no crean problemas y otros que indefectiblemente llevan a la muerte, y 3º) los urólogos –y cualquiera que trate el CaP–
se enfrentan con mayores exigencias de los pacientes y
la sociedad, no sólo respecto al tiempo de sobrevida,
sino sobre algo fundamental que es la calidad de vida.
Creo que este tema da para otra reunión prolongada
con endocrinólogos, urólogos, oncólogos, clínicos y
todo otro interesado en el tema para tratar la cantidad
de dudas que existen.
JG: Voy a hacer un pronóstico sabiendo que con
los pronósticos es muy fácil equivocarse. Seguramente
en el futuro las cosas van a ser totalmente distintas a lo
que hoy creemos. Creo que van a aparecer andrógenos
hidrosolubles que estimulen los receptores de membrana que llevan a la apoptosis celular junto con
nucleótidos no-sense para bloquear la transducción de
los receptores nucleares, y que esto será aplicable a los
tumores resistentes. Además otro elemento importante serán los estrógenos que estimulen receptores estrogénicos beta sin producir catecol- estrógenos. El seguimiento activo con marcadores biológicos en los
pacientes de cáncer de próstata permitirá establecer
cuáles tendrán una evolución benigna sin requerir tratamiento, y cuáles desarrollarán una enfermedad evolutiva grave con invasión y resistencia que precisen
tratamiento intensivo.
FP: Antes de que Oscar Bottaso cierre, quiero
agradecer muchísimo a todos ustedes el haber venido,
para mí este reunión ha sido fantástica, superando
totalmente mis expectativas. Quiero agradecer a grandes amigos que siempre colaboran desinteresadamente, lo mismo que a las empresas farmacéuticas que ayudaron a cubrir algunos de los gastos, a mi mujer María
Enriqueta y a su equipo de colaboradores.
OB: La corea de Huntington es un ejemplo de la
expresividad tardía de un gen. Vale decir que lo que
ocurre con el “pene a los doce”, puede ser una cosa
muy parecida a lo que se da en la corea; el gene siempre está pero se expresa a una determinada edad. En
cuanto al tema de que existan polimorfismos en el
extremo amino-terminal y que eso pueda modificar la
función del receptor, seguramente habrá que estudiar
si algunas conformaciones alélicas condicionan más o
menos riesgo. Desde el punto de vista de las enfermedades inmunológicas, los genes HLA (un complejo
muy polimórfico) han permitido determinar que
determinadas conformaciones alélicas aumentan o disminuyen el riesgo (riesgo relativo). Es probable que
para el CaP también existan alelos que confieren un
riesgo distinto tanto para el desarrollo del tumor como
para la evolución del mismo. Algunos alelos van a conferir distintos tipos de respuesta, y determinados tratamientos (en determinadas latitudes, bajo ciertas configuraciones alélicas) es probable que no puedan ser
aplicados en otros lugares, porque tienen otro piso de
susceptibilidad genética, from the very beginning.
Agradecimiento: Se agradece la colaboración del
Dr. José M. Pellegrino (Área Fisiología, Fac. Ciencias
Bioquímicas y Farmacéuticas, UNR) en la confección de
los gráficos.
(Recibido: agosto de 2005. Recibido: septiembre de
2005)
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3.
Imamov O, Lopatkin NA, Gustafsson J-A: Estrogen 59:4161-4, 1999.
Lección de anatomía
Enseñando una tarde anatomía
un sabio profesor, del corazón
a sus alumnos daba extraña, fría
y minuciosa descripción.
Anonadado por sus propias penas
la cátedra olvidó,
y a riesgo de que loco lo creyeran, con alterada voz:
“Dicen, señores –exclamaba, pálido–
,
que nadie consiguió
vivir sin esa víscera preciosa
que llaman corazón.
Yo puedo asegurar, amigos míos,
que es un error, que es un extraño error..
.
Hay un ser de mi ser, una hija mía,
que ayer me abandonó.
Pues bien, señores, esa infame hija no tiene corazón.
”
Y un estudiante que en la clase aquélla oía la lección,
mientras todos oían asombrados aquel brutal dolor,
acercándose bien a un compañero,
le dijo a media voz:
“Es cierto, a su hija el corazón le falta,
porque a mí me lo dio”
Anónimo
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